El evento se realizó este fin de semana largo en Maimará y Purmamarca, con una agenda que integró gastronomía, música y expresiones culturales en un entorno único.

Boutros El Bayeh llegó desde El Líbano a la Argentina en 1926. Su hijo Pedro Manzur se estableció en Maimará y se dedicó al cultivo y comercio de frutas y verduras. Sus descendientes crearon una bodega que lleva el nombre familiar e impulsa los vinos regionales con el respaldo del reconocido enólogo Matías Michelini.
A diferencia de la mayoría de los inmigrantes que llegaban por entonces a la Argentina, Pedro decidió seguir camino desde Buenos hacia el norte del país. Llegó así a San Salvador de Jujuy.
Con el tiempo, la bodega se convirtió en una de las referentes de la Quebrada de Humahuaca. Y la cuarta edición de la vendimia de El Bayeh este fin de semana largo en Maimará y Purmamarca consolidó una propuesta que se asienta en la zona: vino, cultura y turismo, fusionados en una agenda que integra gastronomía, música y expresiones culturales en un entorno único.

El evento, que se llevó adelante del 21 al 23 de marzo y ya es uno de los más destacados del calendario enoturístico del norte argentino, demostró que el vino jujeño gana protagonismo entre las preferencias del público, acompañado de una experiencia cada vez más elegida por estar rodeada de un paisaje majestuoso.
Agenda de actividades
El festival contó con una nutrida vagenda de actividades desde el sábado hasta este lunes. El sábado, a las 18 horas, el hotel Manantial del Silencio abrió sus puertas para disfrutar de un atardecer, que comenzó con una recepción que dio apertura al evento, con un ritual enfocado en las vides y el comienzo del otoño a cargo de la Maestra de Ceremonias Noemí Martínez.

Luego, la chef Florencia Rodríguez deleitó al público con su Mesa de Territorio: una gran puesta escénica y gastronómica basada en los productos y recetas de Jujuy, acompañada de música en vivo del Cuarteto Divergente y vinos de la bodega. Una auténtica 'Noche Encantada' en la que la cultura, la cocina y los vinos de la Quebrada fueron protagonistas con el paisaje como escenario.
El día 2 comenzó a bordo del Tren del Vino, el Tren Solar de la Quebrada. En el trayecto entre Purmamarca (punto de partida) y Maimará (estación Bodega El Bayeh), el periodista y sommelier Fabricio Portelli compartió con los presentes un pantallazo sobre la Quebrada como nuevo sector vitivinícola.

Desde las 10.45, comenzó una visita conceptual de todo el día con la experiencia 'Bodega Viva', performance artística entre barricas, vasijas de hormigón y ánforas de arcilla.
También hubo un conversatorio sobre vino y una cata entre viñedos, guiado por los viticultores Matías Michelini y Daniel Manzur, y Fabricio Portelli.
Luego de una procesión por las viñas, llegó el momento más esperado: el Banquete a cargo de Dolli Irigoyen, un menú diseñado para el evento y acompañado de una selección de vinos de la bodega en los exteriores del hotel, justo frente a la Paleta del Pintor.

El broche de oro del festival fue su ya conocida Bacanal. Desde las 17 hasta la medianoche, se celebró el fin de La Vendimia en Maimará, con una jornada de vinos, música, comida y baile.
La Feria de Vinos contó con la presencia de productores de bodegas de la región y estuvo acompañada de una Feria de Comida Regional con platos especialmente pensados para la ocasión.
















