Cuando llegan a casa, lo único que encuentran es un mueble con un computador.
En Japón, este tipo de situaciones es cada vez más común. Son empleados temporales, cuyos sueldos no cubren, en ningún caso, un departamento propio. Por lo tanto, pagan por las horas correspondientes de internet, lo que les da derecho a un cubículo y a utilizar el baño. Escucha los testimonios de estos personajes y comprenderás cómo la vida los llevó a tomar esta insólita decisión:















