Los avances tecnológicos en las comunicaciones han vuelto al uso cotidiano de los teléfonos celulares una necesidad insoslayable. Tanta es la dependencia que padecemos que ante la demanda de los usuarios los fabricantes han respondido con aparatos cada vez más complejos que nos brindan un abanico de funciones y características para satisfacer la necesidad de la conexión permanente. A tal punto ha llegado el boom de la telefonía móvil que grandes empresas que antes se dedicaban a otros rubros están empezando a penetrar el mercado ya sea fabricando aparatos o produciendo aplicaciones y programas para que la experiencia comunicacional sea cada vez más completa.
Sin embargo el crecimiento exponencial del sector celular, una importante cantidad de aparatos en manos de los usuarios, y los teléfonos inteligentes que últimamente han saturado el mercado y son todo un éxito de ventas, no se vio acompañado de mejoras en la infraestructura necesaria para el funcionamiento de la red móvil. El enorme tráfico de información que genera la industria celular y los aparatos cada vez más completos y complejos vienen causando congestiones cada vez más severas en las redes celulares, cuya capacidad, según expertos, no se amplió al ritmo explosivo de la demanda y hoy está saturada. Como resultado, para millones de usuarios, el servicio se convirtió en una pesadilla cotidiana.
Los problemas, que no distinguen empresas, se sufren en las zonas más pobladas y se agravan en horas pico. Y generan inconvenientes tanto a los clientes afectados como a quienes intentan contactarlos. "La gente accedió a teléfonos con muchos más servicios, pero las redes no tuvieron un progreso acorde en su infraestructura, y no pueden transmitir todos los datos que hoy la gente pretende. Por eso, los canales se saturan y el servicio se resiente", aseguró a NOTINOR.COM el encargado técnico de una de las empresas prestadoras de telefonía celular, quien prefirió reserva de su identidad. Si esto es un problema en nuestra ciudad, es aun más grande en los grandes conglomerados urbanos del país.
“Se escucha mal. ¿Puedo llamarte a un teléfono fijo?”. “¿Cómo que no te avisé? ¡Te mandé un SMS!”. “Dice que llamaste, pero a mí nunca me sonó”. “Llevo 5 minutos queriendo abrir la página, pero se queda cargando”. Frases como esas ya son habituales entre muchos argentinos, resignados a convivir con “agujeros negros” de señal, llamados que se cortan, SMS demorados y una conexión a Internet lenta e intermitente, entre otros inconvenientes. Desde las últimas dos semanas, los usuarios de Personal nos vemos afectados con un problema inusual: si se llama o se recibe una llamada es posible escuchar pero no hablar.
“Se trata de un problema de recepción y transmisión”, explicó el experto; “los teléfonos y las antenas transmiten y reciben en ambos sentidos. Hay una antena y hay un nodo. Las antenas transmiten con una intensidad y cada teléfono tiene una capacidad de recepción. Cuando se está al borde de la cobertura, la antena escucha el teléfono, pero el teléfono no tiene la suficiente potencia como para llegar a la antena”, completó.
Para entender éste problema, el experto señaló que para que funcione la red celular es necesaria una red de antenas diseminada por el ejido urbano de una ciudad. “Cada antena tiene un radio de cobertura que produce un efecto similar a un paraguas o sombrilla”, explicó y agregó “las antenas producen un efecto paraguas, con un radio de 3 a 5 kilómetros, que se controla mediante un programa. Cuando hay diez personas hablando el radio de cobertura del paraguas, supongamos, es de 3 a 5 kilómetros, cuando hay 20 personas hablando, el radio del paraguas se achica para que esas 20 personas puedan hablar bien; si hay 30 personas, el radio del paraguas se reduce aun más, si hay 50 se achica mucho más, y así. La antena no puede salir con más potencia por un tema de regulación”.
De acuerdo a éste especialista, desde la aparición de celulares cada vez más complejos y completos, de tecnología 3G y mayores, la red celular ya no se utiliza solo para comunicarse telefónicamente sino que se la usa para conectarse a internet y a redes sociales, lo que implica una mayor circulación de datos por las líneas. A mayor cantidad de usuarios conectados permanentemente, menor es la capacidad de transmisión de las antenas que permiten la comunicación; “hay gente que se pasa el día conectado a internet, en Facebook, y están usando datos para poder estar comunicados en forma permanente con Facebook... vos viste alguien escribe algo, suben, bajan fotos, y esa información, esos datos circulan constantemente en la red; es un tráfico de datos infernal”, señaló.
“Cuando diseñaron las redes de celulares, digamos hace diez años, nunca se pensó que esto iba a ser así, en cuanto al tráfico de datos que tenemos hoy. A medida que se fue avanzando desde hace diez años atrás, se fue agrandando la troncal de los teléfonos celulares”, indicó y añadió “esta troncal también quedó chica por la cantidad de datos que circulan. Si uno hace una llamada acá en Jujuy, suena tres veces el teléfono, en esas tres veces que suena llega acá a la base, esta base se conecta a la base en Córdoba que es la que habilita la llamada cuando corrobora que es un teléfono de la empresa, que tiene crédito, y de ahí vuelve a Jujuy y se conecta con el teléfono con el que se quiere comunicar. Todo éste proceso implica una circulación de datos, que junto a los otros miles de datos que están circulando terminan por saturar las líneas en determinados horarios”.
De acuerdo a este especialista hay un déficit de antenas en nuestra ciudad, como así también en muchos centros urbanos del país. “Hacen falta más antenas para que mejoren las comunicaciones, pero en Jujuy tenemos impedimentos para habilitar más antenas, la Municipalidad presentó algunos proyectos de ley que establecen que no se pueden poner antenas a determinada distancia de un hospital, escuela, etc, y esto restringe mucho la cobertura y la señal”, explicó. Consultado sobre si se pueden instalar antenas en los cerros señaló “no se pueden poner antenas en el cerro porque las antenas tienen limitado el alcance por la normativa nacional y por las características propias del equipo”.
En éste sentido explicó “para que una red de comunicaciones funcione correctamente, las antenas tienen que estar diseminadas por el ejido urbano. Cada antena tiene produce un efecto paraguas con un radio de alcance, y para lograr una buena cobertura hay que ir cubriendo; esos círculos tienen que interseccionarse para tener una total cobertura. Recordemos que mientras más personas están usando la línea, el radio del paraguas se va cerrando. Como son tantos usuarios, hay determinados horarios en que esos radios son muy limitados, y es por eso que se necesita más antenas”.
“En la ciudad de Jujuy deben haber una cantidad de 15 antenas, entre lo que es el Centro, Ciudad de Nieva, San Pedrito, etc. La ciudad de Jujuy está limitada por dos ríos, la ciudad es alargada y eso quiere decir que estamos restringidos por la distancia y la forma particular de cómo está distribuida la ciudad, la ciudad tiene una forma alargada, no es redonda, entonces se necesitan varias antenas. Para que empecemos a notar una diferencia en la señal, se necesitarían unas 10 antenas más de las que hay, y para que todo ande como se esperaría que ande, se necesitarían otras 10 antenas más, es decir, nos hacen falta entre 20 y 25 antenas”, señaló y agregó “pero con las restricciones que tenemos, y un proyecto de ley que nos muestran cada vez que solicitamos el permiso para una antena, las autoridades no se quieren comprometer y otorgar los permisos que se necesitan para poder mejorar las comunicaciones”. Para habilitar una antena, se necesita un permiso municipal, un permiso de Fuerza Aérea y un contrato de alquiler del lugar donde estará situada la antena; con estos tres requisitos cumplidos recién se puede solicitar a la empresa de electricidad el trámite un medidor.
Las autoridades tanto municipales como provinciales, no solo de esta provincia, son renuentes a conceder permisos para la instalación de antenas de telefonía celular. “No se permiten poner más antenas porque en un momento las empresas de telefonía celular fueron vistas como el monstruo de la película. Se dijo que la telefonía celular produce cáncer, caspa, dolor de estómago, mal aliento, etc, todo se le adjudicaba a las antenas. Yo trabajo hace años en las antenas y no tengo nada de nada, y eso que trabajo más cerca que el resto de la gente”, señaló el técnico. “Es imposible que pase algo. No hay estudios científicos que demuestren que estas acusaciones sean reales, pero tampoco demuestran lo contrario, es decir no está demostrado que son malas ni que no son malas”, indicó.
Entonces este déficit de antenas es lo que produce un mal servicio. Esta situación sumada a la saturación del mercado con los equipos 3G y mayores, y al consiguiente incremento del tráfico de datos es lo que provoca que haya ciertas horas en que la comunicación es dificultosa Cuando muchas personas utilizan simultáneamente la red celular, la cobertura de la antena se achica. A las 4 de la mañana, hay una excelente señal porque hay menos personas utilizando el servicio, sin embargo al medio día, la cantidad de personas haciendo uso de las líneas es enorme, se achica mucho la cobertura de las antenas porque las antenas están diseñadas para autoprotegerse, cuando se saturan las líneas; las antenas se sobrecalientan, y es por eso que achican el área de cobertura, protegen la potencia. “Señal débil, borde de cobertura y la saturación del mercado con los smartphones que permanentemente están conectados. Nadie pensaba que esto iba a ser así cuando se diseñaron las líneas celulares”, concluyó el encargado técnico en nuestra provincia de una de las principales prestadoras de telefonía celular quien confió a nuestro medio detalles sobre la crisis en la comunicación celular.
De acuerdo a un informe del Instituto Federal de Comunicaciones, en 2013 las conexiones de banda ancha móvil aumentaron 46.6 por ciento, respecto al mismo periodo de 2012, y sumaron un total de 16.56 millones. El servicio de telefonía móvil presentó un aumento de 393 mil suscripciones en el trimestre, con lo que la base llegó a 103.6 millones.















