El debate sobre el proyecto de la llamada "Ley Figueroa" para la creación de un fondo o coja compensadora para que quienes estén por jubilarse en el corto plazo puedan hacerlo con porcentajes superiores a los actuales se mantiene en un stand by en la Legislatura, mientras que voceros a favor y en contra se han expresado ante los medios para dar a conocer los beneficios o las dudas en torno al polémico proyecto.
Yolanda Canchi, una de las principales impulsoras del proyecto explicó a NOTINOR.COM que de aprobarse la iniciativa, muchos agentes del estados que hoy están temerosos por jubilarse con porcentajes que los condenaría a la miseria estarían dispuestos a hacerlos a porcentajes que alcanzarían entre un 70 y un 80% del sueldo, en contraste con el actual 30 a 40% que asusta tanto a los agentes públicos.
Por otro lado señaló que esto produciría el necesario recambio de la plantilla de personal en diversas áreas del Estado, especialmente en la sanidad, permitiendo que ingresen trabajadores jóvenes a reemplazar una plantilla de empleados bastante avejentada. Además permitiría que muchos que hoy están precarizados puedan pasar a planta permanente.
Con algunas dudas, el diputado Miguel Lembo, presidente de la Comisión de Finanzas de la Legislatura, señaló que es necesario un estudio por parte de especialistas para determinar la sustentabilidad en el tiempo de lo que calificó como "una buena idea". Sin embargo, Lembo advirtió que "no debe utilizarse una buena idea para ejercer presión política". Asimismo el diputado advirtió sobre las imposibilidades legales que significaría lo que él entiende como una modificación del sistema previsional, algo expresamente prohibido tras el traspaso a nación.
El constitucionalista jujeño Miguel Ángel Cabezas (h) por su parte, se pronunció en contra de una iniciativa que signifique porcentajes jubilatorios menores al 82% móvil, y aun por encima de estos. Para el constitucionalista jujeño, el porcentaje a alcanzar debería ser el 100% móvil.
"Cuando un trabajador está activo, sano, fuerte, en la plenitud de su salud, antes de los 65, aun percibiendo el 100% de su sueldo con los descuentos correspondientes, no le alcanza para llegar a fin de mes; por tanto, jubilarlo con el 82% móvil o menos, especialmente cuando entra en una edad en la que va a necesitar mayor atención médica y cubrir gastos médicos y de medicamentos es condenarlo a la supervivencia más que premiarlo con "júbilo" por haber trabajado y aportado toda su vida", explicó Cabezas.
"El 82% móvil era revolucionario cuando el General Perón creó las cajas jubilatorias, o el sistema de jubilación, ya que hasta el año 1945 no se jubilaba nadie", señaló el constitucionalista y agregó "las únicas cajas jubilatorias que existían eran las del Ferrocarril y la de Correos, y en aquel entonces -y anteriormente a 1945- la expectativa de vida era menor a los 65 años".
"El gobierno nacional y el provincial dicen que no hay fondos para llegar a una jubilación realmente digna, como debería ser al 100%, pero la plata si está y voy a explicar por qué", apuntó Cabezas.
"La ANSeS es de propiedad de las provincias y se mantiene con dinero de las provincias argentinas, por lo tanto, no tiene nada de "administración federal", como se pretende", puntualizó.
"La ley de coparticipación federal, ley 23548, establece un sistema técnicamente más sofisticado, pero no por ello menos violatorio del sistema federal establecido en nuestra Constitución nacional -ése es otro tema-", explicó el abogado y agregó "las provincias se integran a estos sistemas e coparticipación mediante su adhesión expresa, pero hay que aclarar, esta adhesión es compulsiva cuando en realidad el ideal determina que la ley de coparticipación sea sancionada mediante leyes -convenios entre la nación y las provincias elevadas a la categoría de leyes después de su ratificación por el Congreso y las Legislaturas-".
En éste sentido continuó "la adhesión de la provincia a este sistema supone delegar en el Estado Federal la potestad tributaria, tanto para legislar el tributo como para percibirlo; ello significa que la provincia se inhibe de ejercer su propia potestad tributaria en la materia y, a cambio de esto, participa en los porcentajes previstos del producto de la recaudación final", y advirtió "sin embargo, estas adhesiones no legitiman el apartamiento de los preceptos constitucionales, que es lo que actualmente ocurre".
En éste punto, el constitucionalista explicó a NOTINOR.COM cómo se reparte la recaudación "del producto de la recaudación de los impuestos, la Nación se queda con el 48,5%, las Provincias se quedan con otro 48,5%. El 3% restante se divide en 1% para un fondo de desarrollo regional, un 1% a la ANSeS, y otro 1% para ATN (Aportes al Tesoro Nacional)".
"Es decir que, el sistema de coparticipación se alimenta con dinero de las provincias, incluido ese 3% que es en realidad de las provincias, y también se financia el Banco Hipotecario Nacional -que en realidad es un banco privado y no un banco nacional-; hay que dejar de financiar al Estado Nacional -que a cambio de fondos constantes y sonantes da a la ANSeS bonos (pagarés privados); hay que dejar de sacarle fondos a la ANSeS para subsidiar empresas de servicios públicos -gas, agua, luz, que se llevan $150 mil millones todos los años y la cifra va en aumento-", puntualizó.
Consultado sobre cómo podrían funcionar las empresas de servicios públicos sin subsidios, y si ello implicaría importantes aumentos para los usuarios, Cabezas señaló "en realidad lo que hay que hacer es subsidiar la demanda y no la oferta, es decir, hay que subsidiar al usuario y no a la empresa prestadora, de esta manera se llevaría un registro y un control de los subsidios más que confiar en los números abultados que podría reportar los prestadores de servicios para recibir más subsidios". "Esto ahorraría unos $100 mil millones", evaluó.
"Si dejamos de hacer todo esto, es decir, si dejamos de poner el carro adelante del caballo y le damos la plata a los jubilados, como tendría que ser, los jubilados podrían jubilarse con el 100% de su ultimo o mejor haber", finalizó Cabezas.
















