El indicador es el más bajo reportado en ese país desde 1980. El gobierno de Jair Bolsonaro rebajó un impuesto clave en la formación de precios.

La inflación en Brasil cedió 0,68% mensual en julio pasado, el menor registro desde el inicio de la serie histórica en 1980, con lo cual acumularon 10,07% en 12 meses, informó este martes el estatal Instituto de Estadísticas(IBGE).
El fenómeno deflacionario en Brasil llegó de la mano de una pronunciada baja en el precio de los combustibles (-14,15%), en especial de la nafta, que cayó un 15,48%. Esta situación impulsó a la baja a todo el sector del transporte, aunque el diésel usado por los camioneros sí subió de precio. Pero no solo el combustible contribuyó a la deflación de julio. La energía eléctrica residencial también reportó una disminución de 5,78% y empujó el índice de precios a la baja.
La reducción del precio de los combustibles siguió el camino de la caída del valor del crudo a nivel mundial. En este contexto, la empresa estatal Petrobrás rebajó el precio de venta en sus refinerías, algo que no ocurría desde hace muchísimo tiempo. El Banco Central de Brasil dijo el martes que su previsión de inflación interanual para marzo de 2024 está en línea con su estrategia de política monetaria, indicando con más fuerza que su agresivo ciclo de endurecimiento de las condiciones financieras puede haber llegado a su fin.

En las minutas de su última reunión de política monetaria, los responsables de la política monetaria dijeron que la proyección del 3,5% "es coherente con la estrategia de convergencia de la inflación en torno al objetivo durante el horizonte pertinente". Los responsables de la política monetaria insistieron en que intentarían reducir la inflación hasta situarla en torno a su objetivo, manteniendo las tasas en el mismo nivel durante un período más largo.















