La candidata de JxC, recuperada de una gripe, apostaría a una estrategia de mayor confrontación que la del domingo pasado. La posible ventaja del eje temático Seguridad”.

“Fue todo empate. Pero a Massa le convenía empatar, porque es lo mejor a lo que puede aspirar en esta situación y a Milei también porque tiene cagazo de arriesgar. La próxima Patricia tiene que salir a ganar sí o sí”, decía, horas después del debate del domingo pasado, uno de los colaboradores de Patricia Bullrich que circulaban los pasillos del hotel en el que se hospedaba en Santiago del Estero.
A dos semanas de la elección, la candidata de JxC busca recuperar terreno, se endurece y hace ajustes para el segundo round entre presidenciables de este domingo en CABA.
Bullrich y sus principales colaboradores se reunieron el martes para analizar y hacer un balance de lo que dejó el primer debate.
Cerca de la candidata creen realmente que el cuadro gripal -que ante el riesgo de que pareciera excusa, no hizo público hasta después del evento- la afectó y fue determinante. Entienden que sus momentos más positivos fueron sus más duros: cuando le pegó a Sergio Massa como el ministro de la crisis y por el escándalo de Martín Insaurralde, o cuando mandó a Javier Milei llevarse sus váucheres educativos “a la Puna” y le recordó por su pacto con el gremialista Luis Barrionuevo.
Pero también reconocen que faltó potencia. De nuevo, en una parte lo adjudicaron al estado gripal, pero también admitieron errores de la candidata frente el formato estricto del evento y a algunas distracciones. Por ejemplo, en el tramo de las preguntas cruzadas.
El tímido “¿mejor qué decir es hacer?” con el que terminó su pregunta a Sergio Massa, entre escándalos de corrupción, inflación de tres dígitos y pobreza por encima del 40%, dejó sabor a poco. A Bullrich el turno de apuntarle al ministro candidato le tocó desprevenida, y los 15 segundos para preguntar corren rápido.
“Hay que afinar los tiempos y la adaptación a la dinámica del debate. Es un problema: no importa tanto cómo empezás la frase, pero si queda en el aire antes de terminar todo lo que dijiste antes, pierde sentido o pierde fuerza”, dice uno de los dirigentes que participan de los ensayos con la candidata. “En esta hay que salir a matar”, opinaba otro referente, en un estilo menos cuidado.
Si el debate anterior suponía un riesgo temático por el antecedente de errores que cometió Bullrich al hablar de Economía, a su lado creen que a este segundo episodio llega con una ventaja: el primer eje de la noche es Seguridad, en el que no solo podría apelar a su experiencia como ministra nacional -que considera virtuosa-, sino apuntarle a Massa por la inseguridad durante el Gobierno del que no solo es parte y si no hoy conduce.
“En un debate siempre hay algo de presentar una perspectiva de futuro y planes, y algo de coyuntura. En un minuto y medio lo que podés presentar de un plan es casi nada. En el anterior faltó coyuntura, es probable que esta vez haya que dedicarle más tiempo a la coyuntura: el tema Insaurralde, el caso Chocolate, el dólar por los aires… y de acá el domingo quién sabe qué más va a surgir”, señala otro.















