Sucesores de Alfredo Williner S.A., empresa láctea de Rafaela, se desprende del 100% del paquete accionario de la tradicional etiqueta, después de 95 años. El nuevo dueño maneja los productos Milkaut y Adler.

Sucesores de Alfredo Williner S.A. anunció la venta del 100% paquete accionario de Ilolay, la reconocida marca de lácteos, a la empresa Savencia, propiedad del grupo francés Bongrain, que entre otras marcas, su portafolio incluye a Milkaut, Adler, Santa Rosa y Bavaria.
Así lo confirmó la familia dueña de la emblemática etiqueta este miércoles en un comunicado enviado a sus empleados, donde también ratificó que continuará la relación comercial de Las Taperitas S.A. como proveedor estratégico de leche.
"Luego de 95 años de la familia Williner al frente de la compañía, queremos informales que hemos cerrado un acuerdo con Savencia, propiedad de la familia Bongrain. Con este acuerdo, adquiere el 100% del paquete accionario de Ilolay. Compartimos los mismos valores y nos une una relación de amistad y respeto. Estamos convencidos de que Savencia aportará la solidez y el desarrollo que Ilolay requiere, además de escala e inserción global", afirmó en el texto difundido la compañía, que es una de las tres más importantes del sector lácteo.
"Acompañaremos esta nueva etapa que se inicia, participando en el nuevo directorio y continuando la relación comercial de Las Taperitas S.A. como proveedor estratégico de leche. En los próximos días, empezará una etapa de transición que demandará un gran esfuerzo y compromiso de cada uno de nosotros. Pero nos entusiasma el desafío de unir nuestras experiencias y trabajar juntos", explicó Sucesores de Alfredo Williner S.A.
"Los mantendremos informados a través de los canales de comunicación habituales. Hoy Ilolay da un nuevo paso en el camino de transformación que acompañaremos desde el corazón, como siempre. Gracias infinitas a todos", cerró el comunicado.
Nueva etapa para Ilolay
En 2021, Sucesores de Alfredo Williner S.A. reestructuró su deuda por un monto cercano a $1.300 millones. La negociación incluyó a seis entidades bancarias: BBVA, Galicia, Macro, Santander, HSBC y Nuevo Banco de Santa Fe, que representaban casi la totalidad del endeudamiento.
A partir de entonces, se preparó para dejar atrás su crisis financiera, con un plan de crecimiento que incluía la ampliación de la familia de alimentos de su marca insignia y su capacidad productiva.
La empresa anunciaba así que se enfocaría en el lanzamiento de productos de categoría premium. La estrategia pasaba por obtener mayores márgenes de rentabilidad, mientras la industria atraviesa uno de sus peores momentos de la historia.
En esta línea, la compañía prevía expandir su portafolio, como lo hizo anteriormente con la oferta de nuevos yogures y quesos untables y rallados. También, pretendía explorar el negocio de leches larga vida y en polvo.
En 2021, Ilolay pretendía crecer con productos premium.
Sus tres fábricas ubicadas en el corazón de la cuenca lechera -en las localidades de Arrufó, Bella Italia y El Trébol- procesan aproximadamente 540 millones de litros de leche al año que luego, se transforman en 234 millones de kilos de artículos comercializados bajo el nombre de Ilolay, que es una de las marcas preferidas de los argentinos, según el Reporte Brand Footprint de la consultora Kantar.
En sus plantas, la firma buscaba crear elaboraciones de estos productos para duplicar el nivel de fabricación, al tiempo que automatizaban sus líneas de producción, con tecnología de punta destinada a optimizar su performance.
"Los alimentos de este segmento tienen un gran potencial, dirigidos a un target de consumidor que busca cada vez más opciones de este tipo para su rutina diaria", habían sugerido en ese entonces allegados a la compañía familiar.
De esta manera, la apuesta permitiría "jugar" en términos de pricing. Al quedar fuera de los programas de control de precios, en principio, la compañía buscaba fijar los valores de estos artículos, esquivando así las restricciones.

Al estar imposibilitada de trasladar a los precios de venta el aumento de los costos, atados a la creciente inflación, durante la pandemia la empresa sufrió una pérdida de rentabilidad operativa que derivó en el refinanciamiento de su deuda para evitar una eventual cesación de pagos.
Fundada en 1928 por Alfredo Williner -hijo de José María Williner, quien llegó a la Argentina desde su Suiza natal a fines del siglo XIX y se convirtió en propietario de varios tambos-, la empresa de capitales nacionales participa en el mercado internacional con una llegada a más de 30 países.
Emplea a 1300 colaboradores y abastece a una red de más de 40 distribuidores y representantes, desde sus nueve centros logísticos. Además de los productos mencionados, elabora leche chocolatada, dulce de leche, manteca, crema de leche, flanes y postres.













