En el hermoso Valle de Palpalá (Jujuy), los terratenientes españoles empleaban esclavos indios y negros para el laboreo de la tierra. Con el tiempo se dieron cuenta que era necesario enseñarles la fe cristiana, para que fuesen más dóciles y se sometieran con resignación al trabajo.
En 1611, Luis de Quiñones asumía el poder del gobierno de Tucumán y resolvía proveer las necesidades espirituales de los indios que habitaban aquella región, los Ocloyas, Osas y Paypayas.
El primer “encomendero” de estos últimos fue Don Alonso de Tapia, que mandó levantar para ellos una capilla en el Valle de Palpalá, pues el Padre Francisco de Córdoba, de la Compañía de Jesús, ya los venía catequizando desde hacía algún tiempo. Formaron, entonces, la población de San Francisco de Paypaya.
En 1659 los Paypayas, Osas y Ocloyas sufrieron las consecuencias de una terrible epidemia. El Vicario de Jujuy, que en aquella época era Don Pedro Ortiz de Zárate, atendió a los Paypayas durante diez años y los ayudó a reedificar su capilla destruida por un incendio.
La tribu de esos indios fue desapareciendo poco a poco, y al término del siglo XVII había quedado reducida a 15 miembros, según consta en documentos de la época. “Las matanzas que en grande escala ejecutaban los bárbaros del Chaco contra estos pacíficos neófitos, sorprendiéndolos en sus rancheríos como un flagelo de exterminio, parece que acabaron con el resto de dichas tribus”.
Infortunadamente, los documentos existentes sobre la historia de la imagen de la Virgen del Rosario del Río Blanco y Paypaya y su santuario son escasos, no siendo posible determinar cuándo y dónde apareció aquélla por primera vez. En declaración firmada en 1669 se comprueba que en una relación de bienes sobre la capilla de los paypayas no existía ninguna imagen.
Se cuenta que por el año 1714 la imagen fue trasladada a Río Blanco, población más cercana y con fértiles valles que destinaron para el cultivo. El acta de su traslado y una campana con una inscripción “SOY DE NTRA. SRA. DEL ROSARIO DE PAIPAYA – 1696” se conservan en la Iglesia Matriz.















