Pablo Tettamanti, secretario de Relaciones Exteriores y aliado de Cristina Kirchner, intentó proteger los intereses de Rusia frente a la condena de Occidente. El canciller Santiago Cafiero lo descubrió y frenó.

Un funcionario leal a la vicepresidenta Cristina Kirchner encabezó una operación a espaldas de la Casa Rosada para que Argentina votara a favor de Rusia en la Asamblea General de la ONU donde se debatieron las consecuencias humanitarias de la invasión ordenada por Vladimir Putin contra Ucrania.
Se trata de Pablo Tettamanti, actual secretario de Relaciones Exteriores que, según publica el portal Infobae, el martes 2 de marzo a las 21.51 envió sin autorización del canciller Santiago Cafiero un cable “reservado” y “muy urgente” a María del Carmen Squeff, representante permanente de Argentina ante la ONU, para proteger los intereses geopolíticos de Rusia frente a la condena unánime de Occidente.
Tettamanti exigía apoyar la resolución presentada por Sudáfrica, avalada por Moscú, que refería a la necesidad de ayuda humanitaria, pero sin condenar a la invasión ni mencionar a Rusia como país agresor de Ucrania.
Cafiero rechazó los argumentos de Tettamanti, que de todas maneras decidió desobedecer las instrucciones directas y redactó el cable que alineaba la agenda exterior de la Argentina con la perspectiva ideológica del Instituto Patria.
“En tanto el proyecto presentado por Sudáfrica mantenga su redacción actual y sea sometido a votación, la DA (abreviatura de Delegada Argentina) votará a favor del mismo, expresando que se considera que el proyecto apoya los principios generales del derecho internacional humanitario, sin desmedro de lo (SIC) aspectos destacados en el proyecto de resolución presentado por Francia y México”, decía el cable redactado por Tettamanti y tipeado por el operador Santiago Lombardi Bouza.
Cuando Squeff recibió el cable “urgente” y “reservado” en New York, se comunicó con Cafiero, quien inmediatamente ordenó que se anulara la instrucción irregular enviada por el secretario de Relaciones Exteriores.
El alfil de CFK en el Palacio San Martín discutió con Cafiero y luego cuestionó a Squeff. Sin embargo, no tuvo más opción que acatar la orden del ministro de Relaciones Exteriores, anular su cable y escribir uno nuevo con las instrucciones de la Casa Rosada.
Así las cosas, a las 9.58 del miércoles 23 de marzo, doce horas después de iniciar su maniobra clandestina, el propio Tettamanti envió otro cable “reservado” y “urgente” rectificando su posición: “En relación al proyecto presentado por Sudáfrica rectificase lo mencionado en Punto IV de CA REF A). De llegar este texto a ser sometido a votación, la DA (delegada argentina) lo hará en abstención, aclarando la posición para indicar se considera que ese proyecto apoya los principios generales del derecho internacional humanitario pero que la posición argentina queda expresada en la que fuera copatrocinada por nuestro país”.
En la Asamblea General de la ONU, ocurrida el miércoles pasado, finalmente Squeff votó a favor del proyecto de declaración presentado por Francia y México, copatrocinado por 90 países, que exige la protección de los civiles, incluidos el personal humanitario, los periodistas y los colectivos más vulnerables; que se garantice el acceso irrestricto al personal y suministros humanitarios, y demanda el fin del asedio a las ciudades más afectadas por los ataques rusos como Mariupol.
El texto también condena las violaciones de las leyes internacionales humanitarias y de derechos humanos y exhorta a las partes a respetar el derecho internacional, haciendo mención específica de las Convenciones de Ginebra de 1949; llama a financiar el Plan de Respuesta Humanitaria de la ONU y al plan regional de respuesta para los refugiados de Ucrania en los países vecinos. En otro punto, alienta a continuar las negociaciones entre todas las partes e insta a la resolución pacífica inmediata del conflicto entre Rusia y Ucrania a través del diálogo político y otros medios de conformidad con el derecho internacional.
En total, 140 naciones apoyaron el proyecto presentado por Francia y México, cinco se opusieron (Rusia, Bielorrusia, Corea del Norte, Eritrea y Siria), y 38 estados miembros se abstuvieron.














