Todos en contra. El presidente recibió gol tras gol y dejó una imagen cuestionable. Mientras Corrientes se incendia y un influencer recaudó más de $100 millones de pesos para combatir el fuego, el Gobierno Nacional juega a las escondidas e intenta atajar penales.

Terminó esta semana con una imagen bastante ilustrativa de la realidad: un presidente atajando en un arco al que parece que le entran todos los tiros, no solo los penales. Analizaremos estas situaciones de gol a las que se enfrenta el presidente.
No está mal que un político realice actos de publicidad para apuntalar su imagen, pero en esta ocasión, en las actuales circunstancias fue, cuando menos, inoportuna, mientras una provincia como Corrientes está en emergencia, con más de 600 mil hectáreas incendiándose en una zona de reserva natural y de tierras productivas. Hay gran malestar en esta provincia litoral por las desafortunadas valoraciones del ministro de Ambiente, Juan Cabandié, al culpar a los productores por esta tragedia. No se sabe si fue por ese típico empecinamiento ideológico que lleva a la confrontación permanente con el campo, o si se trató de un desesperado intento para desviar la atención sobre la falta de esos hidroaviones que con tanta alharaca había anunciado Cristina Kirchner en el 2015.
Aquí entra en escena Santi Maretea, un influencer que sin jugar para ningún equipo terminó metiéndole un gol al Gobierno. Santiago en menos de un día juntó más de $100 millones de pesos para combatir el fuego en Corrientes y dejó, casi que por accidente, al desnudo la nula asistencia de Nación a la provincia del litoral.
Sigue la incertidumbre sobre el Acuerdo con el FMI, con aguas divididas dentro del propio oficialismo. Si bien las tensiones en el Frente de Todos venían desde mucho antes, está claro que esa campaña de desgaste a la que Alberto Fernández es permanentemente sometido por sus principales socios, sigue más vigente que nunca. En este caso, gol en contra.
Asimismo, las gira que mantuvo Fernández por Rusia en la que habló mal de Estados Unidos durante la etapa más delicada de la negociación con el Fondo fue otro paso en falso. Peor aún, en medio de un conflicto que podría escalar hasta la guerra entre las dos superpotencias, el presidente afirmó abrirle la puerta a Rusia para instalarse en Latinoamérica. Golazo en contra.

En el ámbito legislativo, el clima de incertidumbre se ve agravado por la falta de acuerdos para las nuevas conformaciones en las comisiones de trabajo parlamentario. Con los números de las pasadas elecciones como principal argumento, la oposición aspira a un mayor protagonismo, pero el oficialismo se niega a ceder, lo que vaticina que las sesiones extraordinarias convocadas para este mes será otro fracaso: otro gol que no atajará el presidente.
Avanzan las reuniones por los subsidios al transporte urbano del AMBA. En esto, el presidente obtuvo el apoyo de los gobernadores, tanto oficialistas como opositores, en una maniobra que buscaba afectar a Horacio Rodríguez Larreta. Pero esta pelota podría dar un inesperado rebote y terminarle dentro del arco. Todo indica que Juntos Por el Cambio podría adoptar una visión más federal mientras se va consolidando la figura de un Gerardo Morales detrás de cuyo liderazgo se van encolumnando varios gobernadores.
Otro pelotazo que viene en dirección del arco presidencial es el paro de controladores aéreos que paralizará los aeropuertos de todo el país, afectando a miles de usuarios; justo en el final de la temporada estival, con altísima demanda y fin de semana largo de Carnaval incluido.
Continúa el empecinamiento con recetas fracasadas a pesar de que experiencias recientes, amén de los registros de la historia universal, siguen demostrando que no funcionan. Crear una empresa estatal de alimentos, o crear impuestos para la “vivienda ociosa”, son dos pelotas que inevitablemente pasarán por el arco del presidente, una vez más.

Seguramente, la empresa estatal de alimentos se convertirá en otra bolsa de trabajo para la militancia, y terminará en la misma penosa y deficitaria situación de Aerolíneas Argentinas. Lo mismo con la ley de alquileres; el complicado entramado legal argentino ha hecho que la inversión inmobiliaria sea poco rentable, además de riesgosa; es casi infantil pensar que una ley puede dar solución a esta problemática.
La seguridad es otro de los temas que amenaza la valla presidencial. No solo la ciudad de Rosario, también localidades fronterizas, como Salvador Maza o la Triple Frontera, están a la buena de Dios ante la total ausencia del Estado. Es tanta la impunidad para el crimen organizado, que los sicarios rinden cuentas a sus mandantes por los trabajos cumplidos sacándose selfies con las víctimas, tal como hemos visto que ocurrió en estos días en La Matanza.
La más lastimosa de las pelotas que amenazan el arco está expuesta en los números del INDEC. Se necesitan $78.624 para no ser pobre, y unos $34.334 para no ser indigente. La jubilación mínima y el salario mínimo vital y móvil son de indigentes porque están por debajo de esas cifras. Esto, y que en Argentina más del 50% esté por debajo de la línea de pobreza, son indicadores o síntomas de una enfermedad que necesitan urgente tratamiento.
Lo peor de todo no es que los goles le entran al presidente, sino que somos todos los argentinos los que seguimos siendo derrotados, una y otra vez, por los reiterados desaciertos de la política.















