El sector rompió otro récord exportador y las proyecciones son alentadoras, debido a la ampliación de la capacidad de producción y la expectativa de una recuperación de precios del carbonato, principal producto de exportación del complejo litífero.

El año pasado terminó con un récord exportador para el litio, insumo vital para la fabricación de baterías eléctricas. En base a los datos oficiales de los primeros 10 meses del año, que precisan ventas externas del complejo litífero de 682 millones de dólares en ese período, un estudio de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) proyectó que el año habrá cerrado con ventas externas por casi 900 millones de dólare y un crecimiento del 27% respecto de 2022.
De enero a octubre, precisa el informe, “se embarcaron más de 28.000 toneladas de carbonato de litio hasta octubre, un producto que representa más del 80% de las exportaciones del Complejo Litio”, señalan los autores, Guido D’Angelo y Emilce Terré.
El desarrollo del complejo litífero fue exponencial, como refleja un gráfico del informe, que muestra que exportaba por 28 millones de dólares a principios de siglo y recién en 2016 superó la barrera de los 100 millones. A su vez, el salto del valor exportado de 2021 a 2022 estuvo en gran medida influido de los precios del litio ese último año.

En cuanto al futuro, “con progresos significativos en muchos proyectos en 2023, se espera que 2024 inicie con más capacidad de producción y que durante el año se siga ampliando la extracción litífera argentina. Hacia fines de 2024, se espera que la capacidad productiva del litio argentino se cuadruplique con creces respecto a los niveles de principios de 2023″, proyectó el informe de la entidad rosarina.
La BCR advirtió también que la reciente imposición de derechos de exportación para la minería en su conjunto impactará en los proyectos de oro, plata, cobre y litio que están desarrollándose en el país. Al igual que se observa en la agroindustria, la imposición de este tipo de impuestos sobre las actividades productivas afecta el desarrollo y la producción, frenándolo en muchos casos, escribieron los autores.
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Por otro lado, cabe destacar la fuerte baja que sufrió el precio de la tonelada de carbonato de litio en el último año: después de bordear a fines de 2022 los 80.000 dólares la tonelada, en los mercados spot cotizaba al cierre de 2023 por debajo de los 15.000 dólares, aunque es más arduo estimar el impacto de esta reducción sobre el valor de las exportaciones, que en la mayoría de los casos está atado a volúmenes y precios contractuales de provisión con los compradores.
“Las bajas recientes de precios se explican en parte por la liquidación de stocks de celdas para baterías, lo que viene reduciendo temporalmente la demanda de litio para la producción de estas”, explicó la BCR.
Según el estudio, terminada la liquidación de existencias, la perspectiva de precios se volvería nuevamente alcista debido al recorte de la oferta global. “La dinámica económica de China será otra cuestión fundamental mirando los mercados globales de litio y baterías. Cualquier potencial desaceleración del primer mercado mundial de baterías podría oficiar como factor bajista para los precios globales de los productos del Complejo Litio”, dice un pasaje.















