En Neuquén, muchas de ellas ofrecen servicios turísticos en entornos de atractivo natural; trabajan en diálogo con la provincia para mejorar sus prestaciones.

Según datos del Ministerio de Turismo de la Provincia, en Neuquén hay al menos 12 comunidades mapuches que viven integradas con espacios de gran riqueza natural y que brindan distintos tipos de servicios a los turistas, aunque con diferentes grados de formalidad, infraestructura y vínculo con el gobierno neuquino. Entre ellos se destacan, entre los más afamados, el parque de nieve del cerro Batea Mahuida, cercano a Villa Pehuenia, o la cuenca del Ruca Choroy, donde se practica rafting.
La Confederación Mapuche considera que tener los permisos para el uso y apropiación de las tierras del Lanín puede generar conciencia sobre la importancia de no dañar la biodiversidad del lugar con el turismo masivo. Además de no interferir con las formas de vida de la zona. Lo cierto es que varias comunidades indígenas ofrecen servicios de etnoturismo en distintas zonas de Neuquén. Algunas de ellas son la comunidad Puel, que administra el parque de nieve del cerro Batea Mahuida, cercano a Villa Pehuenia, así como los parajes Lago Manzano y La Angostura Sur.
También está la comunidad Aigo, ubicada en la cuenca del Ruca Choroy, donde se practica rafting; y la comunidad Mañke, que cuenta con un área de acampe con piscina, sanitarios, fogones e iluminación en la zona de El Huecú, donde además comercializan comidas típicas mapuches y artesanías de todo tipo.

En el departamento de Huiliches, la comunidad Chiquilihuin gestiona un camping con fogones, sanitarios, proveeduría y venta de artesanías, a unos 50 kilómetros de Junín de los Andes, mientras que la comunidad Raquithué posee dormis y servicio de comida cerca de los lagos Huechulafquen y Paimun. La comunidad Lafquenche tiene un camping agreste con cancha de fútbol al pie del volcán Lanín.
En Villa Pehuenia, por ejemplo, la comunidad mapuche Puel brinda los servicios para los esquiadores que visitan el cerro Batea Mahuida. El cerro cuenta con un espacio gastronómico intercultural que ofrece trucha y cordero, entre otros platos patagónicos, con una estufa a leña que fue renovada esta temporada y un deck, también remodelado, que permite observar los paisajes de la región.
Acceder al parque tiene un costo diario de 2800 pesos en temporada baja, y de 3500 pesos en temporada alta, un valor inferior al que se cobra en los cerros Chapelco o Bayo, los centros de esquí más posicionados en la provincia de Neuquén. A esos valores hay que sumar, como es habitual, el alquiler de los equipos, la indumentaria y las clases para los que sean principiantes.
















