Tras el asesinato de más de 600 personas por todo el mundo durante un mes, y con las cruentas masacres de Paris y Saint Denis como frutilla del postre, el terrorismo islámico en Francia dio un adelanto de lo que el resto del país galo -y el mundo- puede esperar del extremismo islamista.
Los apologistas de siempre culparon a las víctimas sugiriendo que estos terroristas estaban reaccionando a las políticas de Estados Unidos y la OTAN hacia el Medio Oriente en particular, y a las de Israel hacia los palestinos en particular.
Tal argumento es risible y absurdo, sobre todo teniendo en cuenta los kilómetros que separan el lugar de la supuesta aplicación de las "políticas imperialistas" del lugar elegido como epicentro de las represalias.
Ahora, como era previsible, los judíos están siendo difamados una vez más por los ignorantes, los teóricos de la conspiración y los propagandistas palestinos que sugieren que Israel es responsable de los atentados de París. Y como siempre, los antisemitas se regodean porque han encontrado una forma elegante, por no decir chic, de disfrazar el antisemitismo.
No es sorprendente que estas acusaciones provengan del mundo árabe. Después de todo, muchos árabes todavía creen que el Mossad fue responsable del 11 de septiembre, de la misma manera que creen que el Estado Islámico es una creación de Estados Unidos e Israel para desestabilizar a una democracia ejemplar como la siria.
En el caso de los atentados de París, Itamar Marcus y Nan Jacques Zilberdik, de Palestinian Media Watch, informaron que el diario oficial de la Autoridad Palestina culpó al Mossad por las atrocidades ocurridas en Francia ésta semana.
De acuerdo al diario oficial de la Autoridad Palestina, dice Palestinian Media Watch, "No es una coincidencia que sangre humana haya estallado en París al mismo tiempo que se están por implementar ciertas sanciones europeas contra productos israelíes fabricados en los asentamientos, y mientras Francia lidera a Europa en presionar al Consejo de Seguridad para implementar la solución de Dos Estados que los israelíes interpretan como una advertencia de peligro repentino procedente de Europa ... ". El autor del artículo concluye que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, de alguna manera se beneficia de la carnicería: "Está claro que el Mossad quemará Beirut y París con el fin de alcanzar los objetivos de Netanyahu . Él, quién desafió al amo de la Casa Blanca , guarda en su alma la suficiente maldad para quemar el mundo " .
Marcus y Zilberdik hacen notar que la Autoridad Palestina desliza mentiras similares "para dibujar un falso paralelismo imaginario con el supuesto terror israelí contra los palestinos, y así repetir la afirmación calumniosa de que Israel es una organización terrorista como el Estado Islámico".
¿En dónde más, sino en Medio Oriente, se podría encontrar este tipo de falacia orwelliana, difundida por una organización terrorista palestina como Fatah que está involucrada activamente en el terrorismo internacional desde hace más de medio siglo, de que Israel es equivalente al Estado Islámico?
Los líderes palestinos se han convertido en maestros de la Gran Mentira, perfeccionada por los nazis, de manera que nadie debería sorprenderse al escuchar una que otra fabricación goebbeliana más, emanada de Ramalah, destinada a demonizar a Israel.
Aunque muchos funcionarios europeos cayeron víctimas de la Trampa Palestina -no sólo se creen las mentiras sino que también se han convertido en sus voceros al repetirlas y difundirlas- no dejaron de sorprender las escandalosas declaraciones de Margot Wallström, ministra de Relaciones Exteriores de Suecia, quien sugirió que la explicación por las masacres islámicas en Francia se puede encontrar en la situación de los palestinos cuya desesperación, cree ella, les obliga a recurrir a la violencia.
Este punto de vista es tan absurdo desde cualquier perspectiva y en tantos niveles que es difícil saber por dónde empezar.
En primer lugar, los terroristas que atacaron París no eran palestinos. Nada tiene que ver Palestina con éstos terroristas cuya causa es la creencia irracional de que todas las naciones deben ser gobernadas por musulmanes de acuerdo a la Ley de la Sharía.
Como bien dijo el presidente francés Francois Holande, se trataba de "un acto de guerra", no de desesperación.
En segundo lugar, los palestinos no recurren al terrorismo por desesperación. Tienen alternativas como las negociaciones y la no violencia, que han evitado sistemáticamente. En cambio, sus líderes les incitan a la violencia a través de las mezquitas, de los medios de comunicación, de las redes sociales y de las escuelas de la ONU que funcionan como centros de adoctrinamiento y reclutamiento de terroristas.
En tercer lugar, todos los arabistas europeos antieuropeos de la socialdemocracia creen, al igual que los ignorantes como la ministra Wallström, que todos los problemas de Medio Oriente se evaporarían si la cuestión palestina se resolviera o, mejor aún, si Israel desaparecería.
La existencia del Estado islámico es sólo un ejemplo de lo absurdo de esta opinión.
Si Israel fuera destruida y borrada del mapa mañana, el Estado islámico aun existiría, aún estaría decidido a establecer un califato mundial... y habría atacado París de todas formas... los atentados en Africa, como los que tristemente ocurrieron ayer en Mali deberían encender algunas lamparitas.
Por otra parte, la desaparición de Israel no detendría las guerras civiles en Yemen, Siria e Irak, ni detendría la búsqueda de armas nucleares por parte de Irán, ni llevaría a derrotar a Al Qaeda, o a borrar la enemistad ancestral entre chiitas y sunitas.
Hablaremos sin pelos en la lengua. Wallström se puso a la altura los teóricos de la conspiración y de los antisemitas que tratan de culpar a los judíos por todos los males del mundo. Si la ministra hubiera leído los informes de las agencias de inteligencia europeas o, al menos, hubiera escuchado las declaraciones públicas de los directores de la inteligencia británica, ella sabría que los terroristas islámicos representan en éste momento una seria amenaza. Tal vez la mayor.
Andrew Parker, director del MI5, aseguró el mes pasado que los complots terroristas estaban siendo dirigidos desde Siria, y que ciudadanos europeos estaban siendo radicalizados por la propaganda on-line del Estado Islámico.
"Además de eso," dijo el director de la agencia británica, "con toda una serie de ataques sobre objetivos en Europa y en otros lugares, este año hemos visto una mayor ambición por ataques con víctimas en masa."
Parker, un veterano del mundo de la inteligencia, agregó que "la amenaza a que nos enfrentamos hoy en día es en una escala y a un ritmo que no he visto antes en mi carrera."
Parker no atribuyó este peligro a Israel o a la cuestión palestina.
El presidente estadounidense Barack Obama tampoco entiende, o no reconoce, la fuente de la amenaza que enfrentamos en Occidente. Se niega a pronunciar las palabras "extremistas islámicos". Y ha prohibido que se pronuncie la expresión a toda su administración.
En una reunión que mantuvieron los líderes mundiales en la ONU, para desarrollar una estrategia internacional para derrotar a otros grupos terroristas y al Estado Islámico, Obama insistió con la noción ambivalente y facilista de que "el extremismo violento no es exclusivo de una sola fe."
Esto llevó a una fuerte réplica del primer ministro británico, David Cameron, quien dijo: "Barack, tu lo has dicho y tienes razón: "cada religión tiene extremistas"; pero seamos francos: el mayor problema que tenemos hoy es la violencia islamista que ha dado a luz a Estado Islámico, a Al Shabaab, a Al Nusra, a Al Qaeda y a tantos otros grupos".
Lástima que el resto de los líderes mundiales no compartan tanta claridad en sus evaluaciones sobre la cuestión islámica. A diferencia de Obama, cuya política antiterrorista es indescifrable, si es que tiene alguna, Cameron sabe lo que tiene que hacer... y lo que hay que hacer.
"Tenemos que asegurarnos de no permitir la incubación de esta visión extremista del mundo... incluso antes de que se llegue a justificar la violencia . Tenemos que sacarla de nuestras escuelas, tenemos que sacarla de nuestras prisiones, tenemos que sacarla de nuestras universidades. Creo en la libertad de expresión, pero la libertad de odiar no es lo mismo ", dijo el primer ministro inglés.
Obama debería seguir el consejo de Cameron y empezar, al menos, a reconocer que efectivamente existe un serio peligro en el extremismo islámico que está poniendo en peligro la seguridad de Occidente. De hecho, estoy convencido de que el extremismo islámico existe desde el Siglo VII, cuando hizo metástasis y empezó a expandirse por el orbe borrando culturas, como la Persa, y cambiando la fisognomía del mundo clásico que hizo florecer Noráfrica y el Medio Oriente en tiempos del Imperio Romano.
Desde entonces, desde los tiempos del profeta Mahoma, con mayor o menor intensidad de tiempo en tiempo, el Islam se ha expandido incesantemente con los mismos métodos violentos, arrasando todo a su paso... al grito de "Alá hu akbar".
En cuanto a los propagandistas palestinos, deben ser expuestos como incitadores de la violencia y el odio por intentar israelizar las tragedias de Francia para demonizar a los judios.
La ministra de Relaciones Exteriores sueca debería ser amonestada, no sólo por Israel, sino por su propio gobierno. El primer ministro sueco Kjell Stefan Löfven debería darse cuenta de que alguien tan presto a culpar a los judios, y tan ignorante de las verdaderas causas de la amenaza terrorista en Europa, nada tendría que hacer dirigiendo un ministerio de Relaciones Exteriores.
OTRO CON CLARIDAD: Lección de Vladimir Putin para Occidente
Hace unos años el rey de Arabia, Abdalá bin Abdelaziz al-Saud, visitó a Vladimir Putin en Moscú.
Antes de partir el rey saudí le dijo al premier ruso que quería adquirir una gran parcela de terreno y edificar, con dinero totalmente árabe, una gran mezquita en la capital rusa.
"No hay problema", contestó Putin, "pero con una condición: que autorice a que se construya también Ryad -la capital de Arabia Saudi- una gran iglesia ortodoxa" .
" No puede ser" dijo el rey saudi.
"¿Por qué?" preguntó Putin.
"Porque su religión no es la verdadera y no podemos dejar que se engañe al pueblo", contestó parsimoniosamente Abdalá bin Abdelaziz al-Saud.
"Yo pienso igual de su religión, y sin embargo permitiría edificar su templo si hubiera correspondencia, así que hemos terminado el tema", lo despachó Putin, sin el menor de los remordimientos.
El 4 de agosto de 2013 el líder ruso, Vladimir Putin, se dirigió al parlamento de su país con este discurso acerca de las tensiones con las minorías islámicas:
"En Rusia vivid como rusos. Cualquier minoría, de cualquier parte, que quiera vivir en Rusia, trabajar y comer en Rusia, debe hablar ruso y debe respetar las leyes rusas. Si ellos prefieren la Ley de la Sharia y vivir una vida de musulmanes, les aconsejamos que se vayan a aquellos lugares donde esa sea la ley del Estado. Rusia no necesita minorías musulmanas sino que son esas minorías las necesitan a Rusia. Nosotros no les garantizamos privilegios especiales ni tratamientos especiales, ni vamos a cambiar nuestras leyes adaptándolas a sus deseos. No importa cuán alto que exclamen "¡discriminación!", o nos señalen con el dedo acusador; no toleraremos faltas de respeto hacia nuestra cultura rusa. Debemos aprender mucho de los suicidios de América, Inglaterra, Holanda, Francia, etc. si queremos sobrevivir como nación. Los musulmanes están venciendo en esos países...pero no lo lograrán en Rusia. Las tradiciones y costumbres rusas no son compatibles con la falta de cultura y formas primitivas de la Ley de la Sharia y de los musulmanes. Cuando este honorable cuerpo legislativo piense crear nuevas leyes, deberá tener en mente primero el interés nacional ruso, observando que las minorías musulmanas no son rusas."
Los miembros del Parlamento Ruso puestos en pie ovacionaron a Putin durante cinco minutos.






















