Noche de sorpresas, de confirmaciones, de sueños cumplidos, de fin de ciclo... y se abre una nueva página en la historia de los argentinos y de los jujeños.
Se fue esta tan esperada elección, dejando muertos, heridos, y también triunfadores… y un nuevo horizonte para el 22 de noviembre, donde una vez más, los argentinos decidiremos entre los dos candidatos que resultaron más votados en la jornada electoral que pasó. Eso si es que alguno de los dos no se termina bajando del ballotage.
Tras una larga y ardua campaña con un discurso tan polarizado como la propia elección, los primeros datos oficiales empezaron a confirmar que los argentinos y los jujeños han decidido un nuevo rumbo para el país y la provincia.
A pesar de que seis fórmulas compitieron para llegar a la presidencia, y que tres de ellas acapararon un gran caudal electoral sin dejar un margen decisivo para quien llevaba la delantera al cierre de ésta edición. Lo cierto es que la elección nacional estuvo polarizada en cuanto a la cuestión continuidad o no del modelo kirchnerista.
Más de un 60% de los argentinos votó por la no continuidad del “modelo nacional y popular”, a pesar del perfil conciliador de un Daniel Scioli quien en el 2013 parecía perfilarse como la cara del antikirchnerismo.
Lo mismo sucedió en nuestra provincia. Si bien varias fórmulas se presentaron a la competencia para la gobernación, nunca dejó de estar claro que la definición por la que se tendrían que pronunciar los jujeños era o por la continuidad del modelo fellnerista o por el cambio propuesto por el gran arco opositor que nucleó a más de 20 partidos que unieron sus fuerzas para terminar con una hegemonía de 32 años del Partido Justicialista.
Para muchos analistas, ya se advertía y se percibía en el aire, el anhelado triunfo de Gerardo Morales, en lo que fue una larga campaña que significó la agonía de un modelo de provincia que dio sus últimos estertores debido al agotamiento de una dirigencia que ya hizo lo que tenía que hacer por esta provincia, a la que le llegó el inexorable fin de un ciclo.
El discurso polarizado sobre las cuestiones centrales de gobierno y deberes esenciales del estado que en los últimos años dejaron mucho que desear, pudo por encima de amores, aficiones y gustos personales para un pueblo jujeño que eligió con madurez e inteligencia, derribando el mito de que el jujeño es oficialista.
Fue tal la evidencia expuesta ante los ojos de los electores, que la estrategia del Frente Cambia Jujuy, que puso en riesgo los resultados en el interior con tal de llegar a la Casa de Gobierno con la existencia de tantas colectoras que no sumarían tanto para los candidatos a intendentes y concejales sino hacia arriba, impulsando a la dupla Morales-Haquim, terminó funcionando mejor de lo que se preveía, pues los resultados en el interior también favorecieron a los profetas del cambio.
A partir del 10 de diciembre se comenzará a escribir una nueva página en la historia de los jujeños que consagraron a Gerardo Morales como su nuevo gobernador para que dirija sus destinos por los próximos cuatro años.
La generosidad y la apertura que mostró en todo momento el Frente Cambia Jujuy auguran cuatro años de un proyecto consensuado desde la racionalidad y experiencia de un equipo técnico que supo confeccionar un plan de gobierno que sedujo a la mayoría. Y ese es el resultado incontestable de las urnas.
Cabe destacar la realización de un acto eleccionario sin muchos sobresaltos ni con tantas irregularidades que lamentar, en contraste con lo que vino ocurriendo durante estos largos de meses de campaña, en la que ocurrieron hechos de violencia que nunca olvidaremos. La experiencia de Tucumán parece haber marcado un antes y un después que se tradujo en la normalidad con que se desarrollaron estas elecciones.
Claro que hubo alguna que otra de las típicas picardías que fueron siendo denunciadas en las redes sociales y en los medios de comunicación. Pero por suerte no se pasó a mayores, y al parecer, no se afectó la voluntad popular que se expresó con contundencia.
En este sentido cabe destacar la madurez y la dignidad con las que quienes resultaron perdidosos en ésta oportunidad se tomaron el dictamen popular que eligió el cambio a partir de éste 10 de diciembre. Tanto el gobernador saliente, Eduardo Fellner, como su compañero de fórmula Guillermo Jenefes, se pronunciaron pasadas las 22:00 reconociendo el triunfo de sus adversarios y felicitando como corresponde.
También cabe destacar la magnanimidad de Gerardo Morales y Carlos Haquim, quienes en su discurso de festejo, además de expresar los agradecimientos que correspondían, reconocieron el gesto de grandeza que tuvieron quienes resultaron perdedores, a la vez que convocaron a todos los que no los votaron a unirse en aras de sacar adelante la provincia y recuperar todas esas cosas que los jujeños consideraron que se han perdido durante todos estos años.
A los ganadores les queda disfrutar del tan esperado resultado, festejarlo como corresponde, y prepararse para estar a la altura de las circunstancias de la confianza que depositó en ellos el pueblo jujeño.
A nivel nacional, la falta de datos oficiales hasta pasadas las 23:00 hizo que los candidatos den a conocer los resultados que manejaban según sus propios centros de cómputos. Pero apenas se empezaron a conocer los resultados oficiales, empezó a perfilarse la más inesperada de las sorpresas, tanto para Mauricio Macri como para Daniel Scioli.
Mientras que a las 22:00 Scioli se daba por ganador, aunque reconocía que iría al ballotage, y Mauricio Macri disfrutaba de un segundo puesto con sabor a triunfo, en cuanto se empezaron a dar a conocer los datos oficiales del escrutinio la tendencia se revirtió y, hasta el cierre de ésta edición, era Mauricio Macri quien se imponía en el resultado, contrariando a todos los pronósticos.
Seguramente habrá cambios al finalizar el escrutinio provisorio y también al confirmarse el definitivo. Todo está por verse. Pero de confirmarse ésta tendencia en la categoría presidencial, y de confirmarse los guarismos que pasada la media noche daban por ganadora a Maria Eugenia Vidal en provincia de Buenos Aires, estaríamos frente un desastre electoral de dimensiones para el kirchnerismo que estaría terminando 12 años de hegemonía en la peor situación imaginable.
La imagen de los militantes abandonando el Luna Park, apenas se conoció que Macri superaba a Scioli, es más que elocuente; pero no tan elocuente como la imagen de la militancia justicialista abandonando la sede de Urquiza y Otero mientras una banda de música, tan estoíca y valiente como la orquesta que acompañaba al Titanic mientras se hundía en las frías aguas del Atlántico Norte, tocaba al tiempo que el gobernador Eduardo Fellner -el hasta ahora imbatible, el actual presidente del PJ provincial y nacional- reconocía la derrota.





















