Por Fundación Ricardo Rojas. Juan Hipólito del Sagrado Corazón de Jesús Yrigoyen murió nueve días antes de cumplir los 81 años, el 3 de julio de 1933. Fue dos veces presidente; el primero en ser elegido por el voto popular, recordemos la ley Sáenz Peña por la cual la UCR se comprometió en una lucha que dio su fruto; fue víctima del golpe de Estado del 6 de septiembre de 1930, así como de los maltratos violentos que le sucedieron; y referente de la Unión Cívica Radical hasta nuestros días.

Sus restos fueron llevados a pie, en una manifestación multitudinaria, sobre los hombros de personas que venían de lugares muy alejados de Buenos Aires, hasta el Panteón de los Caídos en la Revolución del Parque, en la Recoleta; el cortejo demoró cuatro horas en llegar desde Constitución, donde vivía en una humilde casa, al cementerio, donde se pronunciaron los discursos.
El gobierno militar y golpista no decretó asueto y amenazó con el despido a los empleados públicos que faltasen al trabajo para ir a las exequias. Alfredo Palacios, y algunos pocos políticos, tomaron la palabra, fuera de ellos no hubo pronunciamientos sobre su muerte. Hipólito se había hecho cargo a los 20 años de la seccional 14º de la ciudad, ante la muerte de su tío, Leandro Alem, por lo cual un diario de gran circulación tituló la noticia despectivamente: “Murió el ex comisario de Balvanera”
La creación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) fue un gran logro, se enmarcó en un contexto signado por la fuerte presión que ejercían sobre el mercado petrolero argentino y en general sobre toda América Latina las compañías petroleras estadounidenses (Jersey Standart) y europeas (Anglo Persian Oil Company y Royal Dutch Shell).
En lo relativo a la tierra, permitió que colonos y chacareros tuvieran derechos frente a los grandes propietarios del suelo.
Fueron logros notables la creación de la Marina Mercante Nacional y la política de expansión y fortalecimiento de los ferrocarriles estatales, enfrentándose a poderosas empresas ferroviarias extranjeras al vetar la ley de formación de una empresa de ferrocarriles mixta, sancionada por la oposición.
La Reforma Universitaria fue impulsada por Yrigoyen, que apoyó los reclamos de autonomía universitaria y cogobierno estudiantil y aprobó los primeros estatutos reformistas. Podría decirse que todos los que estamos leyendo este mensaje, de alguna manera también somos el fruto de la reforma.
En política exterior inauguró un liderazgo de la Argentina cuya esencia perdura especialmente en los países de América Latina y el Caribe, que puso un fuerte acento sobre la cuestión de la autodeterminación e igualdad de las naciones, frente a las grandes potencias. Mantuvo la neutralidad en la Primera Guerra Mundial, con fuertes reclamos a los países beligerantes de ambos bandos.
Con relación al Tratado de Versalles y la creación de la Sociedad de Naciones, la posición de Argentina fue sostener la separación entre ambos actos: el Tratado era una cuestión que debería limitarse a los países que lucharon, mientras que la Liga de las Naciones, por el contrario, debería ser una asociación igualitaria y voluntaria de todas las naciones del mundo. Las naciones imperiales europeas rechazaron la posición argentina, en una época en que los pueblos de África y Asia aún continuaban gobernados por el colonialismo europeo.
La propuesta de la delegación de Argentina se centraba en que, tratándose de una sociedad llamada a establecer la paz, no se distinguiera entre estados beligerantes y neutrales que la integran, y que se le diera a todos los Estados del mundo la posibilidad de ser admitidos por igual. En diciembre de 1920 la delegación argentina se retiró de la Sociedad de Naciones ante la negativa de aceptar la propuesta del país.
Argentina abogaba por el principio de que “la victoria no da derechos” y que se debía aceptar a todos los Estados que quisieran ser parte de esta sociedad que se creó para garantizar la paz mundial, sobre cuyos cimientos se construyó, años más tarde, la Organización de las Naciones Unidas.
Hoy se trata de un debate moderno, actual, que se enriquece al abrevar en lo ocurrido en esa etapa.
En materia laboral impulsó la sanción de leyes que reconocieron por primera vez en la Argentina los derechos del trabajador y mandó al Congreso en 1921 un proyecto de Código del Trabajo, en un sentido coincidente con los reclamos que los socialistas y el movimiento obrero venían realizando desde décadas atrás. El Presidente Yrigoyen actuó además como mediador en numerosos conflictos laborales, promoviendo la negociación de acuerdos basados en la justicia social.
Yrigoyen es una fuente de inspiración poderosa, que renueva nuestra fe en la República. Creemos que es oportuno reflexionar un instante, ya que entendemos que la identidad de la UCR merece apego y sirve para fortalecernos como argentinos especialmente en esta instancia















