Estuvieron circulando en la opinión pública una serie de críticas sobre la necesidad de que la Izquierda se una para lograr mejores resultados en lo electoral ¿qué opinan de esto en el PCR?
Bueno primero que nada, nosotros creemos que la unidad que se tiene que lograr, tiene que ser aquella que exprese en lo parlamentario aquello que ya se viene uniendo en la lucha.
Osea, primero es, lograr que se unifique el campo popular en la lucha, y que después eso tenga su expresión en lo político. Lo que suele suceder es que lo político divide lo que viene estando unido en las calles y los mismos movimientos gremiales se aminoran, salen menos... Los sectores populares siempre llegamos tarde y divididos a lo electoral. Pero al menos estamos llegando.
El desafío es la unidad. El tema es que para esa unidad hay que ir a un debate profundo de los programas y de cómo entendemos que son los cambios que necesita la Argentina.
Nosotros creemos que primero hay que hacer una unidad de acción concreta como por ejemplo con lo del 5% del piso proscriptivo, inédito en el país, es imposible que con una elección como la que hizo el FIT, que fue muy buena, no puedan acceder a una representación, ya es la segunda o tercera vez que pasa. Ese piso es innegociable para los partidos tradicionales, tanto para la cúpula del PJ como de la UCR es irrenunciable ese piso. Es lo que les garantiza a ellos mantener el status quo del sistema en lo electoral y en lo político.
Respecto a las críticas que hace el FIT, de que algunos sectores que proponen la unidad, como el sector al que usted pertenece, de que hacen alianzas con sectores de centro izquierda ¿qué opina?
Bueno, ellos tienen la clara delimitación y entienden que los cambios sociales en la Argentina los hace solamente la izquierda, con sólo los obreros a la cabeza.
Nosotros entendemos que los trabajadores a la cabeza son fundamentales, pero la Argentina requiere una amplitud de criterio político más grande que "sólo la izquierda". La izquierda efectivamente tiene que estar y ser partícipe y ponerse a la vanguardia de los cambios sociales y los desafíos que tenemos para las próximas décadas del país, pero hay otros sectores que también están objetivamente interesados y hasta subjetivamente interesados en los cambios que propone una izquierda como nosotros la entendemos, que enfrente las dependencias, que enfrente el latifundio.
Creo que eso incluye a sectores de centro-izquierda, incluye a sectores de la pequeña burguesía, de la burguesía nacional. Incluye a sectores que hoy son objetivamente perjudicados por la presencia del imperialismo, por la profundización de las políticas del latifundio, y por otro lado son compañeros que tenés que unir en la lucha, para los cambios que necesita la Argentina.
No alcanza solo con la izquierda, se pone un techo muy grande a la lucha con eso. Está lo que propone Víctor de Gennaro, Claudio Lozano, dirigentes de la CGT, CTA, que no son Moyano, hay otra serie de representaciones que están luchando y que nosotros creemos son las necesidades que tiene la Argentina hoy y que hay que llevar también adelante como propuestas. Hay que enfocar los procesos políticos desde el clasismo, la unidad de la clase social y de los sectores sociales posibles de unir para esos cambios que necesita la Argentina, que es mucho más que lo que puede hacer la izquierda sola.
¿Hay alguna propuesta de encuentro o de debate concreta sobre la posible unificación?
Nosotros estamos en comunicación constantemente con los otros sectores, y proponemos la unidad todo el tiempo, el tema es que es muy difícil ante la complejidad de la situación y la multiplicidad de fuerzas que hay, lograr una reunión conjunta entre todos. Sería buenisimo que suceda, pero para eso necesitás que muchos sectores revean sus posiciones, que plantean el sectarismo, el aislamiento, desde la no comprensión histórica de cómo es la Argentina y cuáles son sus necesidades principales, se ponen a sí mismos un límite que no les permite ampliar el espectro para poder conformar un polo que realmente consiga los cambios en la Argentina.
¿Esa, digamos, resignación de cierto purismo, vos no creés que le restaría votos más que sumarle?
Primero, no me preocuparía tanto por si suma o resta en votos, si no más bien si conforma o no el tipo de unidad que uno necesita para los cambios sociales en la Argentina. Eso primero, que después eso se tiene que expresar en lo electoral, obviamente. Pero yo creo que no restaría porque creo que incorporaría a otros sectores que hoy en día no tienen representación política clara, algunos deciden votar al FIT, que está instalado como la propuesta de izquierda en la Argentina en este momento con un muy buen trabajo que hicieron ellos para lograr instalarse, y muchos votan ahí pero no significa que se sientan representados ni por la lucha ni porque después tienen los procesos sociales con esos compañeros.
Una cosa es lo que ven como salida electoral, y otra cosa es los compañeros con los que luchan todos los días. Creo que hay que lograr unificar eso. Primero, las calles en la lucha para que después se pueda expresar en lo político. Obviamente el trabajo hay que hacerlo en conjunto caminando con las dos piernas.
Pero entiendo que es fundamental que se revean las posiciones de todos los sectores, que todos nos replanteemos. Creo que hay dos o tres enseñanazas que dejan estas elecciones: una es que, como fuera, existe un rechazo muy grande a las políticas de gobierno con respecto a elecciones anteriores. Un descontento social muy grande.
Por otro lado, hay que ver qué papel hemos jugado los partidos populares y de izquierda en sus diferentes versiones, que como bien decimos, llegamos tarde, llegamos divididos a ese momento. Creo que es un desafío para nosotros unirnos en la lucha, unir nuestros programas políticos pudiendo ajustarlos a las necesidades históricas de Argentina, para que eso tenga otra expresión en futuras elecciones pero sobre todo que nos permita hacer un polo que unifique desde el clasismo, a distintos sectores que van a tener que, gane quien gane, enfrentar las políticas de ajuste, o garantizar lo ya conseguido, o profundizar lo que ya tenemos, no se va a lograr si no es con una unidad profunda con muchos sectores que hoy quizá hayan votado por el propio kirchnerismo.
¿Y cual sería el límite?
Y para nosotros el límite son los grandes terratenientes, las empresas monopólicas, los intereses de las empresas extranjeras que operan en la Argentina, para nosotros el límite va ahí. Después, los pequeños comerciantes, los sectores del peronismo que no acuerdan con las cúpulas del PJ, los sectores del radicalismo que reivindican el radicalismo de Alem, de Yrigoyen, son sectores factibles de ser unidos y son necesarios de ser unidos porque no hay otra forma de hacer un cambio profundo en la Argentina si no es con esos sectores.
En ninguna historia de revolución mundial, hasta si quieren ir a un análisis profundo de la revolución rusa, hay que espiar qué sectores se han unido y cómo ha sido esa unidad de distintos sectores de la revolución rusa.
Uno ahí se da cuenta que jamás hubo un "purismo" de la izquierda y de los trabajadores en una revolución. El río cuando es fuerte y mueve cosas, trae de todo. Trae palos, trae agua, trae piedras, trae mierda. Digamos, el tema es cómo se canaliza ese río, para que los cambios vayan adonde uno quiere.















