La empresa se había comprometió a instalar 10.000 medidores por año, compromiso que ha sido abrumadoramente incumplido. La empresa lo admitió al presentar índices que no están de acuerdo con el compromiso asumido. En el primer cuatrimestre, sólo se reemplazaron 753 medidores, es decir un 7.5% de lo previsto para todo el año.
La falta de envío de los balances a la SUSEPU, ocultando de este modo su estado contable es otro grave incumplimioento de la empresa que los vocales que le otorgaron el aumento parecen haber hecho la vista gorda. El directorio de Agua de Los andes parece entender que la SUSEPU no tiene que controlar esto, sino que le corresponde al Tribunal de Cuentas. Sin embargo, está en las condiciones de contratación que la empresa debe someterse al contralor de la superintendencia puesto que representa a los usuarios. Agua de los Andes es una empresa del Estado; no es una sociedad anónima, porque el 90% es del Estado jujeño.
Agua de Los Andes recibe una enorme cantidad de fondos de parte de ENOHSA, sin embargo no remite una rendición clara sobre los mismos. Tambien incurre en serios incumplimientos por la inexistencia de un Plan de Mejoras y Optimización, aunque en el expediente se mencionan vagamente algunas obras realizadas, pero sin datos serios. No se sabe si esas obras ya se hicieron, si se llamó a licitación, o con qué fondos se están ejecutando.
Por otro lado la empresa prestadora del servicio de agua potable incumple con el Índice de Emisión de Cobranza y Facturación, el cambio del Sistema de Renta Fija al Sistema Medido y no remite información sobre el nivel de morosidad entre los usuarios. Incumplimientos que también forman parte de las condiciones que aceptó la empresa al hacerse cargo del servicio público.
Con el otorgamiento del aumento solicitado, en realidad se está aplicando doble aumento, dos aumentos simultáneos, ya que la empresa había solicitado un aumento del 11% en 2014, que se le denegó justamente por no haber cumplido con las Metas y Objetivos a que se había comprometido hacia los usuarios. Ese 11% que se le denegó la empresa lo perdió al incumplir. Sin embargo con el aumento recientemente otorgado, casi 14% más de lo solicitado por la empresa, se le está dando el 11% que ya había perido, y parece que se le está compensando por el lucro cesante de un 3%.
Todo esto sin pedidos de audiencia pública, ni intervenciones de defensa del consumidor, ni pronunciamientos del Defensor del Pueblo de la Provincia, ni de la pintadora serial de paredes que acampa en las afueras de las instituciones de la democracia para impedir su normal funcionamiento.
Si bien el pliego de condiciones y compromisos asumidos por Agua de Los Andes fueron utilizados como papel higiénico por parte de los vocales que votaron por premiar a la empresa y reconocerle el lucro cesante, otro tanto se ha hecho con las innumerables quejas de los usuarios que pagan por un servicio de agua potable deficiente.
Habrá que tomarselo con agua... con el agua inbebible que pagamos como potable a Agua de Los Andes.
En un país serio, el incumplimiento es motivo de recisión de un contrato público. Aquí parece ser motivo de premio.
















