EL DILEMA DE LOS ALQUIMISTAS DE CRISTINA: UN COPILOTO PARA ACOMPAÑAR A DANIEL
Nos acercamos a la fecha límite para que falte solo un año para la tan esperada compulsa electoral que, a fines de octubre de 2015, decidirá el destino que seguirá nuestro país: o la continuidad o no del "modelo" actual, bajo la propia Cristina Fernández de Kirchner que no deja de alimentar rumores sobre una posible nueva re reelección, o bajo alguno de los presidenciables K que esperan una bendición de la jefa, o el inicio de una nueva era en la política argentina con algún referente de la oposición.
A pesar de que los principales sondeos privados arrojan que existe un 75% de argentinos que se declara opositor al actual modelo, el oficialismo resiste con expectativas poder alcanzar la continuidad a través de la candidatura de Daniel Scioli, que es el único en el oficialismo con una estructura territorial y recursos como para afrontar una competencia nacional.
Cristina no se anima a bendecir aun a Daniel Scioli, y no lo hará hasta muy entrado el 2015, pues sabe bien que el día que suelte la lapicera, perderá el poder. La Cámpora parece finalmente haber aceptado este hecho y Scioli dejó de ser el centro de los furibundos ataques de los principales referentes que meses atrás publicaban artículos de opinión explicando por qué Daniel Scioli no debería ser presidente, aduciendo una supuesta "permeabilidad" a los intereses corporativos de las empresas hegemónicas.
No obstante ello, Cristina y el Kirchnerismo de paladar negro quieren que el compañero de fórmula de Daniel Scioli sea alguien "del palo", y ya se empezaron a probar el traje de Boudou varias de las figuras emblemáticas del kirchnerismo. Si bien son muchos los que quisieran sentarse en el sillón de Boudou, que es nada menos el primero en la sucesión presidencial en caso de muerte, imposibilidad, renuncia o remoción del presidente, los nombres que se estarían barajando en la mesa chiquita de Olivos son pocos. Entre los que ya habían anunciado sus intenciones presidenciales están Randazzo y Uribarri. Y entre los recién llegados estarían Julian Dominguez y Juliana Di Tullio.
Un quinto elemento se sumó a los ingredientes con los que ya ensayan los alquimistas de Cristina la fórmula con la que enfrentarán los tan adversos pronósticos que auguran una estrepitosa derrota a nivel nacional, aun en el escenario de que varios gobernadores decidan desdoblar las elecciones. Se trata nada menos que de Eduardo Fellner quien, según nos aseguraron fuentes del oficialismo local, a pesar de no tener mediciones que lo ubiquen como un factor decisivo en la fórmula, contaría con el beneplácito de todos los actores en pugna por sus ya probadas dotes de buen mediador de intereses contrapuestos y timonel de tiempos turbulentos, como ha demostrado tras su paso por la Cámara de Diputados donde como presidente supo lograr los necesarios consensos para la aprobación de importantes iniciativas del Ejecutivo, y en la provincia de Jujuy donde a principios de siglo jugó un rol fundamental en la reinstitucionalización de la provincia tras el caos que provocó la implementación de la ley de lemas y la renuncia de un gobernador tras perder el favor de la Casa Rosada.
Los alquimistas de cristina tienen una ardua tarea por delante ya que el kircherismo se juega el todo o nada en las presidenciales. Saben que cuentan con un importante caudal cautivo y fiel, pero necesitan que el compañero de fórmula de Scioli realmente sume, si es que quieren intentar el milagro de ganar en primera vuelta, algo muy lejano dadas las circunstancias actuales. La inclusión de Fellner en la fórmula no agregaría nada significativamente a los resultados, especialmente teniendo en cuenta que viene de perder las últimas elecciones y que no cuenta con un partido totalmente alineado a su conducción. El único capital que Fellner podría aportar a una eventual fórmula con Scioli, son sus ya mencionadas dotes que han hecho de el un respetado personaje de la política nacional... tanto que es quien ocupa hoy la presidencia del PJ, con el aval de la propia presidente de la Nación. Así las cosas, el verdadero desafío de los alquimistas del gobierno estará en clasificar para la segunda vuelta, y es por ello que necesitan imperiosamente que el copiloto de Scioli sea alguien que mueva el amperímetro, y no alguien con quien ya cuentan -y contarán- de todos modos.















