Se trata de un pasajero de 84 años que comenzó a sentirse mal en el aire y a pesar de las maniobras de reanimación, falleció cuando el avión de ITA Airways sobrevolaba en el país vecino.

Un vuelo de ITA Airways debió hacer un aterrizaje de emergencia en la capital uruguaya. La aeronave que viajaba desde Italia a la Argentina debió aterrizar en Uruguay luego de que un pasajero se descompensara y muriera a bordo.
El avión de la compañía italiana, que debió hacer la escala de emergencia en Montevideo, aterrizó finalmente en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza este domingo y ya partió de nuevo hacia Roma, apenas poco más de una hora después del horario programado.
La aeronave cumplía el trayecto entre Roma y Buenos Aires, y debió aterrizar esta mañana de emergencia en el Aeropuerto de Carrasco debido al fallecimiento del pasajero que tenía 84 años.
Cuando el vuelo ya estaba sobre el continente americano, el señor se descompensó en territorio uruguayo. Faltaba poco menos de una hora para aterrizar en Ezeiza.

El vuelo AZ680, había partido desde el aeropuerto de Fiumicino, en Roma, anoche y todo transcurría con normalidad, hasta que el pasajero se descompensó, presumiblemente por un incidente cardíaco, de acuerdo a las primeras evaluaciones.
Ante la situación, los miembros de la tripulación convocaron a algún médico o enfermero entre los pasajeros a bordo, y se le practicaron los ejercicios de reanimación pertinentes, pero lamentablemente no se lo pudo resucitar y se constató su deceso.
En ese momento, el comandante de la aeronave resolvió solicitar un aterrizaje de emergencia en Montevideo, donde tocó pista. Tomó intervención en el caso la Policía Aérea Nacional de Uruguay y el avión permaneció en el aeropuerto, para que se realicen las pericias forenses.

Una vez concretados los trámites de rigor, el avión fue liberado por las autoridades judiciales y aeroportuarias del vecino país y despegó hacia Buenos Aires, desde donde voló de regreso a Roma.
En 2023 se registraron otras muertes durante distintos vuelos dentro del país, con destino a la Argentina y que habían salido de Buenos Aires. Uno de los casos fue el de una argentina de 45 años, que viajaba de Barcelona a Ezeiza, acompañada por su hija, menor de edad. Se descompuso en pleno vuelo y, a pesar de los reiterados intentos de reanimación, murió durante el viaje.
Dos semanas antes, un niño de dos años que viajaba con su familia a la ciudad de Resistencia se descompuso durante el vuelo, y falleció en el Aeroparque Metropolitano Jorge Newbery, donde la aeronave había aterrizado de emergencia para que médicos pudieran atenderlo.
Otro caso fue el de un hombre que viajaba de Bariloche a Córdoba junto a su hija de 17 años y que murió tras descomponerse durante el vuelo de Flybondi.
El último de los cuatro casos que se dieron en pocas semanas fue el del empresario de medios, Constancio Carlos Vigil, que falleció en pleno vuelo cuando viajaba en una aeronave de American Airlines a la ciudad de Miami, donde tenía previsto ver un partido de Lionel Messi con el Inter Miami y había pactado un encuentro con Jorge Messi, padre del jugador. Tenía 86 años y era el nieto del fundador de Editorial Atlántida.















