Según la revista especializada inglesa, más allá de la inflación y las restricciones macroeconómicas, el país “está abierto a los negocios en ese sector”. La reconocida publicación estima que la industria local podría proveer el 16% del litio global.

La revista The Economist asegura que la Argentina podría tener un papel estratégico en la provisión de litio a todo el mundo en los próximos años, inclusive a pesar de las fuertes restricciones macroeconómicas que pesan sobre el país.
El medio especializado considera que la nación será un jugador clave global en la producción de este material y estimó que en 2030 la industria local podría representar el 16% del suministro mundial.
"Si hablamos de la minería de litio, el país en cuestión no es Chile, sino su disfuncional vecina, la Argentina, más conocida por su inflación de tres dígitos y sus disputas con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Pero los funcionarios argentinos han emprendido una ofensiva de seducción en Washington y Londres, donde llegaron con mensaje entusiasta: la minería está abierta a los negocios", sostiene el texto.
Las diferencias entre Chile, Bolivia y la Argentina
Casi dos tercios del litio del planeta se encuentran en las áridas mesetas andinas que se extienden entre la Argentina, Chile y Bolivia, región conocida como "Triángulo del Litio". Las mayores reservas del mundo las tiene Bolivia, que todavía no logró poner en marcha su producción: el Estado es dueño del recurso y las empresas solo pueden explotarlo mediante un acuerdo previo con la empresa pública Yacimientos de Litio de Bolivia.
Chile fue la potencia mundial de litio hasta 2017, cuando fue superado por Australia, que se convirtió en el principal proveedor mundial. Ahora, el país trasandino representa el 26% del suministro global. Allí también el recurso es propiedad del Estado, que distribuye los contratos entre empresas privadas, sobre todo Albemarle y SQM, que dominan la industria.
En 2016 y 2018, el gobierno chileno renegoció sus contratos e introdujo nuevas reglas que obligan a las empresas a vender internamente hasta el 25% del metal a precios por debajo del mercado, para incentivar la industria nacional.
Casi dos tercios del litio del planeta se encuentran entre la Argentina, Chile y Bolivia, región conocida como "Triángulo del Litio".
En la Argentina, por el contrario, el Estado interviene muy poco en el manejo. Además, la Constitución le otorga a las 23 provincias el derecho de administrar los minerales presentes en su territorio y otorgar concesiones a empresas privadas. Una ley de 1993 concede exenciones impositivas a las mineras y establece que sus emprendimientos no pueden ser objeto de nuevos impuestos por un período de 30 años a partir de la fecha en que presenten un estudio de factibilidad ante el gobierno nacional. A su vez, las regalías mineras tienen un tope del 3%, mientras que en Chile van del 7% al 40%.
Estos factores sedujeron a inversores y atrajeron capital. Actualmente, en la Argentina hay 40 proyectos de litio en diferentes etapas de exploración, un número mayor que en cualquier otro país del mundo. El banco de inversiones JPMorgan Chase prevé que para 2027, la Argentina habrá superado a Chile como el segundo mayor productor mundial de carbonato de litio.
El litio, el recurso del futuro
Según el artículo que sacó esta semana la publicación inglesa, la transición a la energía verde convirtió al litio en uno de los recursos energéticos más buscados a nivel global.

En ese sentido, plantea que en lo que va del año el precio de la tonelada del carbonato de litio, la materia prima utilizada en baterías de iones de litio que se usan en celulares y autos eléctricos, se disparó desde un promedio de alrededor de 14.000 dólares a 80.000.
De acuerdo a la consultora Benchmark Mineral Intelligence, el incremento en las ventas de vehículos eléctricos impulsará la demanda de carbonato de litio a 2.400 millones de toneladas para 2030, en comparación con las 600.000 toneladas comercializadas este año.
El problema es que la oferta no da abasto. En todo el mundo hay en funcionamiento apenas 10 minas con capacidad de producir litio de grado de batería, lo que implica que la carrera global de competencia por el mineral ya arrancó. Y la Argentina podría salir ganando.














