El primer procedimiento tuvo lugar ayer a la hora 21:40, en la terminal del barrio Cuyaya, cuando usuarios del servicio de transporte de pasajeros solicitaron la intervención policial por la presencia de un sujeto que se lo sindicaba como ladrón.
Al llegar personal el personal policial demoró al hombre y pudo establecer que el mismo había aprovechado la distracción de una mujer que bajaba de una unidad de transporte para robarle dinero de la cartera. Y -como suele suceder en estos casos- pasarlo rápidamente a otras mujeres que lograron huir del lugar.
Una vez en el destacamento mediante la correspondiente requisa se le secuestró un bisturí, fármacos que inducen al sueño y dinero en efectivo. El sujeto fue trasladado a la comisaria donde se estableció que sería un conocido delincuente y al tiempo que la damnificada realizó la denuncia respectiva.
El otro caso se registró dos horas más tarde, cuando en calle Dorrego y Zegada agentes policiales observaron cómo un hombre insistentemente ofrecía a los transeúntes una amoladora casi nueva. Al interceptarlo el sujeto no supo explicar el origen de la herramienta y muchos menos contaba con la documentación de la misma.
Por este motivo, fue trasladado hasta la comisaria de la zona donde se estableció que sería un conocido estafador y que no hace mucho tiempo estuvo detenido por otros delitos.
El ultimo procedimiento se registró a las 14:30 de hoy en la esquina de Urdininea y Lisandro de la Torre, cuando un efectivos de Operaciones Policiales, que se dirigía a cumplir servicio en la terminal, respondió la solicitud de auxilio de un adolescente que tenía retenido a un hombre a quien acusaba de un robo.
Seguidamente el inculpado fue trasladado hasta el destacamento policial, donde según refirió el damnificado de 18 años que, en circunstancia que contaba dinero con el hermano por la venta de una ollas, el protagonista junto a un cómplice le dijo que si guardaba parte de ese dinero en una bolsita (conocida como "bota") que trajinaba, este se convertiría en un fajo de billetes.
La victima al sacar la plata fue sorprendido por el otro sujeto que sin medir palabra le arrebato lo recaudado y de dio a la fuga. En la requisa efectivamente se pudo secuestrar el paquete con el supuesto fajo hecho con papel de diario.















