
Superado el impasse, Piñera tomó impulso y pasó a la ofensiva, precisamente, articulando un proyecto de ley antinepotista que regula los lazos familiares en la administración pública. Evópoli, acaso el partido más liberal de la coalición gobernante, lo secundó en este propósito y el mandatario chileno finalmente firmó hoy el Proyecto de Ley de Integridad Pública. Desde el gobierno el escrito fue presentado como una iniciativa que busca "darle impulso a la modernización del Estado y aumentar los estándares de probidad y transparencia".
"Queremos decirle sí al mérito, al compromiso y a la responsabilidad en la función pública. Y queremos decirle no a la corrupción, al abuso y a la incompetencia en el servicio público. Queremos decirle sí a los funcionarios públicos honestos, comprometidos y competentes. Queremos decirle no a los funcionarios públicos que vienen a aprovecharse del sector público, a actuar como operadores políticos o simplemente a buscar beneficios personales", aseguró Piñera en el acto de presentación en la iniciativa que se realizó en La Moneda.
El proyecto intentará regular la contratación por parte del Estado de parientes de autoridades por consanguinidad o afinidad. Además se establecen reglas para el lobby y amplía a un año el plazo para que alguien abandone el sector público e ingrese a trabajar al privado.
Desde el propio oficialismo ya han planteado reparos al considerar que ciertas barreras de acceso son un desincentivo para optar a esos cargos.















