La indiferencia de los productores, que tienen una reacción tardía, debilitó la cadena de valor al permitir demasiados yerros comerciales de sus autoridades, las cuales están demasiado politizadas arrastrando al sector a la política de los parches, sin ofrecer previsibilidad, ni profesionalismo.
14.04.2014 || La puja política repercute en las bases del sector tabacalero. Hoy asoma un tardío reclamo por cambios en el criterio de distribución del FET, con lo cual los mas rezagados en materia de rendimiento por hectárea presionan sobre los productores de mayor eficiencia, que ciertamente poseen mas espalda financiera.
Pero esta regla de juego es conocida y hasta ahora rígida, la cual no fue modificada porque no estuvo en la plataforma, ni de la Cooperativa de Tabacaleros, ni en la de la Cámara del Tabaco. El gobierno nunca se pronunció al respecto, en cambio si lo hizo el gobierno nacional, cuyo ministro jamás logró imponer su visión en la provincia de Jujuy, admitiendo inclusive que el modelo tenía sus ventajas.
Es decir, en Jujuy no hay una definición política sobre la actividad en términos sociales, el propio gobernador la entiende como una actividad privada de organización solidaria en algunos aspectos, por eso en los últimos cuatro años evita mencionarla, ya que contrasta con el modelo nacional inclusivo en aspectos sociales.
Se entiende que el 20% establecido en la ley 19800, contempla en sus planes (POA´s) un aspecto de reivindicaciones para la franja vulnerable, además de un sistema de ayuda extraordinaria para situaciones de fuerza mayor para todo el sector.
Pero si no se cumple este aspecto, no es un tema de responsabilidad del gobierno provincial, entiende Eduardo Fellner, por eso evita hablar de tabaco; es un problema de la dirigencia que no encamina los programas para subsanar los baches de posible riesgo social rural.
La carencia de un Programa Tabacalero es otro elemento central, que el sector se adeuda a si mismo, ya que sin un Plan Tabacalero la actividad no tiene sustento y en ese aspecto, al contar históricamente con un fondo de reconversión resulta inadmisible su ausencia.
En materia comercial hay fuertes deficiencias, mientras en Salta hubo alertas para evitar un mayor sobre stock, en Jujuy la producción se incrementó levemente, superando para la campaña 2014/15 los 42 millones de kilogramos. 6 millones se colocaron en la vecina provincia este año, todo un récord, con un millón más de kilogramos habrá adquirido Salta hasta la fecha mas que las exportaciones a China de tabaco cosechado en este año.
Hoy mientras unos reclaman ayuda del gobierno nacional y provincial, la mayoría de los productores permanece indiferente. Había en la mañana del martes 14 de abril seis tractores paralizando el centro de la ciudad de Perico, y unos 80 esperando en el acopio de Cooperativa para entregar tabaco.
Es decir, no hubo repuesta a la convocatoria, traduciéndose la movida en un hecho político, que se reduce a pujas sectarias que no ofrecen alternativas superadoras.
Esta siembra de nubes, generalmente generan una fuerte turbulencia donde la confusión permite la erosión de recursos, los cuales periodísticamente se denunciaron muchas veces, y fueron negados por las autoridades respectivas, apareciendo años después como por arte de magia desde el fondo del tiempo, recursos devaluados.
La movida política, con tintes sociales, no conmueve ni a los propios productores, hay enormes vacíos donde la responsabilidad debe asumir su parte, como el fracaso comercial de cooperativa, la que hoy supera en compra a la campaña anterior, sin alcanzar la colocación de la producción en un porcentaje alentador hasta el día de la fecha.
Si se vendiera todo el tabaco acumulado, se saldaría la deuda institucional, reactivando toda la cadena de valor que posee un alto impacto positivo en el tejido social de los valles, pero esa tarea no prosperó, como tampoco se enfrenta el fracaso con altura –un paso al costado-, algo típico en la dirigencia provincial en todos los estamentos.
Diferentes anuncios, hacen prever que el Ministerio de Agricultura seguirá extendiendo el brazo a cooperativa, ocupando recursos del porcentaje social del 20% por ciento asignado por ley; pero de ninguna manera se habilitarán créditos de rescate superiores ocupando el FET como garantía.
Esta posición es inflexible legalmente, ya que el FET es parte del precio complementario de la producción de cada productor, sea o no asociado a cooperativa.
Hay otras fuentes y betas para mejorar los ingresos, como la negociación para actualizar el FET, ante tantas subas registradas de los cigarrillos, la eliminación de las retenciones, el recupero del 5% por ciento de retenciones a la exportación de producción industrializada (se retenía el 10% hasta el 2013) con cuyo fondo se prometió constituir un fondo fiduciario para el rescate de las cooperativas, la disminución de la presión fiscal tanto nacional como provincial.
Se podría gestionar que del 7% de los impuestos a los cigarrillos con que se constituye el Fondo de Acción Social se descuenten los aporte previsionales.
Es decir hay muchas acciones por realizar para aliviar al productor, evitando que siga la expulsión de los mismos del sector. También deben corregirse asignaciones irracionales, por ejemplo cooperativa ya recibió 100 millones por diferentes programas (2014-2015), y cotiza el tabaco por encima de las otras acopiadoras, fuera del precio de mercado, con un alto grado de privilegios para un grupo reducido de productores, donde se produce una operatoria injusta en un sistema solidario por fuera de los principios del cooperativismo.
Esa es una situación a corregir, pero desde la planificación, la cual debe incorporar una distribución de los recursos mas justa en función de la productividad, con fuerte apoyo a productores excluidos, con programas de desendeudamiento, evitando usar como resorte a los más débiles para alimentar a dirigentes y políticos insaciables.

















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