lunes 6 de julio de 2020



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Bossio suma el apoyo de gobernadores peronistas para su candidatura

Bossio suma el apoyo de gobernadores peronistas para su candidatura

La primer señal se produjo en la pasada cumbre del PJ en Mendoza, que tuvo que dato central el apoyo de los principales gobernadores peronistas a la candidatura presidencial de Daniel Scioli, más allá de lo que quiera o no quiera Cristina Kirchner.

5 de diciembre del año 2014

LPO || El titular de la Anses suma consenso en el establishment del peronismo para su candidatura a gobernador bonaerense.

En ese mismo encuentro, torpedeado infructuosamente por la Casa Rosada, se vio a Diego Bossio arribar a la provincia del vino en el mismo avión que Scioli. Luego ocupó un lugar destacado en el palco.

Con Martín Insaurralde en tránsito hacia el massimo y Florencio Randazzo jurando sobre siete biblias que no se bajará a la provincia, Bossio empieza a ser visto por buena parte del establishment peronista como el candidato más potable para pelear la provincia.

En las últimas cuarenta y ocho horas lo recibieron dos gobernadores, el salteño Juan Manuel Urtubey y el jujeño Eduardo Fellner. Y mañana visitará el Chaco junto a Jorge Capitanich para luego sumarse a la nueva cumpre de gobernadores, esta vez en Formosa.

El apoyo de la estructura no es casual ni producto de coincidencias fortuitas. Desde sus inicios en la política Bossio cuenta con el respaldo pleno de Juan Carlos Mazzón, el mítico operador del peronismo, que lo apoyó por ejemplo cuando tuvo su primer cargo importante en el gobierno del mendocino Celso Jaque.

Mazzón es hoy –como casi siempre- el principal articulador del establishment peronista del interior que empieza a mudar de piel ante el inicio del final del ciclo kirchnerista.

Y fue también gracias al apoyo de este mendocino y del propio Néstor Kirchner que Bossio logró ser elegido para presidir Gestar, el sello que se utilizó como retén para aglutinar a los gobernadores y dirigentes del peronismo tradicional cuando la camporista Unidos y Organizados parecía una armada avasallante.

Así, mientras los camporistas organizaban sus propias peñas lejos del “pejotismo” al que hoy intentan subirse, Bossio pudo ir cultivando relaciones que hoy empezaron a darle su rendimiento.

Es que en ese delicado proceso de equilibrio cambio sin ruptura que se está intentando, Bossio con su estilo de centro parece mejor plantado para seducir al peronismo clásico –que es el que gobierna la mayoría de los distritos-, que algunos de sus competidores plantados en la vereda del camporismo ultra.

LPO || El titular de la Anses suma consenso en el establishment del peronismo para su candidatura a gobernador bonaerense.

En ese mismo encuentro, torpedeado infructuosamente por la Casa Rosada, se vio a Diego Bossio arribar a la provincia del vino en el mismo avión que Scioli. Luego ocupó un lugar destacado en el palco.

Con Martín Insaurralde en tránsito hacia el massimo y Florencio Randazzo jurando sobre siete biblias que no se bajará a la provincia, Bossio empieza a ser visto por buena parte del establishment peronista como el candidato más potable para pelear la provincia.

En las últimas cuarenta y ocho horas lo recibieron dos gobernadores, el salteño Juan Manuel Urtubey y el jujeño Eduardo Fellner. Y mañana visitará el Chaco junto a Jorge Capitanich para luego sumarse a la nueva cumpre de gobernadores, esta vez en Formosa.

El apoyo de la estructura no es casual ni producto de coincidencias fortuitas. Desde sus inicios en la política Bossio cuenta con el respaldo pleno de Juan Carlos Mazzón, el mítico operador del peronismo, que lo apoyó por ejemplo cuando tuvo su primer cargo importante en el gobierno del mendocino Celso Jaque.

Mazzón es hoy –como casi siempre- el principal articulador del establishment peronista del interior que empieza a mudar de piel ante el inicio del final del ciclo kirchnerista.

Y fue también gracias al apoyo de este mendocino y del propio Néstor Kirchner que Bossio logró ser elegido para presidir Gestar, el sello que se utilizó como retén para aglutinar a los gobernadores y dirigentes del peronismo tradicional cuando la camporista Unidos y Organizados parecía una armada avasallante.

Así, mientras los camporistas organizaban sus propias peñas lejos del “pejotismo” al que hoy intentan subirse, Bossio pudo ir cultivando relaciones que hoy empezaron a darle su rendimiento.

Es que en ese delicado proceso de equilibrio cambio sin ruptura que se está intentando, Bossio con su estilo de centro parece mejor plantado para seducir al peronismo clásico –que es el que gobierna la mayoría de los distritos-, que algunos de sus competidores plantados en la vereda del camporismo ultra.


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