Sólo cuatro meses después de que un ataque yihadista se cobrase la vida de un centenar de personas en pleno centro de Ankara, la capital turca ha vuelto a vivir un nuevo atentado. En este caso ha sido un coche bomba que hizo explosión, junto a varios autobuses estacionados cerca de la Comandancia del Ejército del Aire y de un acuartelamiento militar. Según el Gobierno, al menos 28 personas han muerto, tres de ellas en el hospital, y 61 han resultado heridas.
"Se ha determinado con certeza que este ataque fue obra de miembros de la organización separatista terrorista junto con un miembro de las YPG infiltrado desde Siria", dijo Davutoglu en referencia a la milicia curda siria Unidades de Protección Popular.
El líder del principal grupo sirio kurdo, Salih Muslim, negó que su formación este detrás de los atentados en Turquía y advirtió a Ankara en contra de lanzar una ofensiva terrestre en Siria.
La explosión se produjo a la hora punta vespertina en el corazón de Ankara. El coche bomba estalló cerca de dos autobuses con personal militar que se habían detenido en un semáforo, en una zona cercana al Parlamento y a cuarteles y alojamientos de las fuerzas armadas. Se trata del segundo atentado mortal registrado en Ankara en cuatro meses.
Las autoridades han detenido a nueve personas en relación con el ataque y trabajan para identificar a otras, añadió Davutoglu. El ejército turco, por su parte, indicó el jueves que sus aviones de combate habían realizado ataques transfronterizos contra posiciones rebeldes curdas en el norte de Irak unas horas después del atentado, atacando a un grupo de entre 60 y 70 rebeldes del PKK.
Pero en Turquía también operan otras organizaciones armadas a las que se baraja como sospechosas. En el sudeste kurdo del país, las fuerzas de seguridad y jóvenes vinculados al PKK llevan meses enfrentándose, y actualmente cuatro localidades se encuentran en toque de queda y rodeadas por el Ejército.
El pasado mes, este grupo armado kurdo atentó contra una casa cuartel de la policía, matando a seis personas. Además, un grupo escindido del PKK, los Halcones para la Libertad del Kurdistán (TAK), que ya en diciembre atacó con proyectiles de mortero el aeropuerto Sabiha Gökçen de Estambul, matando a una empleada y dañando cinco aeronaves, había amenazado con atentados en venganza por las operaciones militares en las regiones kurdas.
Ese atentado provocó una condena internacional, y el gobierno turco ha prometido encontrar a los responsables y responder con contundencia.















