El mega proyecto de reformas ingresó por Diputados y hay dudas respecto a la velocidad con la que se trataría. Unión por la Patria lo rechaza de plano. En el PRO y la UCR cuestionan la delegación de facultades al Presidente, pero también hay enojo por su estrategia de confrontar con los legisladores, sin distinción.

Los principales bloques opositores -desde el kirchnerismo hasta el PRO- empezaron a analizar someramente el texto de 351 páginas, 664 artículos y reformas profundas en materia económica, tributaria, política, social, penal, energética, de defensa y seguridad, entre otras áreas. Comenzaron, así, a marcar los puntos que más los preocupan, entre los que la fuerte delegación de facultades legislativas al presidente ocupa el primer lugar, pero no únicamente.
El oficialismo espera tratar el paquete de reformas antes de que termine enero. En la oposición son mucho escépticos respecto a los tiempos. A la espera de que se conformen las comisiones, el debate profundo empezará la semana que viene, con el año nuevo. El clima inicial, por otra parte, es malo: Milei lleva la presión al máximo y acusa estratégicamente a los legisladores de ir en contra de “lo que votó la gente”. Un problema, advierten en ambas cámaras, es que lo hace sin distinción ni matices y crece el fastidio incluso entre los espacios que estaban más dispuestos a acompañar al nuevo Gobierno.
El megaproyecto libertario ingresó por Diputados y allí comenzará su recorrido parlamentario. Simbólicamente, Guillermo Francos entregó personalmente el texto al nuevo presidente de la Cámara Baja, Martín Menem. En el Senado se debatirán, por otra parte, acuerdos bilaterales y la Boleta Única -algo que el oficialismo ya viene negociando con los 32 senadores que no pertenecen a Unión por la Patria.
La Libertad Avanza tiene hoy menos de 40 diputados propios, lejos del quorum de 129 para poder abrir el recinto y tratar iniciativas en la Cámara Baja.
Es decir, necesariamente, considerando que UxP (de 101) y la Izquierda están en pie de guerra, y con la decisión casi tomada de rechazar de plano el mega proyecto, el oficialismo deberá negociar con el PRO (alrededor de 40), la UCR (35), el flamante bloque de Hacemos Coalición Federal (23 legisladores ex Juntos por el Cambio, PJ federal y Coalición Cívica) y la decena de diputados que responden a gobernadores de fuerzas provinciales.
Ayer, en la Cámara Baja hubo reuniones del bloque de UxP -de la que participaron también media docena de gobernadores- y del PRO, que estaban pautadas antes de que llegara el megaproyecto, pero terminaron girando inevitablemente en torno al texto, que varios de sus miembros fueron leyendo parcialmente en el transcurso del encuentro.
En el PRO se definió dividir la bancada en bloques temáticos, para analizar tema por tema del megaproyecto y reunirse a mediados de la semana que viene con el texto más asimilado. Formalmente, en el bloque trasmitieron “actitud colaborativa” y la intención de “realizar aportes”, y de trabajar para aprobar la mayoría de las inciciativas que envió el Ejecutivo. En los hechos, hay bronca e incomodidad en la bancada, incluso en el sector más duro del partido.
En la UCR, que también tiene sus diferencias internas respecto a la distancia que debería mantener el partido respecto del Gobierno, también anticipaban acuerdo con una amplia porción de las reformas, pero marcaron públicamente rechazo a la delegación de facultades, a la reforma electoral -que entre otras cosas dejaría a provincias con solo 2 o 1 diputados y a Buenos Aires con cerca de 100- y preocupación ante el hecho de que el presidente haya incluido el DNU dentro del megaproyecto, en contra de lo que establece la ley que regula el tratamiento de los decretos.
Fuente TN















