Casi todo el mundo es culpable de esta costumbre antes de dormir que, sorprendentemente, abre el apetito
Cada día se descubren nuevos datos que demuestran que para perder peso no solo hay que reducir el número de calorías que se consumen a lo largo del día. Aunque la famosa fórmula de ingerir menos energía de la que gastas a diario sea la clave para adelgazar, los expertos apuntan que otros factores -como las horas a las que que comes o controlar las porciones que te sirves- son también cruciales si quieres tener éxito en tu plan dietético. Además, desde hace algún tiempo los especialistas hablan de un hábito conocido como el clean sleeping, un método con el que se consiguen muchos beneficios en el organismo, entre ellos el de mantener un peso ideal. Esta técnica que consiste en disfrutar de un sueño reparador y de calidad todas las noches es el secreto para controlar el apetito al día siguiente. La mala noticia es que estar pendiente del móvil cuando te metes en la cama es un error muy común que estropea el descanso.

¿Y si mirar demasiado tu móvil te estuviera haciendo engordar?
Según un estudio de Microsoft realizado en Canadá, el 95% de las personas tienen el móvil en la mano hasta pocos minutos antes de acostarse y, entre la población de 18 a 34 años, se mira el dispositivo una media de 100 veces al día, incluso si no vibra ni emite ningún sonido. Estos hábitos han cambiado ligeramente en la cuarentena y las horas en casa han aumentado el uso del smartphone en un 45% según datos de puntronic.com. Pues bien, Coco Brac de la Perrière, experta en mindfulness, détox digital y colaboradora de la app de meditación Petit BamBou, avisa de uno de los daños colaterales que provoca esta sobreexposición digital: "La luz azul produce insomnio, así que consulta tus dispositivos un buen rato antes e intenta apagarlos antes de entrar en el cuarto".
Uno de los primeros síntomas que se nota con la falta de descanso es un cambio en el estado de ánimo: "La alteración en la calidad y cantidad del sueño se traduce en mal humor, sensación de cansancio y desgana", explica la cirujana general y médico estético Virtudes Ruíz. Un efecto negativo al que le sigue un aumento de la sensación de hambre pues, según un estudio publicado en el National Institutes of Health, dormir poco hace que comas más. En esta investigación, los científicos estudiaron a grupos de personas con diferentes hábitos de sueño y la conclusión a la que llegaron es que aquellas que descansaban una media de 4 horas tenían más actividad en la zona del cerebro en la que se encuentran las hormonas del apetito que las que dormían las 8 horas recomendadas.















