La organización "Argentina Debate" confirmó para el próximo domingo 15 de noviembre la realización de un debate entre los candidatos presidenciales del Frente para la Victoria, Daniel Scioli, y Cambiemos, Mauricio Macri, de cara al ballotage que disputarán el próximo 22 de noviembre.
El debate se realizará en la facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA), según confirmó en su cuenta oficial de Twitter @argdebate.
El encuentro tendrá una duración de 75 minutos y se dividirá en cuatro bloques temáticos: desarrollo económico y humano; educación e infancia; seguridad y derechos humanos; y fortalecimiento democrático. A eso se le sumará un espacio de cierre para las conclusiones finales de los candidatos.
Ante escribano público se definió que Macri abrirá la exposición y Scioli tendrá a cargo el cierre. La modalidad está pensada para que cada uno exponga sus propuestas y formule preguntas a su rival político.
Tras haber evadido el primer debate previo a las pasadas elecciones del 25 de octure, el candidato a Presidente del Frente para la Victoria espera que el cara a cara se transforme en un punto de inflexión en una campaña que no le ha sido muy favorable en los últimos tiempos, especialmente tras los resultados preliminares.
"Se verá un Scioli firme y claro", aseguran los militantes del Frente para la victoria para quienes el debate será una buena oportunidad para que cada candidato explique por qué la gente lo tiene que apoyar, y para dejar en claro que el 22 de noviembre se elige entre dos proyectos de país bien distinto.
Ironía del destino, el actual gobernador bonaerense y aspirante a suceder a Cristina Kirchner se jugará buena parte de su sueño presidencial en el ámbito que eludió hace poco más de un mes. Este hecho ya le juega en contra puesto que para la opinión pública ésa ausencia ya le costó valiosos puntos que podrían haber definido en primera vuelta.
Pero además de eso, un tropiezo en un evento que será transmitido en una virtual cadena nacional podría ser irremontable en la carrera hacia la Casa Rosada.
La tropa naranja espera que el 15 de noviembre por la noche su referente político haga diferencia y recupere el centro del ring, espacio de dominio que perdió tras la paridad que expuso la elección del 25 de octubre.
La estrategia para conseguir el objetivo es clara: Scioli buscará destacar los contrastes de los dos modelos en pugna y apuntará fundamentalmente a remarcar las contradicciones del espacio Cambiemos en temas como la recuperación de YPF, la estatización de Aerolíneas Argentinas, la Asignación Universal por Hijo AUH y el matrimonio igualitario, todas políticas que el macrismo en su momento rechazó, pero que sin embargo hoy levanta como banderas.
Seguramente reforzará la postura levantando las banderas del Frente Renovador, largamente rechazadas por el oficialismo, como el 82% móvil, la lucha contra el narcotráfico y la corrupción, aunque ir por este camino puede resultar algo escabroso puesto que desde Cambiemos también se han levantado éstas banderas y Sergio Massa, a pesar de no haberlo dicho expresamente, ya ha dado un guiño más que generoso junto a De La Sota y Lavagna en una conferencia que tuvo lugar tras las elecciones del 25 de octubre.
A diferencia de Sergio Massa, que en su momento se sometió a un coaching intenso y llegó a realizar simulacros de debate el candidato oficialista no se entrena de manera tan específica; y aunque muchos especialistas lo consideren riesgoso, Daniel Scioli se apoyará en que en su cabeza tiene bien definido su proyecto de país y apuesta a su espontaneidad e intuición.
La ausencia del candidato oficialista en el anterior encuentro de aspirantes a la presidencia abrió una herida que Scioli se mostró decidido a suturar el día después de la pasada elección. El 26 de octubre, todavía shockeado por el resultado de la noche anterior, el referente oficialista ofreció una rueda de prensa en un hotel céntrico y trató de mostrar fortaleza con una inesperada movida ofensiva: desafío públicamente a Macri para debatir.
Sin embargo para los analistas, este desafío no tuvo el efecto esperado debido a la decisión de no presentarse al primer debate.
En la esquina de Macri nadie lo dice en voz alta, pero hay preocupación en torno al debate presidencial. La agenda de Macri se limpió de viajes al interior del país para el jueves y viernes, precisamente para que el candidato de Cambiemos pueda prepararse para lo que en su entorno prevén como un debate tenso.
En primer lugar, la estrategia general definida por el equipo de comunicación que encabeza Marcos Peña y el armador político Emilio Monzó prenuncia una premisa: no equivocarse ni arriesgar demasiado. Ese rol, el de arriesgarse el todo por el todo, lo tendrá Daniel Scioli, afirman en el macrismo.
Macri deberá "no confrontar", y tener en claro que si entra a responder agravios no va a tener tiempo para hablar de propuestas. Por eso en el PRO reconocen los riesgos que puede traer este cruce siete días antes de la elección, y más para el candidato "que va ganando".
Scioli y Macri confrontarán sus propuestas una semana antes de la segunda vuelta, prevista para el 22 de este mes, con un formato similar al utilizado en el debate del último 4 de octubre, al que asistieron los entonces postulantes presidenciales Sergio Massa, Margarita Stolbizer, Nicolás del Caño y Adolfo Rodríguez Saá, además del líder del PRO.















