Con inversiones superiores a 5.000 millones de dólares, la Argentina busca convertirse en el mayor productor del mundo de este metal y espera duplicar la producción este año, con desarrollos que se amplían y otros que se suman.
Por Tania Braum

La Argentina apunta a convertirse en el mayor productor de litio del mundo. Con el ‘oro blanco’ como estrella de la minería, el país tiene en marcha 12 proyectos y espera duplicar la producción este año.
Salta, Jujuy y Catamarca concentran los desarrollos, con inversiones por más de 5.000 millones de dólares repartidos entre las tres provincias, según un informe elaborado por la Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAEM), al que accedió NOTINOR.COM.
La Argentina, Chile y Bolivia –países que forman el llamado “triángulo del litio”– concentran el 58% de los recursos de este metal en el mundo. Para Luciano Berenstein, director ejecutivo de CAEM, la Argentina es el cuarto productor mundial y el segundo en términos de reservas globales.
“Tenemos 12 proyectos en marcha con potencial de convertir a la Argentina en el primer jugador del mundo, con una producción superior a 300.000 toneladas de carbonato de litio. A medida que ingresen nuevos desarrollos, su contribución a la economía será creciente. Y en tanto los países intensifiquen sus ambiciones climáticas, las tecnologías de energía limpia se transformarán en el actor de demanda de más rápido crecimiento”, anticipó el ejecutivo que dirige la entidad que nuclea a las principales empresas y cámaras del segmento.
“Tenemos 12 proyectos en marcha con potencial de convertir a la Argentina en el primer jugador del mundo, con una producción superior a 300.000 toneladas de carbonato de litio”.
La actividad cumple un rol fundamental en la construcción de un futuro más sustentable y la transición hacia la electromovilidad, con la consecuente disminución de las emisiones de carbono. Entre 2016 y 2020, la demanda global de litio creció un 12% cada año.
Sector en crecimiento
La producción se encuentra en pleno desarrollo y el sector augura años venideros de crecimiento, impulsados por la necesidad de varias industrias de asegurarse el abastecimiento de baterías recargables de ion-litio, como sucede en el caso de la automotriz con la fabricación de vehículos eléctricos, mercado que acapara más del 70% del consumo del mineral.
Pese a la caída de las ventas de autos, producto de la crisis derivada de la pandemia, se espera que el sector automotriz sea el principal motor del aumento de la demanda en los próximos años, asociado a los menores costos de producción de las baterías de este tipo.
En ese sentido, se prevé que para 2030 el stock global de vehículos eléctricos rondará las 137 millones de unidades, con un crecimiento interanual superior al 30%, de acuerdo a las estimaciones de Internacional Energy Agency (IEA).

Hoy, la región de Asia –con China, Japón y Corea del Sur a la cabeza– es el principal centro de consumo, con el 65% de la demanda. Si se considera solo la fabricación de baterías, la cifra llega al 90%.
Los proyectos de litio en marcha
Cada vez más empresas demuestran interés en sumarse a este segmento de la industria en auge. De los proyectos que hay en marcha en el país, dos se encuentran en producción y se están ampliando para duplicar su capacidad instalada.
Uno de ellos es Salar Olaroz, iniciativa conjunta de OroCobre Ltd., Toyota Tsusho Corporation y Jemse en Jujuy. Tiene una producción de 17.500 toneladas anuales y emplea a 467 trabajadores. Sus principales destinos de exportación son China (con un 44%), Europa (15%), Japón (14%) y Rusia (10%).
La mayor parte de la infraestructura ya está completa. Con una inversión de 330 millones de dólares, se espera que la primera parte de la ampliación esté finalizada para el término del primer semestre de este año. La producción aumentará en dos años, hasta alcanzar una capacidad total de litio de grado primario a fines de 2024.
El otro proyecto que se agrandará es Mina Fénix, que lleva adelante Livent en Catamarca, con foco en el carbonato y el cloruro de litio. Tiene una capacidad de producción de 22.500 toneladas anuales y emplea a 304 personas. Exporta a China (un 41%), los Estados Unidos (un 41%) y Europa (un 15%).
La compañía firmó un acuerdo con BMW para la provisión de litio para la fabricación de baterías y busca expandir su producción, con un desembolso de 640 millones de dólares. La primera etapa generará 28.500 toneladas en 2023, mientras que en la segunda fase, prevista para 2024, se elevará a 40.000 toneladas.

Otra iniciativa entrará en producción en el último trimestre del año. Se trata de Caucharí-Olaroz, que lleva adelante Exar en Jujuy. Por su parte, Eramet reactivó en Salta el proyecto Centenario-Ratones y, junto a la siderúrgica china Tsingshan, anunció una inversión de 400 millones de dólares. La construcción iniciaría antes de fin de 2022 y estaría operativo en 2024.
El proyecto Sal de Vida, de Allkem, generó buenos resultados en la obtención de carbonato de litio de grado técnico, en su fase de ingeniería en progreso en Catamarca.
Asimismo, Argosy Minerals tiene en operación una planta piloto a escala industrial del desarrollo Salar del Rincón-Argosy en Salta y anunció la intención de expandirse.
En tanto, Salar del Rincón-Rincón Mining fue adquirido en diciembre por Río Tinto por 825 millones de dólares. Cuenta con 8,3 millones de toneladas de reservas, también en Salta.
Sal de Oro, a cargo de la minera de capitales surcoreanos Posco, comenzó su construcción en Salta en marzo, con una inversión de 830 millones de dólares.

Pastos Grandes aguarda el inicio de su construcción en Salta. En noviembre, Lithium Americas adquirió el proyecto por 400 millones de dólares.
Tres Quebradas, de la empresa china Zijin Resources en Catamarca, espera realizar una inversión inicial de 380 millones de dólares. Inició su construcción en marzo.
En su conjunto, los proyectos en exploración avanzada en la Argentina suman una producción potencial de más de 345.000 toneladas anuales, según CAEM.
La minería sigue desarrollándose
Entre 2003 y 2021, las exportaciones mineras argentinas significaron más de 54.000 millones de dólares con un saldo comercial superavitario, lo que convierte a la industria en un aportante neto de dólares. El año pasado, alcanzaron los 3.299 millones. Las de litio implicaron 182 millones. Para 2025, se espera que superen los 1500 millones.
El empleo minero alcanzó niveles récords, con 33.000 puestos laborales. Se trata de una actividad de altos salarios relativos: la remuneración mensual ronda los 313.00 pesos. Los trabajos relacionados al litio ya superan los 4.000. “Se generará un fuerte incremento del empleo directo e indirecto. Podría haber picos aún mayores durante la etapa de construcción de los proyectos”,
aclaró Berenstein.

















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