Primera parte de una serie de notas donde el licenciado Juan Ljumberg hace un repaso de la Historia de las finanzas públicas de la Provincia. (1985-1991). Dada la complejidad del tema, transcribimos esta entrevista que más que entrevista resultó una clase magistral de Historia Económica.

Desde hace muchos años las finanzas públicas del Estado de Jujuy atraviesan una situación de déficit estructural que se ha mantenido en el tiempo, salvo puntualmente algunos momentos.
GOBIERNO DEL ING. CARLOS SNOPEK - SECRETARIO GENERAL DE LA GOBERNACIÓN: CARLOS DANIEL SNOPEK: se emiten bonos para financiar Obra Pública y Servicios Públicos. Aquí comienza, históricamente, el desfinanciamiento del Estado Jujeño
El inicio de este proceso de desfinanciamiento del Estado nació en 1985, en el gobierno del ingeniero Carlos Snopek y a instancias del entonces secretario general de la Gobernación, el ingeniero Carlos Daniel Snopek hijo de quién lanzó el denominado Plan Provincial de Emergencia; el que tenía por objetivo, fundamentalmente, la realización de un gran plan de obras públicas.
Como los recursos no alcanzaban, se inventó en este mismo plan, aprobado por Ley en la Legislatura, la emisión de bonos. Esta fue la primera vez que la provincia emitió bonos. Hasta entonces, cabe aclarar, Jujuy nunca había tenido déficit, y si tenía déficit era insignificante... como decir hoy a fin de año te faltan 2 millones de pesos; es decir nada.
Las finanzas de Jujuy siempre han sido muy prolijas y cuidadosas, pero en ese entonces el afán de realizar ese ambicioso plan de obras y por la falta de recursos genuinos, se inventaron los primeros bonos que fueron los Tripovi, "Título Provincial de Viviendas, y también estaban los Tripovi-BS, de bienes y servicios y Tripovi-OP, de obra pública
Significó que Jujuy emitió una moneda sin competencia, porque la emisión de emisión moneda está reservada al Congreso de la Nación; las provincias no pueden emitir moneda- Después se extendió esta costumbre a muchas provincias que lo hicieron, hasta que llegamos a la crisis del 2001 que se rescataron todas esas monedas.
Estamos hablando 15 años antes del colapso del 2001, lo que traducido a día de hoy serían más 200 millones de pesos, por la devaluación del dólar.
Esto tiene un error elemental que quien ideó este plan no lo conocía al menos en ese momento: la economía no son circuitos cerrados, todo está interconectado, y más aún una economía como la jujeña que produce muy poco de lo que consume; casi todo, el 90% de lo que consume, lo trae del exterior, de otras provincias.
Para que esto funcionase las demás provincias tenian que aceptar lo que era papel pintado. Durante 3 o 4 meses fue fabuloso, había un montón de dinero circulando en la calle, los comerciantes vendían mucho. Después el problema les apareció a los comerciantes, que tenían que reponer su mercadería y sólo tenían bonos. Se generó un problema adicional que fue la iliquidez de las empresas locales que estaban entregando mercadería a cambio de un papel que sólo valía dentro de la Provincia.
Como consecuencia de ese estrangulamiento financiero, en las empresas de Jujuy y especialmente en el comercio, ocurrieron dos fenómenos: la especulación financiera de quienes tenían capital, gente rica de Jujuy generalmente vinculada a familias "de la sociedad" que empezaron a cambiar esos bonos a quienes lo necesitaban con un "desagio", palabra que se puso de moda en el año 1985 con el Plan Austral que lanzó el gobierno de Raúl Alfonsín.
El desagio era quitarle un "pedazo" de valor, se realizaba la conversión pero con una pérdida. Los que más perdían eran los comerciantes porque habían recibido los bonos. Entonces estos grupos económicos poderosos, vinculados muchos de ellos a la producción tabacalera y otros, compraban los bonos estos y empezó un desagio del 5%, después el 10% y llegó al 50%.
¿Quien se hacía cargo de la pérdida? Cada quien que tenía los bonos, ahí empezó a perder la esplendorosidad que tenía el bono, empezaron a perder a lo loco.
Se cometió un error adicional, se decidió que el entonces agente financiero del estado, el Banco de la Provincia de Jujuy, que después se privatizaría, comenzara a recibir depósitos en cuenta corriente de estos bonos, cada comerciante además de su cuenta corriente en pesos, tenía su cuenta corriente en bonos.
El problema fue que, como en toda cuenta corriente funciona lo que se denomina el multiplicador bancario, que es la creación de dinero secundario -generalmente al banco exige tener lo que se denomina un encaje, una reserva de parte de los depósitos y el resto el banco puede prestarlos-. Luego se genera una emisión secundaria cada vez que se repite el proceso. Después los bancos privados también hicieron una operatoria similar, y el volumen de obligación que los bancos tenían que devolver en bonos creció inmensamente. Eso agudizó el problema porque cada vez mas gente tenía más plata en bonos; cada vez que depostitaban se generaban mas capacidad prestable en bonos.
En realidad, plata, billetes o bonos en este caso, físicamente no existía, eran "virtuales" como diríamos hoy, era un dibujo contable, lo que se denomina dinero bancario.
GOBIERNOS DE DE APARICI Y ALDERETE - MINISTROS DE ECONOMÍA: HORACIO CONESA MONES RUIZ Y JUÁN CARLOS ARÉVALO: Se profundiza la necesidad de dinero real. la provincia empieza a deber sueldos y la deuda creció exponencialmente
Siguió todo el proceso una vez que terminó el gobierno de Snopek, ganó Ricardo de Aparici y nombró como ministro de Economía a Horacio Conesa Mones Ruíz, un abogado que que también siguió una política muy populista. Estábamos entrando en la última parte de la hiperflación, había fracasado el Plan Austral: reventó a los meses y empezó el proceso hiperinflacionario.
Cada vez la necesidad de dinero era mayor. De Aparici tenía la peregrina idea que ser gobernador era quedar bien con todos y ofrecía lo que no tenía. La gente aceptaba y cada vez había más papel pintado, menos pesos y el desagio aumentaba cada vez más.
Sumado a la hiperinflación la gente cobraba los sueldos, en bonos, en paquetes de 40 x 40 x 40, un cubo. Como no había deposito en cuenta, habían colas inmesas en la Federación de Basquet, y la gente salía con paquetes de bonos que no valían nada, recordando lo que fue la inflación de la República de Weimar.
En ese momento los bonos no valían nada y los pesos tampoco, eran papel pintado, y así terminó el gobierno de De Aparici; muy mal, renunciando por un cúmulo de razones, pero la de mayor peso fue la insostenible situación económica y financiera de la provincia.
Del resto del mandato del Dr. De Aparici se hizo cargo el Dr. Huascar Alderete, mientras tanto seguía la emisión de bonos.
El ministro fue Juan Carlos Arévalo y siguió hasta llegar a diciembre de 1991, cuando Guillermo Snopek y Roberto Dominguez se midieron en las elecciones y ganó Dominguez por la aplicación de la Ley de Lemas, artilugio electoral pergeñado por Guillermo Snopek, que por esas ironías del destino, resultó ser la herramienta que le sirvió a su adversario para ganarle a él.
GOBIERNO DE ROBERTO DOMINGUEZ - MINISTRO DE ECONOMÍA: JUAN G. LJUNGBERG. Se ordenan las cuentas, se pagan los sueldos y se rescantan los bonos
Entonces fui convocado por el gobernador Dominguez para hacerme cargo del ministerio de Economía, Yo había hecho un trabajo que se llamaba "Situación de las Finanzas Públicas de Jujuy, Su Situación Problemática, Causas y Su Solución", donde describía esta evolución sintética y proponía lo que había que hacer.
Ya no eran 10 millones de dólares lo que había que devolver, sino 65 millones de dólares, había 55 millones de dólares de dinero bancario generado por la emisión secundaria y se debían dos meses de sueldo, octubre y noviembre que el gobierno que terminaba no había pagado, la situación era muy crítica.
Me reuní con los gremios liderados por el Perro Santillán, en ese momento en una segunda o tercer fila estaba Milagro Sala, los reuní en mi despacho y les comenté que no había solución si no se tomaban medidas. "Había que hacer cosas", les transmití.
Se les comunicó que los dos meses de sueldo que les debía el gobierno anterior no podían ser pagados de forma inmediata.
El gobierno se comprometió entonces a pagar el aguinaldo entre Navidad y Año Nuevo y a partir de enero se iban a pagar los sueldos de forma progresiva de tal forma que se pagaría en el último día del mes que correspondía el sueldo.
En agosto del 92 se consiguieron parte de los fondos y se pagó octubre del año anterior y en septiembre se pagó noviembre, cancelando los meses adeudados.
FIN DE LA PRIMERA PARTE
















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