Notinor.com 21.12.2104 ||En la Justicia hay varias causas que la salpican directamente, y al parecer hay jueces que ya están por encontrar la veta que conduce a El Dorado de la corrupción. Por otro lado son varios los funcionarios del gobierno que están complicados en causas judiciales. Esto le quita el sueño y la paciencia a una presidente que llega al final de su mandato sin poder alardear de transparencia y de una gestión sin máculas, y a quien nadie ya le cree sus teorías de conspiraciones desestabilizadoras.
Boudou, prácticamente sin remedio y convertido en un cadaver polítco muy pesado de llevar, está involucrado en varias causas. Las más comprometedoras son la Causa Ciccone, en la que el vicepresidente de la nación fue procesado por cohecho pasivo y negociaciones incompatibles con su condición de funcionario público, por el Juez Ariel Lijo. La otra causa que tiene a mal traer a Boudou es la que se sigue por la falsificación de documentación en la compra de un vehículo; Claudio Bonadío elevó a juicio oral la causa contra el Vicepresidente por la compra irregular de un vehículo Honda en la década del 90. En idioma criollo: va a juicio por truchar los papeles del auto.
Hay otras causas que involucran directamente al vicepresidente, como la de la contratación de una consultora por la provincia de Formosa en la que resultó hundido en la semana que pasó por las declaraciones del ex ministro de Economía Carlos Fernández. Boudou pasará a la historia como el primer vicepresidente en ejercicio procesado por la Justicia, y el primero en tener que asistir a juicio oral por una causa que afecta la credibilidad al tratarse la falsificación de documentación de un acto fraudulento.
Y mientras Lijo y Bonadío tienen en sus manos al vicepresidente, la Dra. María Romilda Servini de Cubría tiene en su despacho otras causas delicadas. El dinero de Fútbol para Todos, el tráfico de efedrina y ciertos manejos en la ANSeS. Casos que involucran directamente a sus ex jefes de Gabinete Aníbal Fernández y Juan Manuel Abal Medina, y al actual Jorge Capitanich. Hablando de Abal Medina, el ex jefe de Gabinete había llegado contento desde Montevideo (era embajador ante el Mercosur) para reemplazar en el Senado a Aníbal Fernández. Pero la alegría le duró poco: la Sala II de la Cámara Federal revocó su sobreseimiento en otra causa, también por el dinero del fútbol.
La citación y posterior procesamiento de Carlos Gonella, el fiscal K dilecto de la procuradora Alejandra Gils Carbó, y uno de los dos fiscales procesados por supuesta protección al empresario kirchnerista Lázaro Báez en el caso conocido como "la ruta del dinero K", vuelve a echar un manto de sospechas sobre la PROCELAC, Procuraduría de Delitos Económicos. Lo mismo ocurrió con el fiscal Omar Orsi, coordinador del área de Lavado de Activos de la PROCELAC. Ambos estaban imputados por "prevaricato" y fueron procesados y embargados el lunes pasado. Ambos en manos del juez Marcelo Martínez de Giorgi quien es el que sigue la causa por un supuesto encubrimiento y protección al empresario Lázaro Báez.
Y a todo esto se suma la citación al ministro de Justicia, y ex director de Aerolíneas Argentinas, Julio Alak a prestar declaración indagatoria por supuestas irregularidades en su gestión como director de Aerolíneas Argentinas en 2008. Se lo investiga porque supuestamente incumplió su obligación como funcionario público de denunciar en la Justicia el mal estado de la empresa.
Pero lo que más preocupa en Olivos no es ni Boudou, Ni Abal Medina, ni Anibal Fernández, ni los fiscales de la PROCELAC que protegieron a Lázaro Báez, ni Julio Alak y su paso, para el olvido, por Aerolíneas. Lo que más preocupa es que los jueces están llegando al corazón de la fortuna de la familia presidencial. Bonadío se acerca peligrosamente a Báez y, por lo tanto, a los Kirchner. El juez federal de Nevada, Cam Ferenbach, tiene en el expediente abierto por los fondos buitre el nombre de Cristóbal López.
Con el peligroso acercamiento a Lázaro Báez los jueces asedian a la dinastía más importante del país de los últimos años, y se teme que puedan llegar a desentrañar la compleja red de testaferros, empresas fantasmas, y fraudulentas operaciones, cuya veta podría llegar hasta las arcas de los Kirchner.
Los investigadores judiciales acaban de encontrar una nueva chapucería del inverosímil empresario kirchnerista. Descubrieron que Báez conseguía créditos inmediatos del Banco Nación, no bien obtenía la concesión de una obra pública. Los cobraba con la garantía de la obra concesionada. Eran cifras de millones de pesos. No se quedaba ahí: Báez depositaba en el acto en plazos fijos esos millones de pesos en el mismo banco. Así, cualquiera se hace rico.
Los vínculos con Lázaro Báez mellan seriamente a la imagen positiva de la presidente. Vínculos como los que saltaron a la luz a raíz de la toma de estado público del caso Hotesur La Justicia investiga a los Kirchner, a la presidente y a sus hijos, por el manejo de las finanzas de su empresa Hotesur, controlante del hotel Alto Calafate. Sería realmente irónico que esta causa, causa de cuestiones menores pero no por ello menos graves, sea la que desenlace con la presidente y sus socios tras las rejas... tan irónico como el encarcelamiento de Al Capone por deudas impositivas.
Pero a pesar de que todos los caminos conducen a Roma, Cristina se aferra al salvavidas de plomo que es el propio vicepresidente de la Nación, a quien haberle soltado la mano a tiempo hubiera arrojado un bálsamo de credibilidad sobre la corroída confianza que tiene la opinión pública de su presidente. Por otro lado, Cristina sigue creyendo que su problema son los jueces, Lijo, Bonadío, Servini de cubría, de Giorgi, y otros más que abultan la lista. Pero la realidad es que su verdadero problema no son los jueces, quienes no hacen más que hacer su trabajo y cumplir con sus obligaciones, sino sus vínculos con Lázaro Báez.
Con esta falsa lógica, que ha caracterizado al kirchnerismo desde su llegada al poder en el 2003, Cristina comenzó una purga en el servicio de inteligencia, con el convencimiento de que podrá disciplinar a los jueces que investigan la corrupción de su Gobierno.
Está decidida a utilizar la maquinaria de Inteligencia y el espionaje para intentar disciplinar a los jueces que empezaron a cercar su Gobierno con investigaciones –demoradas– y fallos vinculados a episodios de corrupción.
Cristina Fernández de Kirchner acaba de decapitar al servicio de inteligencia porque, cree, no controlaba a la Justicia o, en el mejor de los casos, porque no estaba suficientemente informado de los próximos pasos de un dirigente opositor. Esta fue la misma razón del favorecimiento a Milani, quien fue el único que supo advertirle sobre la insurrección de los intendentes que se forjó en Tigre, con Sergio Massa a la cabeza, frente que le propinó el golpe mortal que desmoronó el poder hegemónico del FPV en la provincia de Buenos Aires. El acercamiento de los empresarios Spolsky y Matías Garfunkel a Scioli, pudo haber sido una de las gotas que terminó por rebalsar el vaso.
Con la purga en inteligencia se vienen los carpetazos y este es un mensaje para la Justicia. Cristina pretendería frenar esa insurrección de los jueces con los carpetazos de Milani. Por otro lado, la operación sobre el poder judicial estaría consolidando poder gracias a las leyes aprobadas por las mayorías kirchneristas en el Congreso.
Logró adelantar para agosto del año que viene la vigencia del Código Procesal Penal que dará mayores facultades a los fiscales en detrimento de los jueces. La redacción inicial, y la última, del Código Procesal Penal quita a los jueces el poder de la investigación.
La conversión del Consejo de la Magistratura en un organismo dedicado a sancionar a jueces enemigos y a nombrar interinamente a los amigos. La jueza Gabriela Vázquez, presidenta del Consejo, llegó con un discurso moderado, pero se convirtió en verdugo apenas agarró el mallete. Mientras tanto, la jefa de los fiscales, la ultrakirchnerista Alejandra Gils Carbó, persigue a los fiscales que se acercan peligrosamente al poder, o los deja conmovedoramente solos.
Pero en caso de que toda esta estrategia, digna de un mariscal británco, no funcione o no arroje los resultados esperados, siempre está el plan B. Por ello parte de los esfuerzos están concentrados en lograr impunidad más allá del 2015. con esto en mente, el bloque kirchnerista obtuvo media sanción para la elección de legisladores al Parlasur, que proveerá de fueros.















