EDITORIAL || Finalmente asumieron en el Congreso Nacional los 127 diputados que resultaron electos en noviembre. Después de los escrutinios definitivos el Frente de Todos se quedó con 118 diputados mientras que la oposición, si no se termina de desmadrar la cosa, se quedaría con 116. Es que, si bien dentro del oficialismo son conocidas las duras internas entre las facciones más visibles -massistas, cristinistas, albertirstas, federales, etc-, ahora las diferencias en el principal frente opositor parecen cada vez más notorias y hasta boxísticas.
El acto de asunción de diputados en el Congreso Nacional transitó entre lo cómico y lo grotesco con los ya tradicionales juramentos de ley personalizados. Hubo juramentos "por la marihuana", "por los desaparecidos", "por las víctimas del terrorismo de los 70", "por la rebelión de los oprimidos", en los que no faltó el lenguaje inclusivo. Todas consignas políticas que pueden ser válidas y legítimas, pero que cada día se alejan más del acto solemne que se supone que es el juramento de ley, y que nada tienen que ver con la obligación pública que asumen los legisladores de "cumplir y hacer cumplir la Constitución". Consignas que, además, están muy alejadas de las necesidades del común de los argentinos. Los juramentos "tuneados" ya no son patrimonio exclusivo de la Izquierda, pues parece que solo hacía falta que solo uno comience con una moda ridícula para que comience a extenderse la práctica como si fuera una pandemia.

Otro tanto sucedió en nuestra provincia donde los 24 legisladores electos prestaron juramento en la Legislatura. En cuanto a los reemplazos, después de muchas idas, vueltas, pataleos y pucheros, la banca de Leila Chaher -que pasó ahora a ser diputada nacional- fue ocupada por Ernesto Cristian Rivarola, mientras que la de Analía Ruiz por Marta Russo Arriola que vuelve al ruedo. Claro que ni en el oficialismo vernáculo ni en el frente opositor peronista están libres de divisiones, pero la cosa no ha pasado al ámbito pugilístico y las diferencias se resuelven sin perder ni la compostura ni los buenos modales. Hasta ahora.
EXCESO DE ADRENALINA
Empiezan a hacer cada vez más ruido las rencillas en el principal frente opositor que, con la reciente escisión ocurrida en la UCR, pasa ahora a tener 7 sub-bloques. Habrá que ver cómo se moverán a la hora de votar leyes o de hacer acuerdos. Muchos creen que mientras más se atomice la oposición, más fácil resultará el trabajo al oficialismo que -ya sabemos- es de redoblar la apuesta sobre todo cuando están contra la espada y la pared.
Toda la atención de esta se semana se concentra en la fuerte interna radical que estalló y que derivó en la creación de un nuevo bloque que responde a Martín Lousteau y a Emiliano Yacobitti, quienes responden al eterno "Coti" Nosiglia, oscuro personaje del radicalismo que nunca se presentó a elecciones pero que detenta una buena cuota de poder capaz de generar este tipo de inoportunas e innecesarias divisiones.
Se trata de un grupo de radicales porteños y de la provincia de Buenos Aires que no acepta la conducción partidaria de los radicales de las provincias. Se enfrentan a los radicales del interior, liderados por Gerardo Morales; el radicalismo se está volviendo muy fuerte en el interior. Justamente, la reciente victoria de Juntos por el Cambio a nivel nacional, se debe en gran medida a este crecimiento del radicalismo en las provincias, sin desmerecer la performance del radicalismo en Buenos Aires y en CABA. Los porteños y bonaerenses, más cercanos a Horacio Rodríguez Larreta, rechazan el liderazgo de los provincianos y, al parecer, trabajan para el proyecto presidencial -más bien la obsesión presidencial- del jefe de Gobierno porteño.

Lousteau quedó bastante dolido al quedar desplazado de la vicepresidencia del Senado que ahora quedará en manos de Carolina Losada, de Santa Fe. El mendocino Alfredo Cornejo va a ser presidente del bloque de radicales en el Senado, cargo que dejó el formoseño Luis Naidenoff, al aspiraba Martín Lousteau. En Córdoba, el sector que lidera Rodrigo de Loredo, que le ganó la interna a Mario Negri, no acepta una conducción de la facción a la que acaban de derrotar. Son un cúmulo de situaciones que han motivado estas escaramuzas internas que terminaron con un espectáculo lamentable en el Comité Radical, y con un Gerardo Morales muy airado apuntando, con toda razón, contra el sector al que acusó de "funcionales al kirchnerismo" y de "larretistas". Pero sobre todo porque un saltimbanqui como Lousteau, que se hizo radical la semana pasada, esté causando tanta bulla y quiera morder sin haber aprendido a ladrar.
En el PRO ya eran conocidas las internas entre Halcones y Palomas pero, al menos, saben disimular mejor las ganas que se tienen. Horacio Rodríguez Larreta quedó algo dolido por unos resultados que supieron a poco a pesar de haber ganado. Patricia Bullrich no desaprovecha oportunidad para pasar facturas por esa razón. Y Mauricio Macri sobrevuela este campo de batalla estratégicamente esperando ver por qué lado se decantará. A pesar de todo, el PRO mostró esta semana una foto de unidad con todos los dirigentes, contrastando con la actual situación que se vive en la UCR. Patricia Bullrich instó a que “hay que seguir apostando a la unidad”, a la vez que destacó la importancia del radicalismo dentro de Juntos por el Cambio, y expresó el deseo de que se puedan poner de acuerdo lo antes posible.
Si bien estos cacareos ocurren justo cuando el Gobierno está llevando al Congreso la discusión económica, y se da en medio de una nueva arremetida del Poder Ejecutivo sobre el Poder Judicial. En la oposición saben bien por qué y para qué los bendijo el Pueblo con el voto en noviembre. Estos recientes escarceos en la UCR son producto del exceso de adrenalina típico de una victoria que tiene muchos responsables que con toda razón están convencidos de que sus participaciones fueron las más decisivas y que por ello merecen el liderazgo y los laureles. Los liderazgos se resolverán oportunamente en internas de cada fuerza y seguramente en una especie de gran PASO para la que todavía restan dos años. Y de allí surgirán los liderazgos naturales que llegarán al gobierno en el 2023.
Por lo pronto está cerca la Convención Nacional de la UCR donde el claro favorito para hacerse con la presidencia del centenario partido es Gerardo Morales que acaba de anotarse otro poroto con la victoria en el Comité Nacional de la Juventud Radical. Lo más seguro es que en la UCR esté ocurriendo aquello que decía Perón: "los peronistas somos como los gatos; cuando nos oyen gritar creen que nos estamos peleando, pero en realidad nos estamos reproduciendo", eso mismo es lo que está sucediendo en las internas de Juntos.
EN EL OFICIALISMO SIGUEN LAS INTERNAS PERO CON DISIMULO
Contrario a lo que se esperaría, los que perdieron se tragan los sapos y pareciera que quieren dar muestras de unidad. Para eso organizaron actos para festejar la derrota, tal como fue el Día de la Militancia, y cerrarán esta semana con otro acto en Plaza de Mayo por los 38 años de democracia. Lo que debería ser un festejo multipartidario y transversal ser, como vino ocurriendo un acto sectario y otra bacanal de despilfarro en militancia rentada. Sea como sea, pareciera que más allá de las insalvables diferencias entre el ala oriental y el ala occidental -o no tan oriental- del peronismo se pusieron de lado y volvió el "todos unidos triunfaremos". Sergio Massa se golpeaba el pecho con los 118 legisladores que finalmente lograron, "acá está el oficialismo unificado", se jactaba este martes.

Pero las internas entre albertistas y cristinistas siguen ahí. Dijimos que en este enfrentamiento ya se había producido la primera baja con la renuncia o salida -no quedó muy claro porque nunca le habían hecho un decreto de nombramiento- de Débora Giorgi, mujer del riñón de Roberto Feletti en la secretaría de Comercio. El "Cuervo" Larroque salió a reprochar al albertismo por la falta de apoyo para Feletti, quien está enfrentado a los ministros Matías Kulfas -su jefe- y Julián Domínguez que parecen divertirse bastante desautorizándolo y boicoteándolo Pero, a lo que hay que prestar atención aquí es a esto que dice Larroque, porque en realidad es lo que está pidiendo Cristina que habla por su intermedio. En otras palabras, al reprochar la falta de apoyo a Feletti, lo que le está pidiendo al presidente es radicalizar la persecución a las empresas y radicalizar el control de precios. Lo cierto es que Roberto Feletti aparece cada vez más desdibujado en la Secretaria de Comercio; había llegado con la idea de establecer un régimen de precios máximos y a llevarse puestos a empresarios y productores. Hoy está negociando una canasta navideña; evidencia de su fracaso y ratifica la gravísima situación de pobreza por la que atraviesan muchos argentinos.
APRIETES A LA CORTE
En otra cosa que el oficialismo demuestra unidad es en las arremetidas contra el Poder Judicial, al que hace rato tienen en la mira. El ministro de Justicia, Martín Soria, visitó por primera vez a la Corte Suprema y se agravó la tensión entre el Poder Ejecutivo con la Corte. Soria denunció duramente el funcionamiento de la Justicia, cuestionó la falta de una mujer en el máximo tribunal -algo que realmente no depende de sus actuales miembros sino del presidente y del Congreso- y dijo que existe "una enorme gravedad institucional". Que un funcionario que hoy forma parte del Poder Ejecutivo -un ministro- se presente ante otro poder del Estado y les hable en estos términos, constituye una seria afrenta y un descarado apriete. Pero también es una muestra la preocupación que hay en el cristinismo por los fallos que se esperan de la Corte.

Justamente, este mes se viene otro fallo clave para los amigos empresarios de Cristina, Cristóbal López y Fabián de Souza, por multimillonarias retenciones indebidas de aportes e impuestos adeudados a la AFIP. El Gobierno evidentemente quiere seguir controlando el Consejo de la Magistratura; el sector kirchnerista dentro de este órgano quiere intentar cubrir vacantes en los tribunales de Comodoro Py con miembros de Justicia Legitima. La oposición -esperemos- no avalaría esto y, en este escenario, los concejeros oficialistas no estarían en condiciones de nombrar jueces. Por ello, se espera una definición de la Corte con respecto al desequilibrio existente en el organismo que define el futuro de los jueces, que ha permitido una extorsión de la política a la Justicia para colocar jueces militantes en los juzgados, vulnerando la independencia judicial. Horas después del apriete de Soria, la Corte respondió con un fallo favorable a la provincia de Santa Fe que reclamaba por una deuda de coparticipación -por $86 mil millones de pesos-. Toda una señal de la Corte para demostrar su independencia y que sus ministros no se van a dejar apretar por este pichón de sátrapa que eligió el kirchnerismo como ministro de Justicia.
LO QUE SE VIENE
Se vienen 10 días de marchas y piquetes en las principales plazas del país. Movimientos sociales y movimientos piqueteros dispusieron marchas por la llegada de las fiestas exigiendo bonos y bolsones, y también para conmemorar la Crisis del 2001 que terminó con aquella trágica jornada del 20 de diciembre cuando cayó el gobierno de Fernando de la Rúa. Curiosamente, esta es la fecha de nacimiento de la extorsión política como método aceptado de protesta. A partir de allí la dirigencia política no disuelve piquetes, no reprime, y se ha convertido en una postal de todos los días en muchas ciudades, obstaculizando el normal desarrollo de la vida de los argentinos.

Se viene una nueva controversia entre el campo y el gobierno. En el gobierno de científicos tuvieron una singular ocurrencia en el equipo económico: según ellos existen "bienes culturales en la Argentina" entre ellos estarían el asado, la leche, el queso, el trigo, el pan, y como esos bienes culturales serían "de todos", solo se va a permitir la exportación de lo que sobre en esos rubros; saldos exportables, como sucede con el trigo. Primero se asegura el abastecimiento interno y se permite exportar lo que sobre. Se establecerían 7 cortes "culturales", el resto sería exportable y, de esta manera, se flexibilizaría el cepo a la carne. Todo esto a pesar de que está demostradísimo que este tipo de medidas solo genera que cada vez haya menos producción, menos bienes y, por tanto, mayor pobreza. Al parecer nuestros científicos siguen en la fase de "prueba y error" y los reiterados y consecutivos errores no los terminan de convencer de que hay leyes económicas que son tan naturales y universales como la Ley de la Gravedad.

Ya está la misión técnica negociando en Washington con el FMI. Llegó la hora de la verdad, tenemos los vencimientos de la deuda a la vuelta de la esquina y el BCRA se quedó sin reservas. Sigue en verde lo de los acuerdos que debe presentar el gobierno ante el organismo de crédito internacional que quiere saber ¿Qué haremos con el dólar, la política cambiaria, la descontrolada emisión para cubrir al déficit, etc? De eso se tratan estas reuniones, ni más ni menos, para ver si nos destraban el acceso a los mercados financieros internacionales. Son discusiones que se vinieron postergando durante estos dos años con motivo de la pandemia, y de la campaña. Durante los dos años de gobierno de Alberto Fernández, la conducción económica con Martín Guzmán a la cabeza estuvo perdiendo el tiempo, y vendiendo humo y sarasa. Se la pasaron en negociaciones por la reducción de la tasa de interés, o el alargamiento de los plazos, o la quita de la sobretasa, y ahora por ultimo le exigen al FMI una especie de autocrítica, o un mea culpa, por el préstamo a la administración Macri. Todas cosas a las que -se sabía muy bien- ningún funcionario del FMI accedería bajo ninguna circunstancia.















