La rutina escolar de cientos de chicos en Alto Comedero volvió a verse atravesada por el riesgo este martes. Mientras un grupo de estudiantes de primaria y secundaria regresaba a sus hogares, el viaje se transformó en un momento de tensión: uno de los vidrios laterales del colectivo se quebró de manera repentina al circular por el sector de las 14 Hectáreas.

El estallido alcanzó a un niño de 12 años, que sufrió cortes en la mano y el antebrazo cuando intentaba sostenerse del asiento. Aunque las lesiones fueron leves, el susto y la indignación marcaron a los pasajeros.
Vecinos y testigos señalaron que el colectivo circulaba con demoras y que las condiciones de las calles, sumadas a una velocidad presuntamente elevada, podrían haber contribuido al impacto que terminó rompiendo el vidrio. La investigación oficial deberá determinar las causas.
Más allá del episodio puntual, el hecho reaviva un reclamo que se repite en Alto Comedero: colectivos sobrecargados, unidades deterioradas y recorridos por calles en mal estado. “Los chicos viajan inseguros todos los días”, cuestionaron los pasajeros.
La preocupación se intensificó al final del recorrido. Según relataron testigos, el chofer descendió a una niña de unos 11 años en un descampado de la Prolongación José Gallardo, dejándola sola en el lugar. La escena generó malestar entre los vecinos, que reclamaron mayor control sobre las condiciones del servicio y la seguridad de los estudiantes.
El incidente no solo dejó un niño herido: volvió a poner en evidencia que el transporte público en Alto Comedero sigue siendo un problema cotidiano, donde la falta de controles y el deterioro de las unidades ponen en riesgo a quienes dependen de él para llegar a la escuela o al trabajo.














