El ingreso de dólares provenientes del sector agroexportador registró en agosto una marcada caída: se liquidaron US$1.818 millones, lo que representa un retroceso del 55% en comparación con julio, mes en el que se había alcanzado un récord histórico de US$4.102 millones, el mayor en 23 años de registros mensuales.

Pese a la baja, el volumen liquidado se mantiene en niveles superiores a los habituales para esta época del año. La Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC) destacaron que los resultados fueron mejores de lo previsto inicialmente, y lo atribuyeron a la disminución sostenida de los derechos de exportación, lo cual permitió mantener un flujo constante de operaciones hacia los mercados externos y hacia la industria procesadora.
Según señalaron ambas entidades, agosto suele caracterizarse por una menor actividad en comparación con los meses de plena cosecha, tanto en registros como en ventas. Aun así, la liquidación de divisas del último mes fue 25% inferior a la de agosto de 2024.
De todos modos, en el acumulado de los primeros ocho meses de 2025 el campo aportó US$21.339 millones, un 32% más que en igual período del año anterior.
Peso estratégico del sector
CIARA y CEC representan alrededor del 48% de las exportaciones argentinas, y la liquidación de divisas que informan cada mes es el mecanismo que permite a las empresas comprar granos a los productores, pagándolos en pesos. Dichos ingresos están vinculados de manera directa con la adquisición de granos que luego se destinan al comercio exterior, ya sea en su estado natural o tras un proceso industrial.
El complejo oleaginoso-cerealero —que abarca además al biodiésel y sus derivados— aporta casi la mitad de las exportaciones del país, de acuerdo con los datos del INDEC. Dentro de este rubro, los productos más relevantes son la harina de soja, el aceite de soja y el maíz.
Anticipación de las operaciones
Los exportadores remarcaron que la mayor parte del ingreso de divisas se concreta con anticipación al embarque: alrededor de 30 días en el caso de granos sin procesar y hasta 90 días en aceites y harinas proteicas. “Esa previsión depende también del momento de la campaña y del tipo de grano, por lo que no hay demoras en la liquidación”, remarcaron las entidades.
Al mismo tiempo, advirtieron que la evolución de las divisas liquidadas está condicionada por múltiples factores externos: las fluctuaciones internacionales de precios, los volúmenes de cosecha, el valor proteico de los granos, las condiciones climáticas, los feriados, las medidas sindicales, así como también las regulaciones y exigencias fitosanitarias de los mercados compradores.
Un modelo con límites
En su evaluación, los exportadores alertaron que la Argentina continúa “estancada en su capacidad productiva y en la expansión exportadora, dependiendo casi exclusivamente de la evolución de las cotizaciones internacionales para modificar su estructura de ventas al mundo”.
con informacion de Clarín















