Los informes de la CAME siguen listando a Jujuy, especialmente a la capital, como un epicentro de proliferación del comercio informal. Nuestra ciudad es tristemente una de la que mayor cantidad de comerciantes ilegales tiene per cápita.
La venta informal de productos en la vía pública es un problema que está instalado desde hace mucho tiempo en la sociedad jujeña y que es muy difícil de erradicar debido a que los controles resultan ser insuficientes ante una actividad que se multiplica día a día.
En nuestra ciudad, los vendedores ambulantes están apostados en los alrededores de los hospitales públicos, incluso dentro de los mismos. Pero nada supera el antro de la ilegalidad sito en la zona de la Vieja Terminal.
La proliferación de la actividad informal es la regla en las calles jujeñas, a falta de acción de las autoridades que, irónicamente, tienen montado un puesto de control sobre una de las calles tomadas por la ilegalidad. ante la vista de todos, a pesar del permanente reclamo por parte de los negocios y comercios formales que pagan sus impuestos y sufren la competencia desleal por parte de los vendedores ambulantes, que eluden día a día los controles municipales.
Concretamente la calle Santiago del Estero, sita detrás de la terminal y perpendicular a Avenida El éxodo, constituye un verdadero epicentro de la ilegalidad. Insólitamente, en la esquina hay un puesto de control de la Municipalidad, con agentes municipales y todo que solo cumplen horario.
"Nosotros no podemos hacer nada, porque hacemos operativos, los multamos, los desalojamos, pero vuelven", dijo uno de los inspectores de "seguridad urbana" que monta una inútil guardia al lado del puesto municipal.
"Si los echamos vuelven porque Milagro Sala se los permite", dijo otro de los inspectores, ignorando que el poder de policía en la ciudad lo tiene el intendente Raul Chuli Jorge, y no una diputada provincial.
Si la excusa fuera válida ¿por qué no hay presentaciones ante la justicia?, consultó NOTINOR.COM a estos inspectores, a lo que no supieron qué contestar.
La calle Santiago Del Estero, está prácticamente tomada por comerciantes de todo tipo. Desde comerciantes de frutas y verduras, hasta carnicerías improvisadas donde se "faenean" animales que nadie puede dar fe de su certificación de aptitud para el consumo, como corderos, cerdos, y chivos. Desde vendedores de piratería digital, hasta una mini feria americana de ropa usada. Desde vendedoras de coca, hasta sandwicherías y choripanerías. Y por supuesto que no faltan los pregoneros del transporte ilegal para viajes de compras. Todo al aire libre y a la vista de todos. sobre todo en las narices de las autoridades.
Transitar con automóvil por una calle habilitada para ello es imposible, debido a la cantidad de vendedores apostados en la calle, y la inacción de los inspectores de tránsito. Cualquier automóvilista que circula con ésta zona sabe que debe circular con muchísimo cuidado de no enojar a alguno de estos vendedores que usurparon hasta la cinta asfáltica.
¿Será esto a lo que se refería el intendente Jorge cuando hablaba de "shopping a cielo abierto"? Sea como sea, nuestra ciudad puede estar orgullosa de contar con una nueva "peatonal".
Los comerciantes formales de la zona ya están resignados. No pueden ocupar sus propias veredas para poner sus propios carteles, ya que las veredas están tomadas por estos comerciantes ilegales que se adueñaron del espacio público sin que nadie haga nada, ni lo impida.
"No puedo sacar un cartel porque o me lo roban, o lo dañan... además quién los va a ver si las calles están atestadas de estos verdaderos ocupas que se adueñaron de las veredas", dijo un carnicero formal que tiene una carnicería legal y con los papeles al día sobre calle Juana manuela Gorriti casi Santiago del Estero.
"Yo debo cumplir con todas las ordenanzas de bromatología, tener todas las constancias de inspecciones, desinfecciones, habilitación, impuestos y tasas al día, pero afuera hay una señora vendiendo cerdo y cordero sin que nadie la controle, y sin ningún tipo de medidas de higiene... ni impuestos debe pagar", se quejo el carnicero. "A quien le van a reclamar por un caso de alguna afección a la salud o una indigestión bacteriana si nadie los controla?" se preguntó.
"Este tipo de comercio afecta hasta los mismos de las galerías y ferias que también son comercio ilegal", dijo un comerciante de librería que también tiene su negocio formal y con todos los papeles en regla sobre Juana Manuela Gorriti.
Los vecinos que viven sobre Santiago Del Estero también viven su cuota de sufrimiento debido a la anarquía que se ha adueñado de su calle. "Acá hacen hasta las necesidades", se quejó doña Sonia H, que vive sobre Santiago del Estero a mitad de cuadra. "No se puede ni salir a la calle que esta gente se sienta en nuestro umbral y hay que andar pidiéndoles permiso para entrar a nuestra propia casa", se quejó.
Ninguno de los vecinos de la zona quiso dar nombres reales, por miedo a las represalias a las que son sujetos toda vez que se quejan ante las autoridades o realizan algún planteo.
Los inspectores de seguridad urbana indicaron que el municipio hizo esfuerzos por reubicar a toda esta gente, pero que no quieren irse. "Le hicieron el Paseo las flores, pero está lleno, y nadie quiere estar ahí". sin embargo esta parece ser la única respuesta a la claudicación del municipio a hacer uso del poder de policía que tiene sobre la ciudad, y permitir que la Tacita de Plata se haya convertido en la capital nacional del comercio ilegal.
El antro de la ilegalidad encuentra su epicentro en ésta zona. Sin embargo no se limita al sector, sino que como una enfermedad, hizo metástasis sobre otros sectores aledaños. Así la calle Escolástico Zegada está plagada por este tipo de comercio. Asimismo la Calle Dorrego. La proliferación alcanza hasta el propio Puente Lavalle que ya tiene puestos instalados permanentemente en las entradas.
El tránsito por este puente es virtualmente imposible a determinadas horas, debido a la cantidad de vendedores que se instalaron sobre el puente. Vendedores de piratería, de mascotas, de anteojos y otras chucherías que abundan sobre el emblemático acceso al microcentro de nuestra ex Tacita de Plata.
Es entendible que estas personas necesiten trabajar, pero se hace urgente que el municipio y todas las autoridades que deben ejercer controles sobre la actividad ilegal comiencen a hacerlo. Que haya proliferado el comercio informal en nuestra ciudad es un síntoma de la falta de una oferta laboral que pueda incluir a todos. Pero también es un hecho de que hay una gran responsabilidad de parte de las autoridades que están allí y no hacen nada ante semejante anarquía.
La responsabilidad de lo que pasa en ésta zona no es exclusiva de la Municipalidad de San Salvador de Jujuy, sino que hay responsabilidad también del gobierno de la provincia, por lo del transporte ilegal, y hasta de la AFIP.
¿Será que alguna vez alguien tomará cartas en éste asunto? ¿Será que alguna vez se dejarán de lado las banderías políticas y las autoridades trabajarán en un modo coordinado para devolver a nuestra ciudad algo de la limpieza que la caracterizaba para ganarse el mote de "Tacita de Plata"?
Muchos lectores dirán "esto es noticia vieja". Este tipo de pensamiento de resignación es al que nos han acostumbrado nuestras autoridades al no tomar el toro por las astas. Para una persona que trabaja limpiando un baño público, es normal percibir en todo momento los fétidos olores que emanan de estas instalaciones. ¿Así nos merecemos vivir los jujeños?































