EDITORIAL || Comenzó el mes de diciembre en esta semana que va promediando. Se acerca el día de renovación del Congreso y seguimos con un montón de problemas irresueltos que venimos arrastrando desde antes de las elecciones.
El juez de Dolores, Martín Bava, militante de Justicia Legítima, dispuso el procesamiento del expresidente y lo embargó por 100 millones de pesos en la causa que investiga el espionaje a familiares de las víctimas del submarino ARA San Juan. Fue procesado por “el delito de realización de acciones de inteligencia prohibidas en carácter de autor. Bava también procesó a Macri por “abuso de autoridad de funcionario público en carácter de autor”. El juez volvió a prohibir la salida del país del ex presidente, con efecto inmediato al regreso al país del expresidente. La defensa quedó a cargo de Pablo Lanusse y cuenta con diez días para apelar ante la Cámara Federal de Mar del Plata. En la causa suman doce los procesados. Los referentes de Juntos por el Cambio emitieron un comunicado donde repudiaron "enérgicamente" la decisión del juez Martín Bava; un subrogante que ni siquiera es juez federal. Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal expresaron apoyo vía Twitter, calificando al procesamiento como una "persecución política". Mario Negri resaltó el hecho de que, en su opinión, la decisión ya estaba tomada de antemano. Alfredo Cornejo espera que las instancias superiores actúen con mayor independencia. Mientras que Patricia Bullrich resaltó la celeridad con que absolvió, sin juicio, a Cristina Kirchner y se decidió el procesamiento de Mauricio Macri.

Siguen las repercusiones por el fraude judicial que significó el sobreseimiento sin juicio de Cristina Kirchner. Dos miembros de la oposición presentaron pedidos de juicio político contra los jueces que sobreseyeron a la ex presidente. Se trata de Ricardo López Murphy de Republicanos Unidos, y de Jorge Enriquez del PRO, legisladores que no son precisamente de la primera línea de una oposición que, en gran medida, solo hizo acto de presencia en las redes sociales con este tema. Lo hicieron ante el Consejo de la Magistratura aunque, debido a su composición actual, este tipo de actuaciones son más bien testimoniales si bien son importantes en lo institucional y político. Hoy el Consejo de la Magistratura está manejado por el oficialismo, situación que podría cambiar después del 10 de diciembre.

Hubo muchas críticas de parte de juristas especializados en derecho penal y constitucional sobre esta anómala absolución sin juicio. Hay que destacar que no es que se haya fallado por la inocencia sino que, a falta de delito -según arguyeron dos de estos jueces hoy muy cuestionados- se suspendió el proceso. La interpretación de estos dos jueces militantes de Justicia Legítima es bastante traída de los pelos, por no decir risible y absurda: según ellos, al tratarse de fondos provenientes del Estado, que es el que paga la obra pública, no se puede hablar de lavado de dinero. Recuerda mucho al fallo de Raúl Zaffaroni para quien no hay violación si la luz está apagada, o a la Ley de Autoamnistía que promulgaron los militares en 1983 antes de dejar el poder. Habrá que esperar, por ahora, las apelaciones y seguir el debido proceso.
El presidente Alberto Fernández estaría confirmando su presencia en la cumbre por la democracia convocada por Joe Biden. La Argentina estaría privilegiando su relación con Washington debido a que necesita el apoyo norteamericano para acceder a fondos de Arabia Saudita que le darían un poco de oxígeno a la complicada situación de las reservas y le permitirían negociar con mayor holgura con el FMI. Por esta razón, por ahora, se despega de sus amigos internacionales: China, Bolivia, Nicaragua, Irán, y otras autocracias. También estarían pensando en recurrir a capitales rusos. Se anunció la próxima llegada al país -este lunes- de una misión rusa de empresarios vinculados a la minería, ferrocarriles y al acero. Esperemos que esta vez nos vaya bien, luego del fiasco entre Argentina y el Fondo Ruso de financiación de la vacuna Sputnik; una experiencia tan poco satisfactoria que hemos tenido en relación a las vacunas que tanto promocionó el gobierno por empecinamiento ideológico y que aún no cuentan con el aval de la OMS, sin olvidar de la dificultad actual para completar esquemas con la segunda dosis.
El gobernador Gerardo Morales continuó su gira por España. En Barcelona participó en la jornada Cannabis Talks que se dio en el marco del segundo Cannabis HUB de la Universidad Politécnica de Catalunya que convocó a reconocidos expertos del rubro que compartieron sus experiencias y valoraron el proyecto provincial de cultivo, producción e industrialización con fines científicos y medicinales. Allí, el gobernador desarrolló la ponencia "Cannabis como política de Estado" en la que destacó que Jujuy está un paso adelante en materia de legislación y encaminada hacia la diversificación productiva en el marco de una nueva matriz económica, resumiendo los cuatro años del proyecto hasta el logro que significó la producción del aceite de cannabis BCD10 que ya se está comercializando en toda la provincia y pronto se comercializará en el país y en el mundo.

En cuanto a la rosca política propiamente dicha, hay fuertes internas entre albertistas y cristinistas, dentro y fuera del gabinete. El albertismo aparece algo más empoderado y hasta se animan a golpear la mesa, después de la derrota y un aparente repliegue del cristinismo. Cristina Kirchner, luego de su nueva misiva, volvió a llamarse al silencio aunque todos sabemos que conserva el poder de veto. Hoy por hoy, en el oficialismo se da otra puja en el Congreso para ver quien quedará en tercer lugar en la sucesión presidencial, para lo cual tiene que haber acuerdo en el Senado. Todo apunta a que será la esposa de Zamora, la senadora Claudia Ledesma Abdala, esposa del gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora.
En Juntos, después de la victoria en las Legislativas 2021 la disputa de poder está al rojo vivo; es transversal a todos los socios del frente y tiene sus chisporroteos, tanto en el Congreso, como en los partidos socios que también tienen sus propias internas.
Por el lado del PRO, Horacio Rodríguez Larreta tuvo que hacer de amigable componedor ante la escalada entre Mauricio Macri, Patricia Bullrich y Lilita Carrió . Bullrich intentó correr a Cristian Ritondo de la presidencia del bloque pero fracasó. Carrió está algo dolida por la situación a lo que se suma que no convocaron a su espacio para integrarse al gobierno porteño como si se lo hizo con Jorge Macri. Y quizás por ello Lilita advirtió que si los destratan podrían abandonar el frente. Rodríguez Larreta quiere apagar el incendio.

En la UCR, se está dando una interna en la bancada radical en la que un sector liderado por Martín Lousteau, ligado al Coti Nosiglia, que pretende correr a Mario Negri de la jefatura; su posible reemplazante sería el economista Emiliano Yacobitti. Negri planteó la necesidad de la unidad para enfrentar al kirchnerismo y le respondieron con un comunicado firmado por 15 diputados. El bloque de la UCR se divide entre una ruptura y una negociación de autoridades que otorgue un mayor poder a cada uno de los retadores. La UCR estaría celebrando una Convención Nacional este 20 de diciembre, o los primeros días de enero. Quizás esta cuestión se termine por zanjar allí. El candidato favorito a presidir la UCR es Gerardo Morales que anduvo recorriendo el país consiguiendo el apoyo de los principales popes del centenario partido.
De esta manera, el interbloque opositor podría pasar de 3 a 7 bloques si sumamos la posible división radical, el autobloque que conformaría Ricardo López Murphy, el grupo que encabezará Emilio Monzó junto a Margarita Stolbizer -quienes le birlaron dos diputados al PRO, García de Luca y Amaya- y la intención de Rogelio Frigerio de alejarse del bloque PRO. Una situación que podría complicarle las cosas a la segunda minoría a la hora de la toma de decisiones.
ECONOMÍA: PANDEMIA, CEPOS Y MÁS SAPOS PARA TRAGAR
Volvió a los principales titulares el tema sanitario que se está complicando tanto a nivel nacional como internacional conforme se van registrando nuevos records en los contagios debido a la irrupción de la mutación sudafricana del coronavirus, la llamada variante Omicron. Este escenario está causando preocupación y algunos países están comenzando a tomar cartas en el asunto; Israel cerró sus fronteras. En Argentina se han postergado los regresos directos desde África y se establecieron cuarentenas obligatorias para este tipo de pasajeros. En este marco se dio un episodio algo confuso y desopilante en torno a un crucero proveniente de Cabo Verde que había sido rechazado en Montevideo y que aparentemente atracó en el Puerto de Buenos Aires; se permitió a pasajeros y tripulación descender, por una confusión sobre la procedencia ya que los operadores sanitarios pensaron que Cabo Verde estaba en Asia. Por supuesto que las autoridades sanitarias desmintieron esto, aunque la información trascendida da cuenta que no solo se permitió el descenso sino que se lo hizo a pesar de que abordo habían reportados dos casos positivos de COVID. De confirmarse este bochorno, se pone al desnudo la precariedad con que se sigue manejando el tema, y la desorganización en las áreas de Migraciones y Sanitaria. Se están registrando unos 2500 nuevos contagios por día, lo cual es un dato alarmante. Afirman que hay suficientes vacunas en stock, pero no son de las vacunas más efectivas contra la enfermedad. Las vacunas de Pfizer y de Moderna son las que tendrían mayor capacidad de responder a esta nueva variante, pero son difíciles de conseguir en Argentina. La vacuna de Johnson & Johnson sigue sin aprobarse por la ANMAT. Si bien por estos días se debate sobre la eventualidad de la implementación de pases sanitarios, se ve que Argentina no aprendió de las errores, papelones y tropelías –por no decir latrocinios- cometidas el año pasado en torno al manejo de esta pandemia. Todo indica que nos encaminaríamos a una nueva crisis con más monopolio estatal de las vacunas y más distribución política. La gente que administra las vacunas y la campaña de vacunación sigue siendo la misma.

Los mercados, tanto nacionales como internacionales, viven días complicados, justamente debido al clima de temor reinante por la irrupción de esta variante; se temen endurecimientos en las medidas bio-sanitarias con restricciones de circulación, aislamientos, cierres de fronteras, y cuarentenas. Se registraron fuertes caídas en los precios de materias primas y commodities; soja, trigo y maíz registraron bajas significativas; el petróleo también viene en baja. Hubo fuertes devaluaciones de las monedas emergentes, particularmente de la lira turca. EEUU comienza a sentir los efectos de la emisión monetaria que se había iniciado con la pandemia; hoy está con el triple de inflación en comparación a hace 20 años; el titular de la FED anunció una política de restricción monetaria. Esto debería enviar algún tipo de mensaje a quienes creen que la emisión no tiene efectos sobre la inflación. Claro que siendo EEUU hablamos de entre un 6 a un 7%, mientras que en Argentina la aceleración inflacionaria se desarrolla y se siente de forma exponencial al ubicarse por encima del 50%. En nuestro país el fenómeno acarrea la una fuerte devaluación de la moneda que cada vez pierde poder adquisitivo y el gobierno se niega a reconocerlo.
El BCRA sigue perdiendo reservas a un vertiginoso ritmo de entre U$ 50 a U$ 130 millones diarios. Se estima que sólo en noviembre se perdieron casi U$ 1000 millones con la política de cepo cambiario y control de cambio cuya consecuencia es la evaporación de las reservas. El dólar oficial sigue en torno a los $100; el dólar blue se mantiene entre $200 y $205; el contado con liquidación operó arriba de los $215, el dólar bolsa está a la par del blue, por encima de los $200. El precio del dólar blue se debe al formidable desmanejo de la política económica que ha empeorado en estos dos años de gobierno de Alberto Fernández.
Por ello estas desesperadas medidas de prohibir la financiación de pasajes o gastos relacionados al turismo exterior a través de tarjetas de crédito y la reciente resolución que obliga a los bancos a vender al BCRA el 100% de sus tenencias en dólares. El gobierno justifica estas medidas con el argumento de que no se puede financiar el lujo de sectores que no lo requieren -lo cual es correctísimo- pero tarde se acordaron; es un problema que tenemos desde hace diez años que no ha corregido el gobierno anterior. Por lo demás, estas recientes medidas causaron alarma y se registraron retiros de depósitos. Por ahora los bancos están entregando el dinero sin problemas y se anunció que se importaron billetes para hacer frente a esta demanda. El gobierno tuvo que salir a desmentir eventuales corralitos y pesificaciones compulsivas. Hay un marco legal vigente que protegería a los ahorristas de que se repita lo del 2001 pero, “el que se quemó con leche cuando ve la vaca llora” y esta película del vaciamiento de reservas ya la hemos visto.
Justamente, la estatización del mercado cambiario es lo que genera la brecha entre el dólar oficial y el dólar blue, y produce vaciamiento de las reservas. El control de cambio obliga a los exportadores a vender los dólares al BCRA a precio oficial cuando se liquidan las exportaciones, y los que importan le sacan al BCRA los dólares al mismo precio. Un absurdo total que ha vaciado las reservas con el cuento de que es para proteger a la producción y a la industria nacional. Este año hubo record de patentamiento de aviones privados, que son comprados con dólares oficiales del BCRA. Es cierto que el cepo cambiario subsidia a los ricos. Cuando alguien compra un avión o un auto importado, o un pasaje al exterior, o paga las expensas del departamento de Miami con una tarjeta de crédito argentina, los dólares los tiene que poner el BCRA... porque se estatizó el mercado cambiario. Esto se solucionaría liberando el mercado y sacando al Estado del medio.
El Riesgo País en estos días ya cruzó la barrera de los 1900 puntos. Esto se debe a que sigue la desconfianza de que el gobierno sea capaz de llegar a un acuerdo con el FMI que logre estabilizar el descontrolado proceso inflacionario y devaluatorio. Desde el gobierno dicen que el equipo económico va a tratar de cerrar un acuerdo antes de fin de año, pero es algo que está dudas. La cuestión en torno a cualquier acuerdo es cómo se va a lograr reducir el déficit fiscal tremendo que tiene la Argentina. Según el gobierno, el FMI estaría aceptando un déficit de 3 puntos del producto; se dice que hubo reducción del déficit este año, pero eso también es opinable porque las rendiciones del gobierno son poco transparentes. El gobierno está como un obeso diabético que tiene que bajar de peso pero se niega a dejar las medialunas rellenas y los sanguchitos.

Hay una tensión importante entre el ala occidental –si es que la hay- y el ala oriental del gobierno en torno a los precios. El foco de atención ahora está puesto en el precio de la carne que se disparó desbocado y no se sabe a cuánto van a llegar para las fiestas. Para intentar contrarrestar la suba el gobierno amenaza con volver a subir los impuestos y las retenciones a los productores ganaderos. Roberto Feletti insiste con subir las retenciones en forma escalonada, del 9 al 12 o al 15%, como forma de desacoplar el precio internacional al precio interno de la carne. Este es otro relato ficticio y falaz; la carne en Argentina cuesta tres veces menos que en el resto del mundo. El problema es que los salarios argentinos valen cuatro o cinco veces menos que en el mundo civilizado... y se sigue devaluando. Con tal de defender el relato y los delirios ideológicos en el gobierno dicen cualquier cosa. Lo cierto es que hay una pulseada por ver quien corta el queso en materia económica. Albertistas vs cristinistas: en materia energética siguen dominando los cristinistas; en materia de cepo cambiario siguen dominando los cristinistas. Habrá que ver cómo termina la puja entre Roberto Feletti contra Julián Domínguez y Matías Kulfas en torno a precios.















