Por el Prof. Federico R. Medrano || En estos momentos de incertidumbre por los que atraviesa la educación, es de fundamental importancia que quienes ocupan un rol protagónico y fundacional en el sistema educativo Jujeño, reafirmen nuevamente su compromiso y vocación de servicio, rediseñando su perfil pedagógico para adecuarlo a las demandas y requerimientos de estos nuevos tiempos. Propongo para ello, que juntos –los docentes - podamos analizar y reflexionar algunos de los lineamientos planteados en la conferencia del pedagogo Francés Philippe Meirieu, en la ciudad de Buenos Aires, en octubre de 2013, acerca de la opción de educar y la responsabilidad pedagógica en una extensa charla que la dividió, en tres partes:
La primera parte de la charla Meirieu plantea, las experiencias fundamentales a tener en cuenta en las prácticas docentes, entre ellas se encuentran tres exigencias: La de trasmitir saberes emancipadores: La escuela democrática trasmite saberes que permite a la vez, inscribirse en una historia y proyectarse en un futuro. Los saberes que fueron construidos en las currículas se reducen a pruebas formales y el estudiante no le encuentra el sentido que esas pruebas tienen en la historia de su vida y en la historia de la educación.
Los jóvenes estudiantes deben desarrollar con los conocimientos el valor de la libertad encontrarle un sentido a los saberes recibidos en la escuela, que le permita estudiar el pasado en relación a él para entender su presente y proyectarse al futuro.
La segunda exigencia tiene que ver con Compartir valores: Compartir valores democráticos, como el respeto por el bien común, el valor es convencer sin vencer; respetando la inteligencia del otro sin utilizar el control ni la sumisión. En un aula o escuela son lugares donde la verdad de la palabra no pasa por tener la razón, en la clase no depende por ser el más fuerte o gritar más, pasa por saber convencer. Muchos docentes piensan, que si el alumno se resiste al saber, debemos romper esa resistencia, esto no sirve; hay que recurrir a la interpelación de la inteligencia del alumno.
La tercera exigencia tiene que ver con la formación para ejercicio de la democracia, la formación para la libertad no es algo simple. Un joven es en primer lugar un ser caprichoso, el docente debe ayudarlo a postergar la razón del capricho, ayudarlo a pensar, ayudarlo a preguntarse cuál es la mejor elección que puede hacer. El desafío docente es educar para la elección, de manera equilibrada sin poner al alumno en una elección permanente pero tampoco pasa por no dejarlos elegir nada.
En la segunda parte de la charla, el pedagogo France planteó los imperativos pedagógicos: Una escuela democrática es aquella que tiene como imperativo pedagógico el de enseñar a postergar, simbolizar y cooperar a sus alumnos.
Postergar es tomarnos en la escuela el tiempo necesario para permitir a docentes y estudiantes pensar y reflexionar juntos a cerca de lo que está ocurriendo a su alrededor. También es importante luchar por la igualdad al acceso para todos los alumnos a las formas simbólicas a conceptos e ideas y no a objetos, para que entienda su mundo y lo que quiere hacer de él; es ayudarlos a ordenarse internamente a encontrar sus límites y no buscarlos fuera de él transitando un camino de violencia en esa búsqueda. El cooperar es permitir decidir a los alumnos en conjunto a cerca del bien común, el que se construye en la escuela a partir de la confrontación de los intereses individuales con los intereses grupales.
En la última parte de su charla planteó, las palabras que podemos utilizar en la docencia:
Método de evaluación de los alumnos: La actual evaluación apunta más a clasificar y seleccionar, que a estar pendiente de hacer progresar al alumno. En el proceso de enseñanza aprendizaje el alumno debe de realizar una obra maestra y su maestro lo va a acompañar hasta que termine la obra. Para el alumno esa obra maestra podría ser un trabajo escrito, una disertación etc. para demostrar el progreso de ese aprendizaje realizado.
Lo prioritario no son las finalidades del sistema educativo, sino sus modalidades: Una democracia se caracteriza por el hecho de que, en el sistema político, las modalidades se deducen de las finalidades y no lo contrario; o sea que se indican claramente cuáles son las finalidades deseadas para los alumnos, como para los docentes y para las escuelas.
















