El silencio del FUyO y del FPV ante la suba del servicio de agua potable (32%) y el precio de las garrafas (600%), hace suponer que el aumento de la pobreza es funcional a los objetivos electorales, donde la vulnerabilidad promueve el clientelismo, del cual se nutre Fellner y sus aliados políticos.
04.04.2015 || A pocas horas que el fellnerismo blanqueó el matrimonio político con el FUyO, surgen fuertes inconvenientes para la franja más vulnerable de la sociedad.
La próxima facturación del servicio de agua potable (Agua de Los Andes SA), llegará con un 32% de incremento, sin haber celebrado una audiencia pública que avale tal decisión, además del desinterés de la SUSEPU, organismo que representa los intereses de la comunidad, el cual omitió procedimientos y amparó el aumento, pese a tibias objeciones internas de su directorio.
En algún momento las organizaciones sociales habían pedido que transfiera este servicio público a un centenar de cooperativas, empresas solidarias que con alta eficiencia realizan estas prestaciones en más de 200 ciudades en la argentina.
Pero el intento murió en los labios de sus dirigentes, la empresa Agua de los Andes SA prosiguió brindando el servicio, el cual fue duramente criticado durante el 2014 por comprobadas deficiencias en diferentes puntos de la provincia.
Lo que resulta incomprensible es que desde la misma SUSEPU se describen violaciones a los acuerdos celebrados con la empresa, sin que se actúe judicialmente, como tampoco se entiende que Milagro Sala la expresión mas radical del kirchnerismo y sus banderas, aplaudan la concentración económica, ya que Agua de los Andes SA es un monopolio.
Pero lo mas grave, es la ausencia de los legisladores del oficialismo, la oposición y la justicia, ya que se debe proteger a la franja mas vulnerable e investigar la impunidad ante un cúmulo de incumplimientos.
La empresa además recibe financiamiento de obras desde el ENHOSA, lo que equilibra el impacto inflacionario que bién podría justificar el ajuste de la tarifa.
La garrafa sube 600%
Por otro lado, el cambio en la instrumentación de los subsidios de la garrafa social, dejó en alta precariedad a mas de 60.000 familias jujeñas. Mientras ANSES integra los programas para efectivizar los subsidios a quienes acrediten que no poseen gas de red, pasarán dos meses, en los cuales el gas envasado se comercializa entre $87 en las distribuidoras, a lo que hay que cargarle el costo de traslado y un promedio de $160 en los comercios barriales.
Esta situación, es doblemente grave, ya que además de haber limpiado la plaza por al menos 60 días de garrafas sociales, el programa que instaló el Ministro Axel Kicillof mantiene el subsidio a YPF por mas de 5.000 millones de pesos anuales por proveeduría del gas licuado, ampliando el aporte de la nación para el subsidio de las garrafas, las cuales sin embargo en estos momentos no existen en el mercado barrial.
Los gobiernos provinciales deberán desde sus legislaturas o por decreto adherir a la disposición de Kicillof, lo cual sucederá seguramente, con lo que se demuestra que el FpV y el FUyO dicen una cosa y hacen todo lo contrario, activando políticas liberales donde el mas vulnerable es sacrificado en pos de los insaciables mercaderes del establishment.















