SEÚL.- Corea del Norte y Estados Unidos, enemigos desde la guerra que los enfrentó a mediados del siglo XX, nunca se atacan con armas de fuego. Pero, según el cruce de acusaciones de los últimos días, sí se muestran capaces de entablar una lucha en el ciberespacio.
El régimen comunista acusó ayer a Washington de haber bloqueado las redes de Internet del país durante toda la semana pasada, en una serie de apagones inesperados e intermitentes que dejaron las pantallas a ciegas.
"A las 19.30 de Pyongyang, Internet y la red móvil 3G quedaron paralizados, y no volvieron a la normalidad hasta las 21.30", señaló la agencia china Xinhua, en el más reciente de los bloqueos atribuidos a Washington. Los corresponsales de Xinhua constataron que Internet funcionó de forma "muy inestable" durante el día.
La Comisión Nacional de Defensa (CND) norcoreana acusó en un comunicado directamente a Estados Unidos de abusar torpemente de su fuerza.
"Estados Unidos, con su gran tamaño y sin darse cuenta de la vergüenza de jugar a la escondida como chicos, comenzó a perturbar las operaciones de los principales medios de nuestra república", dijo un vocero de la CND.
Corea del Norte acusó además al presidente Barack Obama de haber impuesto su decisión de permitir el estreno en los cines de la comedia The Interview, la parodia sobre un complot asesino de la CIA contra el líder norcoreano, Kim Jong-un, que desató el actual torrente de acusaciones y que no se iba a difundir.
Más que una protesta airada, el vocero apeló esta vez al lenguaje racista: "Obama siempre es temerario con sus palabras y actos como un mono en una selva tropical".
No era la primera vez que Corea del Norte empleaba insultos contra Obama y otros altos funcionarios. A principios de año, dijo que el secretario de Estado, John Kerry, era un lobo con una mandíbula "horrorosa", y que la presidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye, era una prostituta. En mayo pasado, la agencia norcoreana KCNA publicó un despacho que decía que Obama tenía la "forma de un mono". Una vocera del Departamento de Estado lo calificó en ese momento de "injurioso, ridículo y absurdo".
Los intermitentes colapsos de la red norcoreana fueron asociados a represalias de Estados Unidos, en una espiral de sospechas, declaraciones y ataques entre los dos países que comenzó cuando el FBI acusó a Corea del Norte de realizar acciones de amenaza e intimidación a través de Internet contra Sony. Pyongyang habría querido evitar que la multinacional lanzara al mercado The Interview, en la que se denigraba la figura del hombre fuerte del régimen.
Ante este acto de piratería, con amenazas de atacar a los espectadores que fueran a las salas de cine, Sony suspendió su estreno. Además, denunció que una "gran cantidad de datos confidenciales" fueron robados, incluidas cinco películas de la compañía.
The Interview se lanzó finalmente el jueves pasado a pesar de las amenazas y recaudó un millón de dólares en el primer día, una suma considerable, ya que sólo se proyectó en unos 300 cines independientes, después de que las principales cadenas se negaran a programarla. Según Corea del Norte -que fustigó la película, pero negó estar detrás algún hackeo-, el lanzamiento se debió a la presión de Obama.
Mal recibida inicialmente por los críticos, la película se convirtió, sin embargo, en un símbolo de la libertad de expresión, y además de los espectadores que acudieron a las salas independientes fue descargada ilegalmente más de 750.000 veces a través de Internet.
En otro eslabón de la cadena de advertencias, la CND norcoreana amenazó ayer a Estados Unidos, a causa de los apagones y de la película, con "responder a su política fracasada con golpes mortales ineludibles", en caso de que "persista en sus prácticas arrogantes y criminalmente arbitrarias".
Corea del Norte y Estados Unidos siguen técnicamente en guerra, ya que el conflicto armado que los enfrentó de 1950 a 1953 en la guerra de Corea terminó con un armisticio y no con un tratado de paz.
Los dos países rivales están también enfrentados por el programa nuclear norcoreano y el abuso de los derechos humanos por parte del régimen de Kim Jong-un, según acusa la Casa Blanca.















