jueves 20 de septiembre de 2018


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Banco Macro cada vez más parecido al Banco Nación en cuanto a atención e inoperancia

Banco Macro cada vez más parecido al Banco Nación en cuanto a atención e inoperancia

Ir al banco a realizar cualquier trámite se ha convertido en una tarea fastidiosa, una verdadera odisea que uno busca postergar bajo cualquier excusa con tal de evitar la mañana pérdida esperando ser atendido.

11 de enero del año 2018

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En caso de que no fueran suficientes las eternas colas a la interperie -haga frío o calor, bajo la lluvia o el agobiante sol- y las peregrinaciones de cajero en cajero automático en búsqueda de efectivo que solo parece haber en la central, la ingeniería diabólica de atención al cliente del Banco Macro encontró otra forma ingeniosa de joderle el día a sus clientes y hacerles perder toda la mañana.

Para ir al banco, hoy, hay que pedir permiso especial en el trabajo.

El sistema de atención al cliente de este banco es tan deficiente que está a punto de superar, si es que no lo ha hecho ya, al del Banco Nación.  No solo es deficiente, es además inhumano.

La descentralización y la modernización parecen no existir en el manual de los diseñadores del sistema de atención al cliente de este banco, pues a pesar de contar con varias sucursales distribuidas en el territorio capitalino, siempre hay que ir a la central para obtener la firma o aprobación de algún funcionario.

Allí también uno se encuentra con enormes salas de espera atiborradas de clientes, que son retenidos como rehenes por largas horas mientras  esperan ser atendidos por algún oficial o representante bancario para realizar trámites. Una postal cada día más frecuente en el Banco Macro, a pesar de las faraónicas ampliaciones que ha llevado a cabo en la central. Una experiencia en la que la pésima atención de las sucursales se multiplica exponencialmente.

Es un verdadero maltrato.

Quien escribe, en su juventud fue oficial de préstamos de Bank of America, hace más de 20 años. Era una directiva de manual de operaciones de ese prestigioso banco que no se podía tener a más de dos personas en la sala de espera aguardando ser atendidos.  Era una vergüenza para el banco en general, y para cualquier sucursal en particular, tener a los clientes fastidiados.  Para reforzar estas directrices, desde la gerencia regional siempre se enviaba supervisores encubiertos quienes tomaban nota. de todo lo que observaban.

Los días de mayor tráfico existía un protocolo de atención para agilizar las filas. Esos días, con el gerente del banco a la cabeza, los oficiales de préstamo, los ejecutivos de cuentas y los agentes de atención teníamos que dejar nuestros escritorios y pasar a ayudar a los cajeros; siempre buscando ser serviciales; siempre procurando que la experiencia del cliente en la sucursal sea digna, amigable y completa… pero sobre todo rápida; y buscando que el cliente se lleve la mejor impresión del banco, que se sienta orgulloso de ser cliente, y si no lo era que sienta las ganas de serlo -la línea de cajas para personas que no eran clientes, era la mejor por esa razón-.

Pero en el Banco Macro, parece que funciona todo al revés.

Hasta la AFIP y los hospitales públicos diseñaron sistemas de atención muchos más eficientes, eficaces, y sobre todo rápidos. Pero este banco, que concentra la mayor porción del mercado bancario y financiero jujeño, parece haberse quedado en el tiempo.

Hace pocos días fui a retirar dinero a la sucursal de Avenida El Exodo, frente a la Municipakidad. Llegué a las 11:00. Una empleada de limpieza me advirtió que no había efectivo en los cajeros (¡!) -¿cómo puede ser que una sucursal de este tamaño no tenga dinero en sus cajeros automáticos a las 11:00 de la mañana?-. Entré, pedí turno… fui atendido a las 3 horas, luego de tener que ver al gerente de sucursal salir a fumar varias veces -a mi no me dejaron porque si salía me cerraban la puerta, me advirtió un guardia-, y conversar distendidamente, todo el tiempo que no estaba en la puerta fumando, con los oficiales de crédito y de atención que estaban sin hacer nada.

Solo había una caja habilitada.

Solicitamos a nuestros lectores, tengan a bien fotografiar el ticket que reciben cuando piden el turno,  la pantalla al momento en que son llamados, y nos los envíen a diario@notinor.com.ar, o a nuestro Whatsapp: 0388-467-2537 para que en una próxima entrega grafiquemos la cantidad de horas que el Banco Macro nos hace perder con ese anticuado, ineficiente e inhumano sistema de atención al cliente.

Somos clientes y tenemos que poder, de alguna manera, exigir una mejor atención.

 

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En caso de que no fueran suficientes las eternas colas a la interperie -haga frío o calor, bajo la lluvia o el agobiante sol- y las peregrinaciones de cajero en cajero automático en búsqueda de efectivo que solo parece haber en la central, la ingeniería diabólica de atención al cliente del Banco Macro encontró otra forma ingeniosa de joderle el día a sus clientes y hacerles perder toda la mañana.

Para ir al banco, hoy, hay que pedir permiso especial en el trabajo.

El sistema de atención al cliente de este banco es tan deficiente que está a punto de superar, si es que no lo ha hecho ya, al del Banco Nación.  No solo es deficiente, es además inhumano.

La descentralización y la modernización parecen no existir en el manual de los diseñadores del sistema de atención al cliente de este banco, pues a pesar de contar con varias sucursales distribuidas en el territorio capitalino, siempre hay que ir a la central para obtener la firma o aprobación de algún funcionario.

Allí también uno se encuentra con enormes salas de espera atiborradas de clientes, que son retenidos como rehenes por largas horas mientras  esperan ser atendidos por algún oficial o representante bancario para realizar trámites. Una postal cada día más frecuente en el Banco Macro, a pesar de las faraónicas ampliaciones que ha llevado a cabo en la central. Una experiencia en la que la pésima atención de las sucursales se multiplica exponencialmente.

Es un verdadero maltrato.

Quien escribe, en su juventud fue oficial de préstamos de Bank of America, hace más de 20 años. Era una directiva de manual de operaciones de ese prestigioso banco que no se podía tener a más de dos personas en la sala de espera aguardando ser atendidos.  Era una vergüenza para el banco en general, y para cualquier sucursal en particular, tener a los clientes fastidiados.  Para reforzar estas directrices, desde la gerencia regional siempre se enviaba supervisores encubiertos quienes tomaban nota. de todo lo que observaban.

Los días de mayor tráfico existía un protocolo de atención para agilizar las filas. Esos días, con el gerente del banco a la cabeza, los oficiales de préstamo, los ejecutivos de cuentas y los agentes de atención teníamos que dejar nuestros escritorios y pasar a ayudar a los cajeros; siempre buscando ser serviciales; siempre procurando que la experiencia del cliente en la sucursal sea digna, amigable y completa… pero sobre todo rápida; y buscando que el cliente se lleve la mejor impresión del banco, que se sienta orgulloso de ser cliente, y si no lo era que sienta las ganas de serlo -la línea de cajas para personas que no eran clientes, era la mejor por esa razón-.

Pero en el Banco Macro, parece que funciona todo al revés.

Hasta la AFIP y los hospitales públicos diseñaron sistemas de atención muchos más eficientes, eficaces, y sobre todo rápidos. Pero este banco, que concentra la mayor porción del mercado bancario y financiero jujeño, parece haberse quedado en el tiempo.

Hace pocos días fui a retirar dinero a la sucursal de Avenida El Exodo, frente a la Municipakidad. Llegué a las 11:00. Una empleada de limpieza me advirtió que no había efectivo en los cajeros (¡!) -¿cómo puede ser que una sucursal de este tamaño no tenga dinero en sus cajeros automáticos a las 11:00 de la mañana?-. Entré, pedí turno… fui atendido a las 3 horas, luego de tener que ver al gerente de sucursal salir a fumar varias veces -a mi no me dejaron porque si salía me cerraban la puerta, me advirtió un guardia-, y conversar distendidamente, todo el tiempo que no estaba en la puerta fumando, con los oficiales de crédito y de atención que estaban sin hacer nada.

Solo había una caja habilitada.

Solicitamos a nuestros lectores, tengan a bien fotografiar el ticket que reciben cuando piden el turno,  la pantalla al momento en que son llamados, y nos los envíen a diario@notinor.com.ar, o a nuestro Whatsapp: 0388-467-2537 para que en una próxima entrega grafiquemos la cantidad de horas que el Banco Macro nos hace perder con ese anticuado, ineficiente e inhumano sistema de atención al cliente.

Somos clientes y tenemos que poder, de alguna manera, exigir una mejor atención.

 


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