El hecho ocurrió en el barrio Cerro Norte, en la ciudad de Córdoba, cuando un grupo de delincuentes ingresó en un domicilio y redujo a la familia en busca de dinero en efectivo. Pero el robo no terminó como ellos lo hubieran imaginado.
En un momento de distracción de los tres ladrones, "el dueño de casa agarra una espada y comienza a defenderse hiriendo a los delincuentes y los pone en fuga", relató el comisario inspector Mariano Zárate.
Asustados, los asaltantes subieron a un automóvil Peugeot 206, donde se encontraba un supuesto cómplice. Perseguidos por la policía, el vehículo que los trasladaba colisionó contra un árbol en calle Tipayante al 7000.
"Nosotros tomamos contacto de esta novedad y al llegar, vimos al vehículo lleno de sangre", precisó Zárate. Poco después, en una casa de calle Las Palmitas en barrio Villa Serrana, los delincuentes fueron detenidos, junto con una mujer.
Hoy se conoció la palabra del protagonista de la historia. "Yo defendí a mi familia, me vi obligado a hacer lo que hice. Les di la plata, la quincena, los electrodomésticos y querían más. Querían ir por mi hijo y ese fue el límite y por eso hice lo que hice", explicó.
En declaraciones a Cadena 3, el hombre aseguró que no pensó en reaccionar así. "Nunca me resistí al asalto, les di todo desde un primer momento, incluso me dieron un culatazo en la cara y no me había resistido. Pero todo tiene un límite", dijo.
La víctima indicó que el grupo de delincuentes estaba integrado por jóvenes en los que observó un estado de ebriedad. Estimó que además estaban drogados, y contó que le pegaron a su mujer.
Respecto del uso de la katana, el hombre -del que se preserva su identidad- confesó: "Yo no sé usarla, estaba de adorno. Soy un simple obrero, un pobre tipo, si yo hubiera sabido usar la espada los terminaba matando, y eso no pasó porque no la sabía usar".
Otro "samurái cordobés"
Espantó a un ladrón con su katana. Esta vez, el sable era de madera.
Ocurrió a una cuadra del caso de la semana pasada, cuando un hombre hirió a tres ladrones que intentaron robarle. Esta vez, un instructor de aikido sacó de su casa, en plena madrugada, a un delincuente con su arma de entrenamiento.
Las vueltas de la vida, diría alguien por ahí. A sólo una cuadra de la casa cuyo dueño se defendió del ataque de tres ladrones utilizando un sable japonés (katana) hace una semana, otro vecino cordobés utilizó el mismo arma para espantar a un delincuente.
El protagonista de esta nueva y particular historia se llama Angel y enseña artes marciales. Un delincuente quiso entrar a su casa y él se defendió con lo que tenía: una espada. Ocurrió a sólo una cuadra del episodio de la semana pasada.
"Esta mañana estaba durmiendo y escuchaba ruidos. Me desperté, no sabía lo que pasaba y encontré un sujeto rompiendo la ventana de mi domicilio. Le grité y lo amenacé con mi katana de madera como para que se fuera corriendo", relató el hombre durante la entrevista con Canal Doce de Córdoba.
Instructor de aikido desde hace 20 años, Angel recordó el episodio vivido en el barrio la semana pasada: "La zona está totalmente liberada", concluyó al respecto, luego de comentar otros tantos hechos de inseguridad sufridos por los vecinos de esa zona de la capital cordobesa.
De acuerdo a los primeros datos publicados por medios cordobeses, Angel practica aikido desde hace dos décadas y está entrenado para usar katanas, aunque en en su cassa sólo tenía una de madera que se utiliza para entrenamiento.
Diferente fue el caso del matrimonio asaltado la semana pasada. Tenían katanas reales, aunque como parte de los adornos de la casa, y provocaron todo tipo de heridas en los tres asaltantes.
"Practico hace 20 años aikido, soy instructor de una federación. Utilizamos katanas para defendernos de un ataque, pero no para matar a nadie. Lo mejor de todo, habiendo practicado artes marciales, es reducir a la persona sin dañarla, pero hay que estar en el momento. Es la vida de uno o la del otro", dijo esta nueva víctima de la inseguridad que, cual película de acción, tomó la decisión de ir contra el ladrón, con los riesgos que eso implica.















