Invirtió en maquinaria de última tecnología para aumentar la producción de su línea sustentable Ledesma NAT. El 11% del papel que fabricará este año corresponde a esta categoría, elaborada a base de fibra de caña de azúcar y sin químicos. Ya se vende a distintas regiones del mundo.
Por Tania Braum

Ledesma continúa ampliando sus inversiones para impulsar sus negocios, entre ellos, su división de papel, actividad que le permitió convertirse en una empresa altamente integrada y en una de las pocas en el mundo que produce papel de alta calidad a partir de la fibra de caña, cultivo que se renueva anualmente.
En el marco del inicio de la cosecha anual de la caña de azúcar en Jujuy -donde se origina el proceso productivo de azúcar, papel, cuadernos, repuestos, bioetanol y productos electrolíticos como hipoclorito- el mayor ingenio azucarero del país desembolsó 4,5 millones de dólares en la adquisición de una nueva línea cortadora y embaladora automática de resmas. Además, incorporó a 12 personas a su equipo en la fábrica.
La implementación de la nueva máquina permitirá aumentar la producción en 20.000 toneladas, destinadas especialmente al crecimiento de la línea sustentable Ledesma NAT. En el ejercicio en curso, se prevé que el 11% de la fabricación de papel corresponderá a esta categoría, que se elabora cuidando la biodiversidad y con las mejores prácticas de conservación de la naturaleza, en sintonía con las tendencias globales.
"Se trata de una línea de producción de última tecnología, que corta resmas a partir de bobinas de papel obra NAT. El papel es natural, hecho con 100% de fibra de caña de azúcar, cero fibra de árbol y cero químicos blanqueadores", le explicó a NOTINOR.COM Ricardo Barros, gerente técnico del negocio de Papel de Ledesma.

La línea NAT está integrada por diferentes productos, además de resmas, como resmitas, hojas, bobinas y artículos de librería que incluyen 21 ítems: repuestos, cuadernos y blocks, entre los principales. Consta de un portafolio variado, que apunta a un mercado de clientes que busca un consumo amigable con el medioambiente.
La compañía ya exporta a distintas regiones del mundo los productos de Ledesma NAT, como países limítrofes, América de Norte, América Central, Europa y Asia. Por el momento, los artículos de librería de la categoría solo se consiguen en el mercado interno y parte de Uruguay. "El plan del negocio es crecer en la línea, a medida que se van desarrollando los mercados", sostiene Barros.
En ese sentido, la compañía se encuentra ampliando la familia de productos que produce de Ledesma NAT, que tuvo gran recepción en el público comprador y certificó una muy baja huella de carbono.
Con más de 50 años en la industria del papel para impresión y escritura, Ledesma es un gran proveedor para el mercado interno: llega a millones de consumidores en todo el país. Cubre el 49% del sector nacional, con productos escolares, de oficina e impresión. Líder en el mercado, bajo la marca Ledesma, elabora alrededor de 130.000 toneladas anuales de papel.

Ahora, con Ledesma NAT, logró abrirse a nuevos y exigentes mercados internacionales como Brasil, los Estados Unidos, Francia, Inglaterra y Corea del Sur, entre los principales destinos de exportación actuales.
Ledesma fabrica su papel en uno de los ecosistemas naturales más valiosos de la Argentina, en la zona de las Yungas, de selva subtropical de montaña, reconocida a nivel global por su exclusiva biodiversidad.
Sus plantas productoras y convertidoras del papel se encuentran en su complejo agroindustrial jujeño de Libertador General San Martín, en el que fabrica celulosa y papel; y en San Luis, en la localidad de Villa Mercedes, donde produce cuadernos, repuestos escolares y papelería comercial.
Durante la pandemia, en diciembre de 2020, hubo un incendio en la planta de papel de Jujuy. No hubo heridos, pero parte del equipamiento se dañó. Su reacondicionamiento se logró con un gran trabajo en equipo de las diferentes áreas de la compañía.
Pese al contexto, la empresa siguió adelante con proyectos. Se sobrepuso a las dificultades, reconvirtió algunos procesos y lanzó productos nuevos, por ejemplo, embalajes blancos y marrones, que pueden ser utilizados en la fabricación de cajas de distintas características, bolsas de papel y otros usos.

Tras el golpe que sufrió en 2019 el consumo de papel en el país, que ya venía experimentando una fuerte caída, ahora la compañía incrementa la producción para atender el renovado aumento de la demanda.
En cuanto a la zafra, a la inversión de 15 millones de dólares que se realizó en fábrica, que incluye la incorporación de nueva tecnología, se sumaron 13,5 millones destinados a optimizar la superficie cultivada, con recambio de equipos, nuevas plantaciones, obras de infraestructura y la implementación de un sistema de riego presurizado.
Los desembolsos tienen como objetivo optimizar la producción y alcanzar una mayor competitividad, para así lograr una cosecha similar a la de 2021, con una molienda cercana a 3.200.000 toneladas de caña. La zafra se prolongará por seis meses, sobre las 40.000 hectáreas de cultivo en su campo ubicado en General Libertador San Martín.















