Tras el grave acontecimiento ocurrido en la madrugada de ayer en San Antonio, en el que la ira de los vecinos estalló en contra de los sucesivos hechos de inseguridad que viene sufriendo ésa comunidad, el Gobierno de la provincia envió al Secretario de Seguridad Jorge Zurueta y al sub jefe de policía Fabio Zerpa para intentar apaciguar las aguas.
El lugar designado para el encuentro fue la Biblioteca Popular de San Antonio, al que, además de las autoridades, concurrieron más de un centenar de vecinos.
Durante el desarrollo de la misma, los vecinos hicieron oir sus reclamos y expresaron el hartazgo que les ocasiona la situación de ausencia del Estado que se traduce en un clima de inseguridad recurrente y crónica que afecta a toda una comunidad que vive con miedo.
Por otro lado, los vecinos se quejaron de la realización de una cantidad eventos bailables en su ciudad, hecho que provoca la llegada de gente extraña que solo llega a San Antonio a causar desmanes. Según los vecinos, los bailes y fiestas han desnaturalizado las tradicionales fiestas gauchescas y festivales tradicionales de San Antonio.
Insólitamente, el secretario de Seguridad Jorge Zurueta reaccionó ante el reclamo de los vecinos por mayor seguridad y por la reparación del único movil de que dispone el destacamento policial de San Antonio. "No voy a permitir que me digan que no estoy trabajando, quiero ver cuántos se animan a ocupar este cargo", lanzó exaltado el secretario de Seguridad.
Luego de descaregar su ira por en contra de los vecinos, por su propia ineficiencia, Zurueta prometió la afectación de más efectivos. De manera que, ahora habrán 10 policías para mantener la seguridad de un pueblo de 5 mil habitantes.
Curiosamente, se destinan más efectivos en servicio a la custodia de funcionarios y autoridades; hay custodia hasta para algunos ex funcionarios que ya no trabajan para el Estado.
Este episodio en San Antonio es uno de tantos que el Gobierno de la provincia intenta silenciar evitando que trasciendan a los medios a donde solo se mandan partes policiales de accidentes de tránsito y robos menores. El año pasado, Perico fue escenario de numerosos hechos de inseguirdad cargados de una violencia que va en ascendente.
La capital también es escenario diario de inseguridad, especialmente debido al fenómeno de favelización de la periferia de la ciudad. Vecinos reportan que la ausencia policial se nota mucho en barrios como Villa san Martín y Punta Diamante donde la policía no entra ni de día. En los "asentamientos" , eufemismo para ocultar la favelización de algunos barrios, las pandillas y narcos son las únicas autoridades que mantienen cierto orden.















