Por Gabriel Gutiérrez
Una quincena nos separa del 10 diciembre, fecha en que se producirá la renovación del Congreso Nacional y de algunas legislaturas provinciales a la vez que se cumple, matemáticamente, el medio tiempo de muchos mandatarios al frente de los poderes ejecutivos. Se esperan definiciones en cuanto a la obligada oxigenación de algunos de los gabinetes de gobierno puesto que algunos de los nuevos legisladores vienen de cumplir funciones ministeriales, mientras que para algunos otros será cuestión de ciclos cumplidos.
Este proceso ya había iniciado en octubre pasado en nuestra provincia con algunos cambios que se fueron dando en los ministerios de Educación y Seguridad, con el reemplazo de Isolda Calsina por María Teresa Bovi y Guillermo Corro por Luis Martín, respectivamente, y la reciente creación de la cartera de Modernización y Planificación Estratégica, que asumió la ex ministra de Educación.

En diciembre se producirá la vacante en el ministerio de Salud que dejará Gustavo Bouhid. Hay un nombre que viene sonando fuerte estos últimos días para asumir esta cartera: Antonio Buljuvasich. Si bien se sabía de antemano que las elecciones podrían dejar dos vacantes en el gabinete del gobernador Morales, ahora surge la incógnita sobre la continuidad -o no- de Natalia Sarapura al frente de la cartera de Desarrollo Humano. Por ahora, tanto el nombre del reemplazante de Bouhid como las versiones sobre otros posibles cambios en el gabinete, son solo trascendidos que se confirmarán -o no- en los próximos días.
El gobernador Gerardo Morales inició una gira oficial por España para abrir las puertas de la provincia a potenciales inversores a quienes presentó los grandes avances en el cambio de matriz productiva que resultaron de la implementación de políticas públicas impulsadas en materia de energía renovable, a la vez que inició el diálogo para un proceso de inversión para la producción de ingredientes y derivados del cannabis medicinal. Extendió la invitación a la inversión en la zona franca, el tren turístico de la Quebrada, y el desarrollo tecnológico que está generando la provincia a través del Jujuy Verde. También, tendió puentes con políticos españoles con vistas de fortalecer el vínculo entre la UCR y el PSOE. Todas estas actividades se desarrollaron en la residencia del embajador argentino en Madrid, Ricardo Alfonsín, quien estuvo al frente de las presentaciones y contó con la venia de la Cancillería.

A su regreso a Jujuy, después de pasar por Barcelona para una nueva rueda de presentaciones ante potenciales inversores, se espera que luego de dejar dirimidos los cambios en el gabinete e inicie oficialmente el segundo tramo de su segundo mandato al frente de la provincia, el gobernador se centrará en la interna radical -que debería producirse en diciembre o en los primeros días de enero- como paso previo a sus planes presidenciales. Por lo pronto, este viaje sirvió no solo para tender puentes con políticos, empresarios e inversores españoles, sino para levantar aún más un perfil público que viene en alza tras los contundentes resultados de las elecciones provinciales.

Tras el simulacro de internas en el Partido Justicialista local que ocurrió en septiembre pasado, no se esperaban mayores sorpresas en lo que será la elección de nuevas autoridades del Consejo Provincial del partido. Este cuerpo colegiado integrado por 24 miembros, designará los nombres de las autoridades que deberán ocupar los cargos de presidente, vicepresidente, vicepresidente segundo, secretario, prosecretario, tesorero y protesorero, entre otros. Al haberse oficializado solo una lista -la de Jujuy Avanza que encabeza el actual presidente Rubén Rivarola- este proceso solo será una formalidad.
EL CARRO ADELANTE DEL CABALLO
Pasaron diez días de las Legislativas 2021 y, mientras las distintas fuerzas políticas van guardando el cotillón electoral, se van profundizando los análisis de lo que dejaron estos comicios. Se empezaron a reorganizar, tanto en el oficialismo como en el principal frente opositor, a poco más de una semana de las elecciones que dejaron como saldo una soberbia derrota electoral para el gobierno nacional que aún no termina de digerir.
A pesar de que los principales problemas que aquejan a los argentinos siguen vigentes y a la orden del día, en las principales fuerzas políticas parecen estar más preocupados por las internas y por las necesidades propias de la clase política que por esa agenda de urgencias que siguen postergadas.
En el orden nacional, en la coalición peronista gobernante no parece que haya caído la ficha ya que, luego de la paliza electoral, hubo reuniones de los intendente bonaerenses con Axel Kicillof, donde los principales temas de conversación fueron qué aporte hizo cada uno para la remontada y los deseos de volver a las reelecciones indefinidas que habían sido limitadas en el 2017 tras un acuerdo entre María Eugenia Vidal y Sergio Massa, cuando se votó una ley para impedirlas. Si bien algunos referentes del principal frente opositor expresaron rechazo por la idea, hay algunos intendentes de Juntos que estarían dispuestos a hacer concesiones ya que no les vendría mal quedar habilitados para nuevas reelecciones. Se habla de posibles interpretaciones judiciales tiradas de los pelos para volver a habilitarlas, pero todo indica que esté tema continuará en la legislatura bonaerense.
Uno de los temas soslayados en ese cónclave de Barones del Conurbano con el gobernador, y solo presente en los twitters de los referentes de la oposición, es el tema de la Inseguridad. La violencia está fuera de control en las calles de Rosario donde bandas vinculadas al narcotráfico se disputan las calles. Delincuentes en moto se pasean regando balaceras por esquinas, paradas del transporte público y restaurantes al mejor estilo Medellín o Cali de la época dorada de Pablo Escobar. Mientras tanto, recrudece el conflicto mapuche en el Sur Patagónico; en la localidad de El Bolsón, vecinos y comerciantes tuvieron que prestarse a sí mismos el servicio de Policía para garantizar la seguridad y la propiedad privada luego de que grupos identificados con la causa mapuche irrumpieran en el centro de dicha ciudad provocando graves destrozos en la calle principal. Recordemos que Alberto Fernández la semana pasada firmó un decreto prohibiendo los desalojos de las propiedades tomadas por comunidades originarias, prácticamente avalando esta escalada de violencia y dándole marco institucional a las tomas.

Hay una total ausencia del Estado. El gobierno nacional parece que por dilemas ideológicos no actúa para resolver cuestiones que involucran actos de terrorismo. El reciente ataque con bombas incendiarias contra el Diario Clarín es un hecho gravísimo que solo aparece como un capítulo más de la inseguridad. Pero es un acto de terrorismo, además de un ataque contra la Libertad de Prensa y de Expresión; algo sobre lo que veníamos advirtiendo tras las deplorables palabras de Mario Ishii, quien semanas atrás había amenazado con un levantamiento del pueblo contra los medios. Otro que sumó lamentables conceptos por el estilo fue Jorge Capitanich, para quien habría que regular los medios porque la gente no vota como a él le gustaría. Y recientemente Graciana Peñafort –una abogada de CFK que cumple funciones en el Senado, pero en realidad es una de las voceras de la vicepresidente- quien exige una ley contra lo que ella considera “discursos de odio”.

Sin dudas, esta actitud del gobierno nacional, que parece haber claudicado en su deber constitucional de garantizar la Seguridad y la Propiedad Privada, ya provocó una escalada en el conflicto diplomático entre Argentina y Chile. Las relaciones con Chile ya venían con chisporroteos por las pretensiones chilenas sobre la plataforma continental atlántica que reveló el presidente Sebastián Piñera. La situación ahora está realmente caldeada luego de las inapropiadas e improcedentes declaraciones del embajador Rafael Bielsa en las que se refirió en cuestionables términos al candidato chileno que ganó las recientes elecciones primarias en el país transandino, José Antonio Kast. De hecho, el embajador argentino en Santiago de Chile ya había suscitado críticas por expresar simpatía por Facundo Jones Huala -ciudadano argentino que cumple una condena por terrorismo- y por cuestionar la política del gobierno chileno frente al conflicto mapuche.
UN ELEFANTE EN UN BAZAR
Como si se tratara de un enorme problema que está pero se elige ignorar, como el elefante dentro del bazar, otro de los temas ausente de la mesa de Kicillof y los intendentes fue el principal problema de los argentinos: la Economía. Si bien el presidente había anunciado la presentación de un plan para diciembre, nada indica que haya algo concreto preparado, o algún tipo de acuerdo entre los principales socios de la coalición gobernante. Hay idas y vueltas con el tema del acuerdo con el FMI. Ni los inversores ni el mundo económico parecen creer que el gobierno argentino sea capaz ni de tener un plan económico realista y sustentable, ni de generar el consenso necesario para ello, ni aun dentro de sus propias filas. La Oposición supeditó el "veremos" a que primero se pongan de acuerdo dentro del Oficialismo. Cristina Kirchner, por ahora replegada y llamada al silencio, aún no se ha expresado al respecto pero todos sabemos que guarda el poder de veto.

¿Qué debería incluir un plan económico sustentable y realista? Argentina necesita un serio ajuste de gastos, un sinceramiento -aunque sea parcial- de la devaluación del peso, y dejar de emitir a un ritmo descontrolado. El acuerdo con el FMI -si bien es importante- es lo de menos, lo urgente es hacer algo con la inflación y la devaluación. Con el dólar no va a pasar nada, el problema es el peso que no para de devaluarse. Para detener el proceso inflacionario hay que dejar de emitir al ritmo que se está emitiendo. Las reservas se siguen agotando. Hay cada vez más economistas que hablan del concepto de “reservas negativas”. Pero, a falta de esto, no se genera la confianza. Por esta desconfianza, se desplomaron los bonos argentinos y el Riesgo País supero los 1800 puntos. El índice de riesgo nos dice que nadie que cree que Argentina pueda administrar algún grado de ajuste al descontrol económico y –mucho menos- que pueda resolver un acuerdo con el FMI.
Se conocieron las cifras del déficit fiscal de octubre. El rojo correspondiente a este año se triplicó contra octubre del 2020; se registró un incremento del 160% con respecto al año pasado cuando estábamos en plena pandemia -cuando se supone que los gastos del gobierno eran mucho mayores y los ingresos mucho menores-. Pero, a pesar de que festejan una recaudación es record, gracias a que esquilman a los argentinos con impuestos y tasas, el déficit fue tres veces mayor. No tiene ningún sentido, como muchas cosas en este país. Encima, ahora nos quieren encajar un aumento del IVA al 24% bajo del disfraz de una “tasa ambiental” del 3% sobre los envases; dicen que es una tasa pero es un impuesto que nos aumenta el IVA.
El dólar se viene disparando en todas sus variantes. El dólar financiero -el que sirve para girar divisas al exterior- se fue a casi $220. El blue sigue entre $200 y $202. El dólar bolsa opero entre los $205 y $206. El dólar en la calle está afectado por las necesidades de la gente que tiene que vender 100 o 200 dólares para llegar a fin de mes, o pagar las cuentas, y esto genera una mayor oferta en el dólar blue frente a los financieros. En los dólares financieros el fenómeno hace que la gente se vaya de los depósitos en pesos, de las inversiones en pesos, y se refugian en el dólar billete, y por eso se registra una importante baja en los depósitos bancarios y en los activos de inversión. Se van a la caja de seguridad o bajo el colchón.
Ni el oficialismo ni la oposición hablan del tema, y solo dan vueltas en torno a la cuestión del FMI, o se pavonean con cifras falaces de supuestos crecimientos mientras se siguen licuando las reservas del Banco Central para sostener el precio del dólar blue. Esto es importante porque se traslada a precios. El dólar es un precio más, pero hay productos de la canasta básica que están aumentando mucho más que el dólar. Esta aceleración en la devaluación del peso es más fuerte contra productos de primera necesidad que contra el dólar. Y esto se ve en el supermercado donde las cosas aumentan más rápido que el dólar que mantienen planchado a costa de las reservas.
Ante todo este panorama de descalabros, la respuesta del gobierno es insistir con el congelamiento y los controles de precios, amenazar con más cepos y más retenciones, a pesar de haber perdido por paliza las elecciones. Más improvisación y más ataduras con alambre. Más tropiezos con la misma piedra… las veces que sea necesario. Seguimos en el terreno del empecinamiento ideológico, de los delirios y los desvaríos.















