Afortunadamente parece que vivimos los últimos días de la pandemia conforme se van flexibilizando las actividades y, paulatinamente, volvemos a la vieja normalidad aunque con algunos aditamentos beneficiosos que nos han ido quedando como buenos hábitos y buenas prácticas que nos dejó esta crisis sanitaria global.
Una de estas novedades que introdujimos a nuestra vida cotidiana es la nueva modalidad de sacar turnos por internet para una cantidad de diversas actividades como, por ejemplo, ir al banco o hacer trámites en ámbitos públicos y privados. Si bien quienes son usuarios asiduos de los servicios de salud estaban acostumbrados a sacar turnos para ver a su profesional de confianza, los turnos por sistema o vía web para todo tipo de actividades que impusieron las medidas restrictivas del aislamiento y distanciamiento social y parece que vinieron para quedarse.
Por un lado, la práctica es muy positiva porque brinda al usuario o cliente la certeza de su atención en tiempo y forma. Sin embargo, en algunos casos los turnos asignados por sistema o por turneros web se han vuelto un verdadero problema y escollo.
Por ejemplo, para sacar un carnet de conducir -o renovarlo- hay que sacar turno vía web y, al menos en nuestra ciudad, es una tarea casi imposible. Lo mismo sucede con Banco Macro. Según pudimos recabar los turneros de la Municipalidad de San Salvador de Jujuy o de la principal entidad bancaria que opera en nuestra provincia solo abren una vez por semana por un lapso muy corto, dificultando hasta la imposibilidad algo que debería ser sencillo y expedito.
Cabe destacar que no todos los turneros tienen el mismo problema. Por ejemplo, la asignación de turnos en instituciones como, por ejemplo, Sanatorio Lavalle, Banco HSBC, o Canal 4, no tienen ni problemas ni demoras. Los turneros están habilitados todos los días, las 24 horas del día, y se puede sacar turno hasta en el mismo día de solicitud.
Curiosamente, algunos kioskos o negocios del rubro fotocopias-impresiones -o del casi extinto cyber- en las inmediaciones de la casa central del Banco Macro o del Edificios 9 de Julio, ofrecen turnos por sumas que van de los $500 a los $1.500, sin amplios márgenes de espera y hasta con disponibilidad de fechas y horarios. ¿Cómo lo hacen? Solo dios y ellos lo saben.
Otra curiosidad es que para ir a pagar tasas, impuestos o multas, o para sacar el Libre Deuda, en Rentas de la Municipalidad o en el Tribunal de Faltas, no se requiere turno, lo cual lleva a uno a preguntarse dónde está la lógica de que exista un turnero tan acotado para un trámite como el de solicitud o renovación del carnet de conducir pero no para pagar impuestos. Cualquiera pensaría que hay una velada pero innegable vocación recaudatoria en el municipio, e inexplicables o incomprensibles ganas de complicarle la vida al vecino.
Bueno sería que, si es imposible liberar la obtención de turnos y es necesario seguir asignando un número muy limitado de turnos diarios para algunos trámites, el turnero esté abierto y habilitado todos los días, y cada uno podrá compaginar su vida en cuanto a la disponibilidad de turnos que debería ser pública. No todo el mundo tiene tiempo para perder esperando la habilitación del turnero, ni todos están dispuestos a pagarle a un gestor una suma de dinero por un turno que debería ser gratuito.
En el caso de los trámites bancarios en la principal entidad financiera de la provincia la cosa se complica aún más, ya que para gestionar ciertos trámites se requiere de claves que solo pueden obtenerse por cajero automático, pero ¿qué pasa si alguien perdió sus tarjetas y no puede acceder a los servicios del cajero automático ni realizar consultas por teléfono móvil? ¿qué pasa con las personas que no saben cómo operar estos aparatos? Se supo de casos de personas que estuvieron sin acceso bancario por más de una semana ante la imposibilidad de obtener turno vía web oficial del Banco Macro. La lacónica respuesta de los guardias de seguridad ante cualquier consulta deja muchas veces un mal sabor en los usuarios, sobre todo en aquellos de edad avanzada, quienes además deben soportar larguísimas e inhumanas filas los días que concurren a percibir sus ingresos en esta entidad. A pesar de contar con sucursales, este banco que monopoliza forzosamente a una buena cantidad de los empleados públicos bancarizados, parece no dar abasto para atender a tanta gente, sobre todo esos días en que se liquidan jubilaciones y planes sociales. Es evidente que alguien en el debido órgano de control hace la vista gorda ante una práctica monopólica abusiva que perjudica a muchos.


















