SANTIAGO DE CHILE.- Como había hecho por la mañana, en su primer discurso pronunciado aquí, el Papa volvió a referirse en la tarde del martes a la cuestión de los abusos sexuales en el clero, un tema aquí al rojo vivo. Lo hizo en un encuentro con sacerdotes, religiosos/as, consagrados/as y seminaristas, en la catedral metropolitana de esta ciudad.

En un discurso interrumpido varias veces por aplausos, en el que llamó a los religiosos a no ser autorreferenciales, sino a renovarse y a ser creativos, volvió a referirse a un flagelo que dañó como nunca a la Iglesia católica, cuando habló de las "turbulencias". Entonces, volvió a urgir a los sacerdotes a pedir perdón, pero también reconoció que muchos curas inocentes de haber cometido ese grave mal tuvieron que sufrir por culpas ajenas.
"Conozco el dolor que han significado los casos de abusos ocurridos a menores de edad y sigo con atención cuanto hacen para superar ese grave y doloroso mal", dijo. "Dolor por el daño y sufrimiento de las víctimas y sus familias, que han visto traicionada la confianza que habían puesto en los ministros de la Iglesia. Dolor por el sufrimiento de las comunidades eclesiales, y dolor también por ustedes, hermanos, que además del desgaste por la entrega, han vivido el daño que provoca la sospecha y el cuestionamiento, que en algunos o muchos pudo haber introducido la duda, el miedo y la desconfianza", indicó. "Sé que a veces han sufrido insultos en el metro o caminando por la calle; que ir «vestido de cura» en muchos lados se está «pagando caro». Por eso los invito a que pidamos a Dios nos dé la lucidez de llamar a la realidad por su nombre, la valentía de pedir perdón y la capacidad de aprender a escuchar lo que Él nos está diciendo", sentenció.
VISITA A CÁRCEL DE MUJERES
Francisco visitó una cárcel de mujeres en Chile. Como en casi todos sus viajes internacionales, Francisco -que siendo arzobispo de Buenos Aires visitaba periódicamente a detenidos, con quienes hasta ahora sigue en contacto telefónico-, también esta vez quiso llevarles una palabra de consuelo, en esta ocasión a las mujeres que cumplen condenas por sus crímenes.

Para la histórica visita de Francisco, este sitio gris, rodeado de rejas y alambrados de púas, se tiñó de colores. Detenidas de todo Chile prepararon al Papa cintas de todos los colores con frases dichas por él en penales, que fueron colgadas desde el techo del gimnasio donde tuvo lugar el encuentro.
También había flores y grullas de origami -símbolos de paz y de esperanza-, realizadas en papel por las detenidas, que esperaron a Francisco, que fue recibido como un héroe, cantando y bailando, engalanadas para la ocasión con pañuelos blancos. Antes que él, llegó la presidenta saliente, Michelle Bachelet, también recibida con aplausos por las presas. "Las chicas han trabajado indistintamente de su religión, porque el Papa es transversal, él trasciende la religión católica", aseguró la hermana Nelly, tan emocionada como sus "chicas".
Le brotaron lágrimas de dolor, pero también de esperanza a Janeth Zurita, 35 años, ojos azules, pelo castaño claro, labios rojos. Ella fue la "elegida" del Centro Penitenciario Femenino San Joaquín, de esta capital, para hablar hoy ante el Papa en nombre de los demás presos de Chile, uno de los momentos más emotivos de la jornada.
"Papa Francisco, Papa amigo de los pobres y descartados, le pido en nombre de todos y todas las privadas de libertad que de hoy en adelante tenga presente en sus oraciones a nuestros hijos y a nosotras; y le pido que le diga a Dios que tenga misericordia de nuestros niños y niñas ya que ellos también cumplen una condena siendo inocentes", dijo. "Nos hemos equivocado, hemos hecho daño y hoy públicamente y ante usted, Papa Francisco, pedimos perdón a todos los que herimos con nuestro delito. Sabemos que Dios nos perdona, pero pedimos que la sociedad también nos perdone", concluyó, emocionada.
El Papa a su turno respondió: "Estar privadas de libertad no es sinónimo de pérdida de sueños y de esperanza. Todos tenemos que pedir perdón, yo el primero", les dijo.
"¿Y saben qué suelo hacer yo en los sermones? Le digo a la gente: a ver, todos somos pecadores...¿alguno no tiene pecados? Levante la mano. Ninguno se anima a levantar la mano", agregó, provocando aplausos y gritos. "Una condena sin futuro no es una pena, es una tortura", también dijo.
"La sociedad tiene la obligación, la obligación, de reinsertarlas a todas. Y cuando digo a todas, digo a cada una. ¡Eso métanselo en la cabeza y exíjanlo! ¡No se dejen cosificar!", arengó, electrizando el ambiente. "¡No se dejen cosificar!"
"Hoy estás privada de libertad, pero no significa que esta situación sea el fin. De ninguna manera. Siempre mirar hacia adelante, hacia la reinserción en la vida corriente de la sociedad", alentó el Papa, que al llegar bendijo bebes y estrechó manos, emocionando hasta las lágrimas a los presentes. Francisco también elogió "la capacidad increíble de las mujeres de adaptarse a las situaciones y salir adelante", así como los programas de pastoral carcelaria que ayudan a los presos.
INCIDENTES EN SANTIAGO EN RECHAZO A LA VISITA DEL PAPA
La Marcha de los Pobres fue convocada por cuatro organizaciones sociales y sindicales y comenzó una hora antes de la Misa por la Paz del Papa Francisco , entre discursos y consignas. El destino de la manifestación era el Parque o' Higgins y la idea era repudiar su presencia en Chile. Sin embargo, la Intendencia de Santiago no la autorizó.

Al llegar a la estación del subte Parque O' Higgins, que estaba cerrada por la misa, los más de 300 manifestantes se encontraron con vehículos de Carabineros y más de 60 efectivos que les impidieron el paso. Llevaban lienzos alusivos a los abusos sexuales cometidos por la Iglesia Católica, y por los cuales Francisco pidió perdón más temprano, y también a la desigualdad social: "No puede dar la paz alguien que ayuda y ampara a violadores" o "los pobres marchamos contra las migajas de esta democracia".
El enfrentamiento entre la policía y los manifestantes duró dos horas y Carabineros utilizó carros lanzaaguas para reprimirlos. Al menos 12 personas fueron detenidas, según el primer recuento policial, pero informes de media tarde indicaron que podían ser más de 20.
Esta fue la tercera protesta que intentó acercarse a Francisco en Chile. Las dos primeras fueron cuando llegó, el lunes en la noche, y recorrió por primera vez Santiago en su Papamóvil. Además, se han registrado en Santiago ataques explosivos contra siete parroquias. Solamente cuatro han conseguido su objetivo. Hoy también fue rayada una de las iglesias históricas de Providencia, a pocas cuadras de la Nunciatura Apostólica, donde pernocta el obispo de Roma. "Cómplice" y "Arde Papa" eran las palabras más visibles.
En la Araucanía, en tanto, otras dos iglesias fueron quemadas por completo esta madrugada. El Papa viajará mañana a esa zona para su segunda misa masiva.















