El cantante, con una fortuna de unos 220 millones, negocia la compra de tres propiedades para ampliar su mansión que ya cuenta con un lago y una granja y ganar privacidad

Encabeza el ranking de los artistas británicos más ricos menor de 30 años con una fortuna estimada en unos 220 millones de euros y es el tercer músico que más dinero ganó el año pasado en todo el mundo, pero Ed Sheeran se ha propuesto seguir ampliar su imperio. Concretamente el inmobiliario pues el artista, que posee un total de 27 propiedades dentro y fuera de Londres —todas ellas pagadas en efectivo y sin hipoteca, según algunos medios británicos—, está planeando comprar tres de las propiedades que rodean su finca de Suffolk con el objetivo de establecer su paraíso particular, al que muchos ya han bautizado como Sheeran Ville.
Sheeran ya posee cinco propiedades en este condado al este del país y al norte de Londres y, según adelantaron medios como Daily Mail o The Sun, ahora ha hecho una oferta a sus tres vecinos para hacerse con sus parcelas y terminar de dominar ese territorio. “Los jardines de las casas colindantes impiden que las residencias de Ed puedan comunicarse entre sí y eso obliga al cantante a dar un gran rodeo si quiere visitar alguna de sus viviendas, especialmente aquella que tiene un idílico lago”, dice a The Sun una fuente cercana al artista. Aunque se desconoce la cifra propuesta por Sheeran, esta misma fuente asegura: “Saben que Ed les dará el mejor precio si deciden seguir adelante con la venta”.
El cantante ha estado ampliando su propiedad de Suffolk durante los últimos cinco años, en la que ya ha invertido casi cuatro millones de euros. Hace justo un año, en julio de 2019, ya adquirió las dos viviendas colindantes a la suya, para evitar molestar con el ruido a sus vecinos, y ahora quiere completar toda la operación para construirse una gigante mansión que ya cuenta con un bar, una piscina con hidromasaje, un cine, un gimnasio, un estudio de grabación, un huerto, varios invernaderos, un lago y una pequeña granja con pollos y gallinas, a la que pronto espera agregar nuevos animales como cabras y ovejas.
Atrás quedaron las aventuras de esta superest estrella que empezó como cantante callejero y que llegó a no tener un sitio para dormir, como él mismo ha contado en alguna ocasión. “No tuve ningún lugar donde vivir de 2008 a 2010, aunque al final todo salió bien. […] Pasé una semana durmiendo en los trenes de Circle Line. Salía y tocaba en un concierto, esperaba hasta las cinco de la mañana a que abriera el metro y me quedaba ahí hasta las 12. No fue tan malo”, reveló en su libro A Visual Journey.















