La mítica grabación se filmó el 30 de abril de 1986 en el Pucará de Tilcara. La canción compuesta por Gustavo Cerati durante la adolescencia es una de las más recordadas por el público.

La mañana del 30 de abril de 1986 el Pucará de Tilcara se despertó casi desierto, no existía un mercado turístico tan marcado como el de hoy y, además, la provincia no se encontraba en temporada alta. El sol empezaba a asomarse por entre los cerros y el viento que corría era frío.
Por el puente principal de acceso al pueblo los tres remises llegaban a destino. Fue la primera y última vez que Soda Stereo se hizo presente en ese pueblito, convirtiéndolo en escenario de un hito en el rock argentino, tal y como lo conocemos.
Pero lo que hicieron allí dejó significativamente una huella que hasta el día de hoy los marcó en una especie de “embajadores de la música” de aquella Tilcara que hicieron internacionalmente conocida.
Durante esa jornada -con la belleza, la magnitud, la cultura y la tradición de la Quebrada de Humahuaca de fondo- se grabó el mítico videoclip de la famosa canción "Cuando pase el temblor".
En los inicios de la carrera del grupo, se gestó la grabación de este video que fue furor. El tema, con letra de Gustavo Cerati, tuvo algunos percances al grabar su primera versión. Por empezar, Alfredo Lois, el director, solo contaba con solo algunos colaboradores: los demás habían viajado por error a Ushuaia y con ellos, gran parte del equipo y herramientas de grabación.
Un grave problema que no detendría el proyecto. Para sustituir el equipo de grabación faltante tuvieron que ingeniarse dispositivos caseros construidos en el momento. Tablas de madera, bicicletas y otros materiales fueron utilizados.
Incluso crearon un "chango travelling", suplantando así la herramienta para realizar un dolly cam, usado para escenas con grabación de barrido. Estos elementos eran necesarios debido al terreno de Pucará de Tilcara.
Desde su grabación, la canción ya denotaba su éxito, sumado a que sería el primer videoclip argentino en transmitirse en la señal MTV Latinoamérica. Todo un logro. En una mezcla de reggae y carnavalito, se tornó en una legendaria canción de tipo rock andino, algo novedoso en esa época que rompió estándares.
El tema fue incluido en el segundo disco del grupo llamado Nada personal. Su letra causó un impacto realmente abrumador.















