Hace unos meses, publicabamos la noticia de que se avecinaba la noche para las autoridades del PJ Nacional, tras sendas presentaciones judiciales de sectores que decidieron no tolerar el golpe de estado que el kirchnerismo dio para quedarse con el sello del Partido Justicialista
Claro que no faltaron quienes se rieron de la noticia, pero lo cierto es que el Congreso Nacional finalmente se reunió y desplazaron a Eduardo Fellner y al resto de las pseudoautoridades que el kirchnerismo había logrado atornillar en los sillones del directorio postergando fraudulentamente la interna.
Eduardo Duhalde ha vuelto para poner la casa en orden, para sacar a los okupas. El Congreso Nacional auténtico ahora solo tiene que conseguir el aval de la jueza federal María Romilda Servini de Cubría para que la legítima posesión y título de propiedad vuelva a los legítimos dueños.
Hay preocupación en el Frente para la Victoria, pero para algunos, especialmente después de que hicieron solicitadas diciendo que "no fueron ni jamás serán", debe haber algo de alivio por poder finalmente sacarse la careta.
La principal preocupación que cunde en el asediado bunker de Olivos es que con este reciente avance del frente occidental, hay peligro de insobordinación en la propia tropa. Las malas lenguas dicen que se viene gestando desde adentro una nueva rebelión dentro del Frente para la victoria que podría producirse antes del 20 de junio, fecha en que se produce el cierre de listas.
De manera que aun no está todo dicho en un escenario tan cambiante, después de todo en política, los pocos meses que nos separan de las paso son como tres minutos en un partido de basket y cualquier resultado anticipado, o en el marcador por abultado que sea, puede revertirse.
Lo cierto es que estos cimbronazos que ocurren a nivel nacional hacen trastabillar el liderazgo de Eduardo Fellner, para quien ya han llegado instrucciones superiores de hacer lugar en la mesa chica al sector más leal al kirchnerismo. Y ahora, además de tener que aceptar los mandatos aunque a regañadientes tiene problemas con la propia tropa que resiste la inclusión de Milagro Sala en la exclusiva mesa de los cinco que supo gobernar Jujuy desde hace más de tres lustros.
Los rumores de rebeliones también corren en nuestra provincia y se dice una de las condiciones que puso Milagro Sala es que no quiere una ampliación de la mesa chica, sino que uno, o dos, de los ocupantes de las sillas se vayan. Tan mala recepción tuvo este pedido del Estado Mayor, que se dice que uno de los principales socios de la cúpula jujeña estaría preparando un salto al massismo, mientras que el otro aun no puede salir del triste desengaño.
La llegada de Sala a la mesa chica no es bienvenida por ninguno de los que ocupan esas privilegiadas sillas; especialmente por aquellos que conocen los problemas de la delicada salud del gobernador y que ya se refregaban las manos para sucederlo, creyendo que ya les había llegado el tan esperado momento.
Sin embargo, la salida de uno solo de los integrantes de la mesa chica podría significar una catástrofe mayor a la que auguran las encuestas. Con números en mano, pegaron el grito en Olivos, recordando que en política, no siempre 1+1 = 2. Argumentaron que sumar los cuarenta mil votos de una dirigente que decía tener cien mil solo producirá el éxodo masivo de los descontentos que han sido testigos de la desvirtuación del peronismo y la utilización de las banderas que hace tiempo sienten usurpadas por los descendientes de quienes arrastraron el busto de Eva Perón.
Pero no hubo caso, lo único que recibieron del comando superior fue la autorización para modificar el reglamento del juego de manera que les permita juntar voluntades para que le terminen sumando hacia arriba. Y por ello es que desde el año pasado, el fellnerismo viene amagando con una imposible reforma constitucional.
Ante la negativa rotunda de la oposición de prestar los números para la mayoría especial necesaria para la reforma, al fellnerismo aun le queda la posibilidad de retocar el Código Electoral, pero el tiempo se agota, y se está llegando a la fecha sin retorno. Es por ello que por estos días se habla más y más de un adelantamiento de las elecciones para que el arrastre de la marea electoral que viene acumulando la oposición no golpee tan fuertemente los débiles cascos que ya no resisten tanta tempestad.
Fellner vive días difíciles, en los que la salud, las órdenes superiores, y los enojos de sus ahora dudosos incondicionales, hacen temblar el delicado equilibrio que supo tejer para manetenerse en el poder. Un reciente trascendido dice que a Fellner ya le eligieron sucesor, desde arriba. Al parecer el favorecido por Olivos, en esta puja entre la vieja guardia y un kirchnerismo que resiste con las botas puestas aun vencido, sería Oscar Insausti, quien contaría con el apoyo tanto de Milagro Sala y del clan Moisés. ¿Será esa la razón de la reciente ofensiva mediática en contra del intendente de San Pedro y su hija?
El panorama se irá aclarando con el devenir de los próximos días. Lo cierto es que don Julio ya es veterano en las batallas encarnizadas y sabe aguantar los cascotazos, caigan de donde caigan. Pero no es menos cierto que su hija, Carolina, a estas alturas debería tener un conductor designado para evitarse apariciones molestas en los titulares de los diarios y noticieros.
En el radicalismo ya se sabía el resultado adverso que les esperaba en Gualeguaychu, y Gerardo y sus convencionales fueron para cumplir y dejar el único mensaje de sensatez aunque fuera desoido por la otra mitad de los convencionales que entregaron el partido a la derecha.
Ya desde la semana pasada Gerardo Morales expresó su molestia por la candidatura testimonial de Ernesto Sanz como pantalla detrás de la candidatura de Macri.
La postura de Morales era la más sensata, en primer lugar respaldar la candidatura de Julio cobos, porque era el radical que mejor medía, aún más que el propio Sanz. En segundo lugar, Gerardo quería una PASO ampliada con participación de toda la oposición para que al final de la contienda un acuerdo encolumne a toda la oposición detrás del ganador.
El miedo y el egoísmo de Macri jugaron una vez más a a favor del salvataje del FPV. Sanz y Macri serán los responsables de la supervivencia de un kirchnerismo que estaba destinado a desaparecer después del anunciado desastre que le aguarda en octubre. Hubiera sido interesante una competencia interna entre Massa y Macri para definir al candidato de la oposición. Sergio Massa estuvo dispuesto al acuerdo amplio, pero Mauricio Macri prefirió escaparle al desafío, ayudando a fragmentar a la oposición.
Por eso ahora, Cristina tendrá aire para forzar sobre sus gobernadores e intendentes la lista única de legisladores, tal vez con ella a la cabeza, que permita que Cristina Fernández de Krichner sea la dueña de la oposición allende el 2015.
Morales avizoró el problema de gobernabilidad que tendrá el sucesor de Cristina, algo que al parecer Macri y Sanz o subestiman, o no llegan a ver debido a que el árbol les tapó el bosque.
El próximo presidente, sea Sergio Massa, Mauricio Macri, o aun Daniel Scioli, tendrá condicionada la gobernabilidad porque ninguna fuerza se impondrá con la mayoría contundente necesaria para cambiar el rumbo del país. Será un gobierno tan débil como el de De La Rúa, en cuanto al poder legislativo.
Ahora habrá que esperar qué sucede en Jujuy con el acuerdo que había forjado Morales con Massa. Hasta ahora todo indica que los radicales jujeños no se van a poner la camiseta amarilla de un día para otro... después de todo, las posibilidades de Gerardo Morales para ganar la gobernación siguen intactas, y las encuestas son cada vez más catastróficas para Eduardo Fellner y compañía.
También habrá que esperar que la amplitud de la que habló toda la semana pasada Gerardo Morales en vísperas de la convención no sean solo palabras vacías, porque los 10 para el peso que le faltan para lograr una victoria por knock out en Jujuy, los tiene el Frente Renovador. No solo hará falta aplicar en los hechos la amplitud, sino también la generosidad.
"Adelante los que quedan", dijo una vez Leandro Alem. "Que se pierdan cien gobiernos, pero que se salven los principios, dijo don Hipólito Yrigoyen". "Si la sociedad argentina se derechiza, el radicalismo debe prepararse para perder elecciones", advirtió Alfonsín.
¿Cuantos de los que quedan salvarán los principios y se quedarán con la camiseta roja y blanca para evitar el fantasma de la derechización que se inicia con el acuerdo Macri-Sanz-Carrió?.
















