Por Gabriel Gutiérrez
Las pasadas elecciones de noviembre no solo definieron un nuevo equilibrio en ambas cámaras del Congreso sino que parece que apresuraron algunas definiciones en cuanto a las posibles candidaturas presidenciales de cara al 2023. Algunos han expresado intenciones, otros sin decirlo trabajan para ello, y no faltan los que, a pesar de la reciente derrota, se subieron de prepo a la palestra... total no tienen nada que perder.
La consagración de Gerardo Morales como nuevo presidente del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical es un tema trascendente, no solo para el principal frente opositor, que ahora tiene una opción más, sino para los argentinos en general y para los jujeños en particular. Gerardo Morales adelantó que su plan de gobierno va ser de corte netamente federal, una construcción reformadora que partiría desde el interior hacia la capital y no al revés, diferenciándose de lo que había venido ocurriendo hasta ahora con, por ejemplo, Fernando De La Rúa, Mauricio Macri, o eventualmente Horacio Rodríguez Larreta, quienes gobernaron o gobiernan con una perspectiva centralista, en medio de la opulencia, y muy alejada de la realidad del interior profundo del país.

Es realmente notable la evolución de la figura de Gerardo Morales, al menos en lo que respecta al impacto mediático de su imagen. Antes apenas figuraba o era tenido en cuenta, ahora está segundo entre los gobernadores con mejor imagen positiva. Es consultado o entrevistado con mayor frecuencia por los medios más importantes por lo que su proyección está en franco ascenso positivo y creciente. Indudablemente, la presidencia de la UCR es una de las mejores plataformas para sus aspiraciones presidenciales y le dan un lugar protagónico de alta relevancia en el coro de voces de la Oposición.
Claro que hubo algo de buena estrella en su trayectoria -para qué negarlo-, pero reducirlo a la suerte es subestimarlo. Morales ha demostrado ser perseverante y tenaz, aun en las malas. Le ha tocado perder muchas veces, pero justamente esa perseverancia y tenacidad es lo que lo ha llevado a ocupar el sillón de Fascio, tras un arduo e incansable trabajo de años, ocupando cargos desde los que nunca ha dejado de trabajar para Jujuy. Las alianzas que ha tejido, y los enemigos que ha elegido, hablan sin dudas de un político dotado de la inteligencia de los estadistas. Y esas mismas características podrían llevarlo al sillón de Rivadavia.
En Juntos por el Cambio no le faltarán contrincantes a Morales detrás de quien quedó encolumnada toda la UCR. Es de conocimiento público que el jefe de Gobierno Porteño, es uno de los curas que quiere ser papa; Horacio Rodríguez Larreta trabaja fuertemente en su cometido, tanto que ha estado operando sobre el radicalismo tratando de llevar agua para su molino, y no teme enfrentarse a su mentor. Patricia Bullrich encabeza otra de las facciones dentro del PRO que ha expresado sus aspiraciones. La interna del PRO se resume en una disputa entre las Palomas de Larreta y los Halcones de Bullrich. El enigma es Mauricio Macri, a quien todos anotan para la carrera presidencial. Quizás por prudencia, o vaya a saber por qué, el ex presidente cautelosamente evita hablar del tema asegurando que su preocupación actual es la unidad de Juntos. A pesar de la distancia que toma y de lo escurridizo que se muestra, todos sabemos que "el Gato" quiere jugar un "segundo tiempo". Además, aún desde el banco de suplentes, sigue siendo un jugador importante y bastante temido por propios y ajenos... por algo todo el lawfare para intentar procesarlo.
Del otro lado de la grieta, Alberto Fernández, también ha expresado recientemente sus deseos de ser reelecto y no desaprovecha oportunidad para decir y recalcar que él es el que manda y que tiene una total independencia de Cristina Kirchner. Así se lo vio en la entrevista que concedió a Perfil este pasado fin de semana, en la que desesperada e insistentemente intentó reafirmar su liderazgo. Si bien estamos a dos años del 2023 -y hasta las próximas presidenciales muchas cosas pueden suceder- lo cierto es que, al largar desde ya su campaña por la reelección, Fernández demuestra estar cada día más alejado de la realidad. Viene de fracaso en fracaso desde que asumió la presidencia en el 2019 y viene de perder dos elecciones consecutivas. Tan mala es su gestión que Fernando De La Rúa ha quedado reivindicado.

El presidente intenta demostrar que domina la situación, pero la realidad es que no solo no la domina sino que lo tienen dominado. El hijo de la vicepresidente, tan o más paupérrimo que el propio Fernández, le hace sombra. Tanto que fue prácticamente obligado a asistir a la asunción de Máximo en el PJ bonaerense en ese íntimo acto de San Vicente. Está totalmente sometido a los designios de su vicepresidente que le hace llegar sus mandatos y ukases desde La Cámpora o desde el Instituto Patria. Quiere sacar los pies del plato, pero no lo dejan. Ni siquiera la Oposición ha trabajado tanto como la vicepresidente y La Cámpora en mellar la autoridad del presidente; incluso le armaron una nueva agrupación con Amado Boudou a la cabeza para cascotearlo. Hasta el dinamitado del Presupuesto es responsabilidad del aparato antigobierno que Cristina Kirchner le puso al frente a Alberto Fernández, de otro modo ¿cómo se explica que tanto se esforzaron en dibujar un presupuesto, y fue el propio presidente del bloque del Frente de Todos el encargado de sabotearlo con un discurso incendiario?

Del mismo lado de la grieta, pero en otra vereda, está el hijo de la ex presidente, Máximo Kirchner. Máximo no habla de sus aspiraciones, pero todo indica que ese es el camino que le están allanando los cortesanos de su madre. Su único mérito -si cabe llamarlo así- es ser el hijo de dos ex presidentes. Por ello preside el bloque del Frente de Todos, y por ello asumió, casi de prepo, la presidencia del PJ bonaerense ignorando una resolución judicial. Todo confirmaría que la cosa va por ahí… además, el PJ bonaerense, rodeado de salameros y obsecuentes, es hoy mejor plataforma para lanzar una candidatura presidencial que la presidencia del bloque en la Cámara de Diputados donde se dio contra la pared en su primera verdadera gran prueba a la hora de exhibir dotes que evidentemente no tiene.
NÚMEROS AJUSTADOS EN EL NUEVO CONGRESO
Volviendo un poco sobre lo que decíamos al principio, eso de que las elecciones nos dejaron nuevas composiciones en el Congreso, en teoría los nuevos números deberían obligar al oficialismo a negociar y a moderarse, sobre todo ahora que ya no tienen asegurado ni quorum ni mayoría -ni en el Senado ni en Diputados- y las bravuconadas -como vimos- pueden costarle muy caro. Y si bien al peronismo nunca le tembló el pulso para gobernar por DNU, los números en el Senado no garantizan que luego esos decretos terminen avalados.
Las recientes elecciones trajeron nuevas voces para el debate económico. Este es otro rubro en el que la Oposición resultó beneficiada. Al kirchnerismo solo le quedan Carlos Heller y Fernanda Vallejos para estas lides, mientras que en la Oposición hay un Ricardo López Murphy, un Martín Tetaz, un Rogelio Frigerio, un José Luis Espert, y un Javier Milei. Es decir, que a Martín Guzmán o a Mercedes Marcó del Pont, o a Roberto Feletti, ya no les va a resultar tan fácil sentarse a sarasear a los diputados.
Si bien la victoria de la oposición es indiscutible y por más que en el gobierno se esfuercen para disfrazar a la derrota de victoria, lo cierto es que hoy los números están muy ajustados y habrá que prestar mucha atención a las borocoteadas, tal como ocurrió esta semana en la Cámara de Diputados de Buenos Aires donde la diputada Natalia Sánchez Jáuregui, que había entrado en el 2019 por Juntos por el Cambio, se pasó al Frente de Todos, entregándole al oficialismo la primera minoría. Están tan justos los números que cualquier picardía puede alterar la ecuación.
Algo similar ocurrió esta semana con la aprobación de la modificación del mínimo no imponible de Bienes Personales que el kirchnerismo ganó por un voto, 127 a 126, gracias al faltazo –a ese tipo de picardías me refería- de tres diputados de Juntos por el Cambio, una por COVID y los otros dos por estar de viaje. Se tratan de Camila Crescimbeni y de Álvaro González, ambos de PRO; y de Gabriela Brouwer De Koning, de Evolución Radical... ¿Cómo pueden irse de viaje justo ahora? Claro que hubo otros que ayudaron, como el santacruceño Claudio Vidal de Santa Cruz, hombre que venía con un discurso muy anti kirchnerista pero que en esta oportunidad se dio vuelta; y el bloque de Izquierda que no solo dieron quorum sino que también le votaron favorablemente al oficialismo. De los jujeños no hubo sorpresas; los diputados Carolina Moises, Julio Ferreyra, Leila Chaher, y Alejandro Vilca votaron a favor, mientras que votaron en contra Jorge Rizzoti y Gustavo Bouhid.

En esta oportunidad la victoria del Oficialismo fue a medias, ya que el tratamiento de este proyecto fue prácticamente forzado por la Oposición. Subir el mínimo no imponible venía siendo arrastrado desde tiempo atrás, ya que estaba en $2 millones -lo que es equivalente a U$ 10 mil dólares, el valor de cualquier auto 0km de baja gama-. La Oposición quería llevar alivió fiscal a unos 600 mil contribuyentes que quedaron atrapados en el impuestogracias al siniestro y nefasto modelo inflacionario. Los faltazos en Juntos Por el Cambio permitieron al Frente de Todos introducir algunas modificaciones y finalmente el piso del impuesto quedó en $6 millones, mientras que se elevaron las alícuotas de los patrimonios superiores a $100 y $300 millones. En el balance, esta votación fue también un triunfo de la Oposición que logró emplazar al Gobierno en este round y tratar un tema que venían pateando.
La Oposición tiene que ordenarse cuanto antes y elegir un líder de interbloque. Como decíamos, los números están muy ajustados en el equilibrio y ya se vio como una transfugueada o un faltazo pueden terminar favoreciendo o ser funcional al Gobierno. El principal frente opositor debe mantener una cohesión y no ceder antes las eventuales presiones a las que seguramente recurrirán en la Casa Rosada –o en el Instituto Patria- con el actual escenario. Justamente, los duros cruces verbales y algunas expresiones de voceros oficialistas que tuvieron olor a amenaza -como la advertencia de Sergio Massa que deslizó que a falta de Presupuesto las provincias podrían dejar de percibir unos $180 mil millones- son para tener en cuenta. El Gobierno sigue eligiendo el camino de la confrontación y la amenaza, y ante ello la Oposición debe hacerse fuerte y unida. De hecho, en una entrevista televisiva, el gobernador Gerardo Morales reveló una hojita de cálculo que le hicieron llegar desde el Gobierno indicándole que Jujuy podría dejar de percibir unos $7.500 millones. Todo un descarado apriete.
EL FANTASMA DEL FMI SIGUE DANDO VUELTAS
Y si bien es cierto que la falta de presupuesto puede ser un problema a corto, mediano y largo plazo, sobre todo en el marco de las negociaciones con el FMI, lo cierto es que Alberto Fernández aún está a tiempo de elaborar y presentar un nuevo Proyecto de Presupuesto –uno serio, que no sea un dibujo invotable-, tal cual lo exigieron los cuatro gobernadores de Juntos por el Cambio -Gerardo Morales, Horacio Rodríguez Larreta, Gustavo Valdéz y Rodolfo Suárez- luego de una reunión que mantuvieron en estos días.
Hablando del FMI, se produjo un vencimiento de unos U$ 1.855 millones, y hubo presentaciones de parte de movimientos de Derechos Humanos, grupos ambientalistas y piqueteros, para frenar judicialmente el pago, pero no prosperó. Sin embargo, de ahora hasta la segunda mitad de enero se producirá un impasse en las negociaciones. Si esto se hubiera resuelto en febrero del 2021, hoy nos estaríamos ahorrando estos dolores de cabeza, sobre todo cuando hay vencimientos importantes a fines del primer trimestre… o sea, en nada. Era más oportuno cerrar un acuerdo con el FMI durante la pandemia ya que en ése momento si valía llorar miseria alegando la situación sanitaria. Pero el gobierno priorizó el año electoral, se entregó en una bacanal de gasto y emisión agravando la inflación descomunalmente. Es difícil presentarse en estos términos a pedir quitas de interesas, eliminación de sobretasas o ampliación de plazos. Se conoció un documento interno del FMI sobre el acuerdo alcanzado con el gobierno de Macri. Si bien no dice que estuvo mal, el documento señala que no hubo cierta fragilidad en el manejo y que se debió restructurar la deuda con antelación. También parece criticar la implementación del cepo tardíamente. Desde el Gobierno nacional se preparan para exagerar estas reflexiones internas del organismo internacional.

JUJUY TAMBIÉN VOTA SU LEY DE LEYES
En Jujuy también se está tratando el Presupuesto. Esta semana visitaron a los legisladores los ministros Carlos Stanic y Carlos Sadir para explicar aspectos de la Obra Pública y los detalles del Presupuesto que contempla un total de $203.757 millones de pesos; de los que $136 mil millones provendrán de fondos nacionales y el resto son recursos propios. Este año el déficit a financiar será de $20 mil millones. $125 mil millones están destinados al pago de sueldos. Una particularidad a tener en cuenta es que los fondos destinados a Obra Pública este año se incrementaron a $34 mil millones.
El presupuesto de este año tendrá un fuerte eje sobre obra pública. Otra característica a tener en cuenta es que cada año, la provincia de Jujuy va demostrando ser capaz de incrementar sus recursos propios y, de seguir en esta senda de la transformación y la inversión, en algún momento ya no será dependiente de los fondos nacionales coparticipables, sino que será autosuficiente y gozará de independencia financiera. Es otro logro más para anotar en la columna del Haber de Gerardo Morales.
















